5 Julio 202014 Tiempo Ord

Homilia de Padre Phil Bloom
Stmaryvalleybloom.org
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14 Tiempo Ord

Te Doy Gracias, Padre

(5 de julio de 2020)

Mensaje: En la Eucaristia te unes a todo el cosmos dando gracias a Dios. Con Jesús podemos decir: "Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra..."

 

 

El gran tema en la lectura de hoy es alabanza y acción de gracias. Nuestro salmo dice: "Dios y rey mío, yo te alabaré, bendeciré tu nombre siempre y para siempre." Y Jesús exclama: "Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra..." La alabanza brota de un corazón agradecido.

A pesar de todo lo que hemos pasado este año, siento una profunda gratitud. Mientras celebramos el Día de la Independencia, estoy agradecido por nuestro pais a pesar de todos los problemas. Para mí, la gratitud es personal y local. Pienso en nuestra declaración de misión parroquial: "Bendecidos por vivir en este valle bello, somos cristianos, en unión con el Papa Francisco y el Arzobispo Sartain, quienes buscan levantar a Jesus, amarse uno al otro y hacer discípulos." Somos bendecidos de vivir en este hermoso valle.

Estoy agradecido de ser pastor de Santa María del Valle. Esta semana comienzo mi duodécimo año como tu padre espiritual (esperar un aplauso). Parece que ayer vine aqui en julio de 2009. Han pasado muchas cosas: niños y adultos bautizados, parejas jóvenes casadas y la muerte de queridos feligreses como Maggie Beatte, Leo Moore y, por supuesto, la hermana Bárbara.

Esos eventos nos han unido. Y hemos trabajado juntos, por ejemplo, el nuevo campanario, la renovación centenaria de nuestra sala, la mejora de la iluminación, el sonido, los baños, los bancos, etc. de nuestra iglesia. Les agradezco su apoyo en todo esto - y en un nivel más personal, la renovación de la rectoría que haremos con la participación parroquial de la campaña Llamados a Servir como Cristo. Hasta la fecha, hemos recibido $ _________ - 15% del total donado hasta ahora.

Podría añadir. Tengo muchas razones para agradecer, y sé que tú también. La gratitud es importante. Como mencione el domingo pasado, la gratitud da como resultado una sonrisa: felicidad interior. Incluso en tiempos de prueba y sufrimiento, una persona puede encontrar un motivo de gratitud, un motivo para alabar a Dios.

La gran oración de gratitud es en la que estamos participando ahora: la Misa, la Eucaristía. La palabra misma significa acción de gracias. En su carta pastoral para el Año de la Eucaristía, el Arzobispo Etienne cita al Papa Francisco: "Unido al Hijo encarnado, presente en la Eucaristía, todo el cosmos da gracias a Dios". Cada criatura, cada uno a su manera, alaba a Dios: sol y luna, fuego e hielo. La criatura viviente da gloria a Dios. Mi perrita, Rosie Cotton, glorifica a Dios de una manera que eleva mi corazón.

Tú y yo fuimos creados para darle gloria a Dios. Cada uno tiene algo que nadie más posee. Sin ti algo faltaría en la Comunión de los Santos. Cuando vienes a misa traes tu singularidad: tus oraciones, obras, alegrías y sufrimientos. Te unes a todo el cosmos dando gracias a Dios. Con Jesús podemos decir: "Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra..."







Homilia de la Parroquia Nuestra Senora de la Caridad del Cobre, Caracas
Homilia.org
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"¡Te doy gracias, Padre, Señor del Cielo y de la Tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla!" (Mt. 11, 25)

Y esta idea concluye así:  "Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien."  Es que al Padre le ha parecido bien esconder las cosas de su Reino -esconder su Sabiduría- a los sabios, a los cultos, a los racionalistas, a los que necesitan "ver para creer".  Pero sí se las ha revelado a la gente sencilla.

¿Quiénes son esa gente sencilla?  ¡Ojo! Porque no se trata de condición económica, de ser rico o ser pobre.  Está hablando de aquéllos que se dejan enseñar por el Espíritu Santo.  A ésos el Padre les revela  sus secretos.

San Pablo lo explica bien claro: "Si entre ustedes alguno se considera sabio, según los criterios de este mundo, considérese que no sabe, y llegará a ser verdadero sabio.  Pues la sabiduría de este mundo es necedad a los ojos de Dios" (1 Cor. 3,18-20).

Quiere decir que si alguno quiere ser sabio, debe reconocer que es incapaz de saber por sí solo, porque ... querámoslo reconocer o no ... nada puede el hombre por sí solo, nada puede el hombre si Dios no lo capacita.  Reconocer esto es ser "pobre de espíritu".  Y los que son "pobres de espíritu" sí podrán conocer la verdadera "Sabiduría" -aquélla que viene de Dios.

No significa que no estudiemos, que no nos preparemos.  Significa que esos conocimientos no son los que nos capacitan para obtener la Sabiduría que viene de Dios.  Los conocimientos humanos nos capacitan para cosas que tenemos que hacer, pero no para ser los "sabios" que Dios quiere que seamos.

Y  ¿en qué consiste ser "sabio" como Dios quiere?  ¿En qué consiste la verdadera Sabiduría?  No consiste en saber mucho, en ser un erudito. Consiste en poder ver las cosas como Dios las ve, poder ver nuestro pasado, presente y futuro como Dios lo ve, poder ver los acontecimientos a nuestro alrededor como Dios los ve.

Recordemos que las proposiciones contenidas en la Biblia son para todos los tiempos.  Siguiéndolas podremos salirnos del grupo de los "sabios y entendidos", a quienes Dios esconde sus secretos.  Podremos, entonces, ser contados entre la "gente sencilla" a quienes el Padre revela lo escondido, sus secretos, los secretos de su Sabiduría.






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