07 Enero 2018Epifanía

Homilia de Padre Phil Bloom
Stmaryvalleybloom.org
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Epifanía
Empezar el Año con Ayuno y Oracion (31 de diciembre de 2017) Mensaje: Los invito a comenzar el Año Nuevo con un ayuno de tres días y oración. Hoy celebramos el Domingo de la Sagrada Familia. Por una buena coincidencia, cae en el último día del año, un buen momento para hacer un balance y mirar hacia adelante. Como muchos de ustedes, he estado orando por nuestras familias y particularmente por nuestros hijos. El domingo pasado mencioné la paradoja, la aparente contradicción, que a pesar de que nuestros hijos tienen más abundancia que cualquier generación anterior, también experimentan una mayor depresión y tristeza.

Tienen aparatos como computadoras y celulares que pueden recuperar información instantáneamente y conectarse con personas en cualquier lugar, sin embargo, experimentan más desconexión. Y por números dramáticamente aumentados, se han distanciado no solo de la práctica de la fe, sino incluso de la fe misma. Muchas de nuestras mamás - y tambien nuestros papás - se sienten como María en el Evangelio de hoy. Una espada atraviesa su corazón. Yo también lo siento. No hay una respuesta fácil. Hay muchos consejos y no debemos ignorarlos, pero no hay una solución rápida.

Ciertamente no tengo una solucion, pero Jesús sí. Por esa razón, he emprendido el ayuno y la oración por nuestros hijos. Le pido que se una conmigo en un ayuno de tres días para comenzar el Año Nuevo 2018. En el boletín explico lo que espero hacer y las pautas para un Ayuno Daniel, qué alimentos comer y cuáles evitar. No es súper riguroso. Lo he hecho varias veces este año pasado. Con solo verduras el primer día puede sentir un antojo y un hambre que parece insoportable, pero el segundo y tercer día no resultan tan malos.

Para ciertas personas, el ayuno no es nada dificil. Algunos de mis amigos sacerdotes toman una taza de café por la mañana, luego pasan el día tan ocupados que solo a las 9 de la noche se dan cuenta de que no han comido nada todo el día. No soy yo asi. Me encanta la comida y me da panico si pierdo una comida. Sueño con la comida. Para mí, la felicidad perfecta es un plato linguini y una copa de vino. No soy un gran carnívoro pero me encanta un buen bistec. ¡Estoy pensando en cómo quiero que los Caballeros cocinen mi bistec el dia 27, cuánto champiñones salteados y cebollas para sofocarlo y qué voy a poner sobre la patata asada! Para ayunar, abstenerse de la comida sabrosa me cuesta algo. Pero encuentro que el ayuno unido a la oración tiene un gran poder. El ayuno en sí mismo se convierte en una oración ofrecida a Dios.

Así que los invito a comenzar el año con un ayuno de tres días ofrecido a Dios por nuestros hijos.

Mencioné algunas de las cosas inquietantes que les sucedan a nuestros hijos. Pero hay signos esperanzadores y positivos. Además de revelar depresión, desconexión y pérdida de fe, los estudios muestran que nuestros jóvenes tienen un anhelo por la familia. Algunos de sus sueños sobre la familia son bien tradicionales. Por ejemplo, los estudios preguntaron a adultos jóvenes de entre 18 y 24 años si están de acuerdo con esta afirmación: "Lo mejor es para un hombre trabajar fuera del hogar y la mujer cuidar del hogar y la familia". El 73% dijo que sí.* Es decir, casi tres cuartas partes de nuestros jóvenes quieren que el hombre trabaje duro para la esposa pueda dedicarse al cuidado de los niños y el hogar.

No es tan fácil en el mundo de hoy. Significaría prescindir de muchas cosas, pero eso es con lo que los jóvenes dicen que sueñan. Los jóvenes quieren familia. Incluso quieren una familia tradicional. Aquí hay un resultado aún más sorprendente. Les preguntaron a los adultos jóvenes si "el esposo debe tomar todas las decisiones importantes en la familia". Prepárate. 39% estuvo de acuerdo. Eso es un aumento del diez por ciento en comparación con hace 15 años. Cuatro de cada diez sueñan con un matrimonio muy tradicional.

Sabemos que los sueños y la realidad a menudo son muy diferentes. Aún así, la Biblia dice: "Vuestros hijos e hijas profetizarán, y los jóvenes tendrán visiones". Queremos alentar esas visiones y ayudar a los jóvenes a realizar sus sueños. Mañana, el día de Año Nuevo, hablaré más sobre esto. Por hoy los invito a comenzar el Año Nuevo con un ayuno de tres días y oración. Puede comenzar después de los juegos deportivos, pero comience mañana y continúe hasta el 4 de enero. De seguro enfrentamos un gran desafío hoy pero no sin esperanza. Dios intervendrá si nos vaciamos delante de él. En las palabras del Salmo de hoy, "El Señor se acuerda de su alianza para siempre". Amén.

