Home Lecturas Homilías Bilingüe Más Homilías
   
 
Homilies.net         05 Feb 2012         5 Tiempo Ord
  Las homilías se anuncian no más tarde que durante la semana antes del domingo que se necesitan.  
 

Homilia de Padre Phil Bloom
http://stmaryvalleybloom.org/
* disponible en inglés - ve homilías Inglés
5 Tiempo Ord
Es Mi Obligacion
(5 de febrero de 2012)

Tema Básico: No damos tiempo y dinero con resentimiento; estamos construyendo el Cuerpo de Cristo. Con San Pablo decimos, "Es mi obligacion...se me ha confiado una mision."

Hace muchos años, en Inglaterra, tres hombres estaban poniendo en un barril una mezcla de agua, arena, cal y otros ingredientes. Un observador les pregunto que hacian. El primero dijo, "Estoy haciendo argamasa." El segundo, "Estoy colocando ladrillos." Pero el tercero dijo, "Estoy construyendo una catedral." Hacian la misma cosa, pero lo miraban diferente. Y que diferencia hizo!

Podemos ver algo semejante en la manera en que personas se relacionan con su parroquia, porque dan. Una persona dice, "Ay! La unica cosa que hacen es pedir dinero." El segundo replica, "Pues, hay que pagar las cuentas." Pero la tercera persona dice, "Estoy construyendo el Cuerpo de Cristo." Los tres estan haciendo la misma cosa, pero que diferencia en sus actitudes.

Las lecturas de hoy reflejan esas diferencias. Pobre Job dice que su vida es solamente trabajo pesado: Cuando me acuesto, no me duermo - y me pregunto cuando vendra el dia. Pero cuando me levanto, estoy cansado y me pregunto cuanto tiempo hasta poderme acostar.

Muchos se puedan identificar con Job. Pero San Pablo tiene otra forma de pensar. Pocas personas trabajaban tanto como el - o pasaban por tantas pruebas. Sin embargo, dice esto de su trabajo: "Es mi obligacion...se me ha confiado una mision."

El evangelio tiene un ejemplo fascinante de mision - o co-responsabilidad: la suegra de San Pedro. Estaba en cama, enferma, cuando su yerno trajo invitados inesperados. Uno de ellos, Jesus, fue a su cama, tomo la mano - y ella se sento. La fiebre se fue y, "se puso a servirles."

Algunos consideran que ella habria preferido quedarse en cama. Ese punto de vista dice mas de nosotros que de esa mujer maravillosa. Para la gente de tiempos antiguos, hospitalidad era su valor maximo.* Era el pegamento que unio su sociedad. Para la suegra de Pedro, hospitalidad habra sido un deber sagrado. Pero hay algo mas. El texto dice, "se puso a servirles." La palabra "servir" es "diaconia" - raiz de nuestra palabra "diacono." Jesus le habia tocado y sanado. Ser su diaconisa habra sido pura alegria.

San Pablo muestra la alegria de servicio. Sin trompetas, dice esta libre. (Y quien de nosotros tendria mayor libertad interna que San Pablo?) No obstante, dice Pablo, me he convertido en esclavo de todos. Para un cristiano, libertad no es libertinaje. Es para servicio.

Estamos en tiempo de eleccion en los Estados Unidos. Los candidatos nos diran que tienen la solucion a nuestros problemas, pero hay una palabra que probablemente no oiremos - la palabra "S." Sacrificio. Como cristianos, sin embargo, es algo que no podemos evitar. Jesus y San Pablo nos dicen que el tiempo, las habilidades y los recursos economicos no son nuestros. Vienen de Dios y el requerira una contabilidad - una coresponsabilidad. Por eso no damos tiempo y dinero con resentimiento; estamos construyendo el Cuerpo de Cristo. Con San Pablo decimos, "Es mi obligacion...se me ha confiado una mision."

**********

*Ver, por ejemplo, funciones de la hospitalidad en Odisea
Back to Top
Homilia de la Parroquia Nuestra Senora de la Caridad del Cobre, Caracas
http://www.homilia.org
5 Tiempo Ord
DOMINGO 5 del Tiempo Ordinario - Ciclo "B"
5 de Febrero de 2012 -

Uno de los libros más controversiales del Antiguo Testamento es el Libro de Job, pues trata uno de los temas más discutidos y contestados: el sufrimiento humano.

