25 Diciembre 2017Navidad

Homilia de Padre Phil Bloom
Stmaryvalleybloom.org
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Navidad
Intercambio de Regalos
(25 de diciembre de 2017)

Mensaje: Este año estamos explorando el significado de la oración, que en realidad es un intercambio de regalos. Dios irá a los extremos para llamarnos la atención. ¡Feliz Navidad! La Navidad es un intercambio de regalos. Dios toma nuestra humanidad para que podamos tomar parte en su divinidad. Una mujer llamada Diane Rayner cuenta una historia que ilustra el intercambio de regalos. Sorpesivamente sucedio en Redmond, Washington, pero años antes de que Bill Gates y Microsoft llegaron. Diane con sus tres hijos se había mudado a una casa trailer en la zona de bosques de Redmond. El más joven, Marty, que tenía 8 años, tenía la curiosa costumbre de inclinar la cabeza como un perrito.

La razón era que Marty estaba sordo en su oreja izquierda. Marty y su amigo Kenny se habían vuelto inseparables: jugaban en el prado de caballos con su corriente sinuosa, atrapaban ranas y serpientes y buscaban tesoros escondidos como puntas de flecha. Mientras el verano se convertía en un invierno lluvioso en Puget Sound, Diane notó que Marty dejaba de lado su pequeña asignacion. Poco antes de Navidad, llegó triunfante a casa sosteniendo algo en la mano. "Es para Kenny", sonrió. "¿Quieres verlo?" Cuando abrió la mano, Diane reconoció una brújula de bolsillo, perfecta para explorar. "¡Es un regalo encantador!" ella dijo. Entonces, un pensamiento inquietante se apoderó de ella. Ella le dijo que la madre de Kenny no lo permitiría.

Eran desesperadamente pobres y no permitiría que su hijo recibiera un regalo que no pudieran devolver en especie. Cabizbajo Marty comenzó a dar vueltas. Al día siguiente, le dijo a su mamá: "¿Y si es un secreto? ¿Si nunca descubrieron quién se lo dio?" Ella accedió renuentemente. Esa Nochebuena, con una lluvia típica, Marty fue a la casa de Kenny. Colocando la brújula cerca de la puerta, tocó el timbre y corrió. De repente, se choque con una valla eléctrica. El impacto lo envió tambaleándose. Se quedó atónito en el suelo embarrado, temblando. Confundido, asustado, hizo el penoso viaje a casa. Cuando su mamá lo vio cubierto de barro, con una marca roja en su mejilla, ella le preguntó qué pasó. "Me olvidé de la valla", dijo, "y me derribó". Diane ayudó a Marty a quitarse la ropa mojada y le preparó chocolate caliente. Diane pasó la noche infeliz y desconcertada. "Parecía algo tan cruel sucederle a un niño pequeño", escribe, "haciendo lo que el Señor quiere que todos hagamos, dárselo a los demás".

La mañana de Navidad la lluvia cesó y el sol brilló. Kenny vino a mostrarle a Marty su buena fortuna. Mientras hablaban de planes para explorar en el futuro, era evidente que Kenny no sospechaba nada de Marty. Entonces Diane notó que Marty no estaba inclinando la cabeza. Cuando las clases empezaron de nuevo, la enfermera de la escuela confirmó lo que Diane ya sabía.

"Marty ahora tiene una audición completa en ambos oídos". "Sigue siendo un misterio", dice Diane. Los doctores sospechan, por supuesto, que el choque de la cerca eléctrica fue de alguna manera responsable. "Quizás", dice Diane, "sea cual sea la razón por la que sigo agradecido a Dios por el buen intercambio de regalos que se hizo esa noche". (Pausa, respiración profunda) Este año estamos explorando el significado de la oración, que en realidad es un intercambio de regalos. Un escritor cristiano temprano dice: "La oración es el encuentro de la sed de Dios por nosotros con nuestra sed de él". Dios irá a los extremos para llamarnos la atención, abrir nuestros corazones, abrir nuestros oídos. Vemos el extremo en Navidad. Como dice Juan, "En el principio era la Palabra y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios ... Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros". Amén.