Homilia de la Parroquia Nuestra Senora de la Caridad del Cobre, Caracas
Homilia.org
Epifanía
Solemnidad de LA EPIFANÍA DEL SEÑOR
Tiempo de Navidad - Ciclo "B"
Domingo 7 de Enero de 2018

Los Tres Reyes Magos representan la manifestación de Jesucristo, Dios y Señor de todos los hombres, a todas las razas. Por eso la fiesta que recuerda la visita de los Reyes al Dios-Hombre, al Rey de Reyes, se denomina "Epifanía”, que significa "manifestación”. La importancia de esta festividad va mucho más allá de lo pintoresco y atractivo de esta historia que recoge el Evangelio de San Mateo.

Dios-Padre ha inscrito en el corazón de todos los seres humanos el deso de buscarle. Y Dios responde a ese anhelo que hay en cada uno de nosotros Sus creaturas. Y responde, mostrándonos cómo es El y cuál es el camino para llegar a El, con Su Hijo Jesucristo, que se hace hombre, y nace y vive en nuestro mundo en un momento dado de nuestra historia. (cfr. Juan Pablo II, En el umbral del Tercer Milenio). Jesucristo es la respuesta de Dios a nuestra búsqueda de El. Es el Salvador del género humano. Es el "Rey de Reyes”.Es el Dios humanado, el Dios-Hombre.

Eso lo supieron los Reyes que vinieron de oriente hacia Belén, buscándolo. Dios se les reveló de alguna manera para estimularlos a realizar un largo viaje, no exento de muchas dificultades, cada uno desde su sitio de origen. Ellos habían recibido una inspiración del Señor que los impulsaba a buscar a ese "Rey” que era mucho más que ellos, ya que Su Reino era mucho mayor que todos los reinos de la tierra. Recibieron una llamada divina para ponerse en marcha y luego la Estrella del Señor los guiaba por el camino hacia Belén. Por eso dicen los Reyes: "Hemos visto Su Estrella en Oriente y venimos a adorarlo” (Mt. 2, 2).

Magos para la época de Jesús no eran los que hacían magia, sino los que estudiaban los astros y otras ciencias. Los Reyes Magos, guiados por las maravillas de la naturaleza, los descubrimientos de la ciencia y la iluminación de las escrituras divinas, encontraron al Rey de los Judíos, al Mesías esperado. La ciencia no puede estar en contradicción con la verdad. Por eso los Reyes Magos encontraron la Verdad que buscaban a través de la ciencia, iluminados por las Sagradas Escrituras y siguiendo la guía divina hacia Belén. En efecto, después de muchas vicisitudes, llegaron "al lugar donde estaba el Niño”. Allí volvieron a ver "la Estrella y se llenaron de inmensa alegría” (Mt. 2, 10).

"Vieron al Niño que estaba con María Su Madre y postrándose, le adoraron” (Mt. 2, 11).

Es decir, al llegar ante la presencia de Dios-hecho-Hombre, caen postrados ante tal majestad y grandeza. Caen, adorándolo. Los Tres Reyes ofrecieron regalos al Dios-Hombre: oro, que representa nuestro continuo amor de entrega al Señor; incienso, que simboliza nuestra constante oración que se eleva al Cielo, y mirra, que significa la aceptación paciente de trabajos, sufrimientos y dificultades de nuestra vida en Dios. Esta breve historia de la Sagrada Escritura nos muestra que Dios se revela a toda raza, pueblo y nación. Se revela en Jesucristo, Dios Vivo y Verdadero, ante Quien no podemos más que postrarnos y adorarlo.

La historia de los Reyes de Oriente nos muestra cómo Dios llama a cada persona de diferentes maneras, sea cual fuere su origen o su raza, su pueblo o su nación, su creencia o convicción. El toca nuestros corazones para que lo reconozcamos en Jesucristo como nuestro Señor, nuestro Dueño, nuestro Rey. Como a los Tres Reyes, Dios nos llama, nos inspira para que le busquemos, se revela a nosotros en Jesucristo. Y nuestra respuesta no puede ser otra que la de los Reyes: buscarlo, seguir Su Camino, postrarnos y adorarlo, ofreciéndole nuestra entrega a El, nuestra oración y nuestros trabajos.

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