Homilia de la Parroquia Nuestra Senora de la Caridad del Cobre, Caracas
Homilia.org
Navidad
SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR - CICLO "B”


El primer anuncio del Nacimiento de Dios-Hombre fue hecho a los Pastores -a los campesinos de la época- que cuidaban sus rebaños en las cercanías de Belén. De toda la humanidad, Dios escogió a estos pobres, humildes y sencillos hombres para ser los primeros en llegar a conocerlo. Un Ángel se les apareció la noche de la Primera Navidad anunciándoles: "Vengo a comunicarles una buena nueva ... hoy ha nacido el Salvador que es Cristo Señor” (Lc. 2, 11).
Si bien los Pastores sienten "un miedo enorme” cuando "el Ángel del Señor se les apareció y los rodeó de la claridad de la Gloria del Señor” (Lc. 2, 9), no se sorprendieron ante el anuncio que se les hiciera. Ellos esperaban al Salvador. A causa del pecado de nuestros primeros progenitores, la humanidad se encontraba a oscuras, derrotada, pues había perdido el acceso al Cielo.

Los Profetas del Antiguo Testamento, especialmente Isaías (Is. 9, 1-3 y 5-6) nos hablan de que la humanidad se encontraba perdida y en la oscuridad, subyugada y oprimida, hasta que vino al mundo "un Niño”. Entonces "el pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz ... se rompió el yugo, la barra que oprimía sus espaldas y el cetro de su tirano”. Isaías profetiza con 700 años de anticipación el nacimiento de un niño que sería "Dios poderoso”, "Príncipe de Paz” , que vendría a establecer un reinado de Paz "para siempre”.

Podemos imaginar, entonces, la alegría que deben haber sentido los Pastores cercanos a la cueva de Belén cuando el Ángel se les aparece en la Noche de Navidad y les dice: "Les traigo una buena noticia, que causará gran alegría a todo el pueblo: hoy les ha nacido en la ciudad de David, un salvador, que es el Mesías, el Señor” (Lc. 2, 1-14) Se cumple así la esperanza de redención del género humano; es decir, se nos abren nuevamente las puertas del Cielo. Ya el destino final de los seres humanos no tiene que ser el Infierno. Por eso San Pablo nos dice que "la gracia de Dios se ha manifestado para salvar a todos los hombres ... para que vivamos de una manera sobria, justa y fiel a Dios, en espera de la gloriosa venida del gran Dios y Salvador, Cristo Jesús” (Tt. 2, 11-14). Y sucedió que mientras el Ángel de Señor les hablaba a los pastores, aumentó el resplandor luminoso que los cubría, al aparecer una multitud de otros Ángeles que "alababan a Dios” cantando una suave y gozosa melodía: "Gloria a Dios en lo más alto del Cielo, y en la tierra, gracia y paz a los hombres” (Lc. 2, 14) Sabemos que los Pastores creyeron sin dudar lo que se les había anunciado y se dijeron: "Vamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos dio a conocer” (Lc. 2, 15).

El texto griego dice literalmente: "Veamos esta Palabra que ha ocurrido allí".Sí, ésta es la novedad de esta noche: se puede mirar la Palabra, pues ésta se ha hecho carne. Aquel Dios del que no se debe hacer imagen alguna, porque cualquier imagen sólo conseguiría reducirlo, e incluso falsearlo, este Dios se ha hecho, El mismo, visible en Aquél que es su verdadera imagen, como dice San Pablo (cf. 2 Co 4,4; Col 1,15). (Benedicto XVI-Navidad 2009) Fueron rápidamente y, tal como les fuera dicho "hallaron a María, a José y al recién nacido acostado en la pesebrera” (Lc. 2,16) Si Dios el Señor les manifestó a los pastores su presencia en el mundo a través del anuncio angélico, debe haberles también manifestado su Divinidad a éstos, sus primeros visitantes, pues según dicen algunas traducciones de la Escritura "cuando los pastores lo vieron, comprendieron lo que les había sido dicho sobre este Niño”.

La señal de Dios, la señal que ha dado a los Pastores y a nosotros, no es un milagro clamoroso. La señal de Dios es su humildad. La señal de Dios es que Él se hace pequeño; se convierte en Niño; se deja tocar y pide nuestro amor. Y así nos invita a ser semejantes a Él en la humildad. (Benedicto XVI-Navidad 2009) La gracia de Dios debe haber tocado a estos sencillos hombres muy profundamente, causándoles una fuerte renovación espiritual, por lo cual "después se fueron glorificando y alabando a Dios porque todo lo que habían visto y oído era como se lo habían anunciado” (Lc. 2,20). Los Pastores son de esos "pobres en el espíritu” que luego Jesús el Salvador menciona en Sus Bienaventuranzas, "que de ellos es el Reino de los Cielos” (Mt. 5,3) ... Y ese Reino también puede ser nuestro, si somos como los Pastores: sencillos y humildes, creyeron sin cuestionar y sin dudar, dejaron todo para responder al llamado de Dios, y rápidamente lo buscaron ... y lo encontraron.

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