¿Puede un hombre ser inocente y sufrir enfermedades y calamidades? El Libro de Job resuelve este dilema, mostrando el sufrimiento como una oportunidad de purificación para recibir mayores y más abundantes bendiciones. Termina resaltando que Dios, siendo la fuente misma de la Justicia, es enteramente libre para otorgar sus bendiciones dónde, cuándo y a quién quiere.

Que los seres humanos suframos, unos más otros menos, cuándo sufrimos y por qué, descansa totalmente el la Voluntad inescrutable de Dios, Dueño del mundo y Dueño nuestro. Pero sabemos, también, que Dios dirige todas sus acciones y todas sus permisiones, a nuestro mayor bien, que es la meta hacia la cual vamos: la Vida Eterna.

Job se lamenta, reclama y llega a la desesperación, pero cree en Dios y lo invoca. Sin embargo, después de Cristo nuestra actitud ante el sufrimiento no puede quedarse allí. Si el Hijo de Dios, inocente, tomó sobre sí nuestras culpas, ¿qué nos queda a nosotros?

El Evangelio nos muestra muchas veces a Jesús aliviando el sufrimiento humano, sobre todo curando enfermedades y expulsando demonios (Mc. 1, 29-39). Y sabemos que a veces Dios sana y a veces no, y que Dios puede sanar directamente en forma milagrosa o indirectamente a través de la medicina, de los médicos y de los medicamentos. Todas las sanaciones tienen su fuente en Dios. También puede Dios no sanar, o sanar más temprano o más tarde. Y cuando no sana o no alivia el sufrimiento, o cuando se tarda para sanar y aliviar, tenemos a nuestra disposición todas las gracias que necesitamos para llevar el sufrimiento con esperanza, para que así produzca frutos de vida eterna y de redención.

¿De redención? Así es. Nuestros sufrimientos unidos a los sufrimientos de Cristo pueden tener efecto redentor para nosotros mismos y para los demás.

Porque el sufrimiento humano es tan controversial, el Papa Juan Pablo II tocó el tema con frecuencia, sobre todo en sus visitas a los enfermos, a quienes exhortaba a ofrecer sus sufrimientos por el bien y la santificación propia y de los demás. Y en 1984 nos escribió su Encíclica “Salvifici Doloris” sobre el tema. Allí nos dice, basado en muchos textos de la Sagrada Escritura: “Todo hombre tiene su participación en la redención. Cada uno está llamado también a participar en ese sufrimiento por medio del cual se ha llevado a cabo la redención ... Llevando a efecto la redención mediante el sufrimiento, Cristo ha elevado juntamente el sufrimiento humano a nivel de redención. Consiguientemente, todo hombre, en su sufrimiento, puede hacerse también partícipe del sufrimiento redentor de Cristo” (JP II-SD #19).

Entonces, ¿qué actitud tener ante el sufrimiento, las enfermedades, las calamidades? ¿Oponerse? ¿Reclamar a Dios? Dios puede aliviar el sufrimiento. Lo sabemos. Dios puede sanar. Y puede hacerlo -inclusive- milagrosamente. Pero sólo si El quiere, y El lo quiere cuando ello nos conviene para nuestro bien último, que es nuestra salvación eterna. Así que en pedir ser sanados o aliviados de algún sufrimiento, debemos siempre orar como lo hizo Jesús antes de su Pasión: “Padre, si quieres aparta de mí esta prueba. Sin embargo, no se haga mi voluntad sino la tuya” (Lc. 22, 42). Y, mientras dure la prueba, mientras dure el sufrimiento o la enfermedad, hacer como nos pide nuestro Papa: unir nuestro sufrimiento al sufrimiento de Cristo, para que pueda servir de redención para nosotros mismos y para otros.

Es la actitud más provechosa y, de paso, la más inteligente, pues ¿quién puede oponerse a la Voluntad de Dios? ¿quién puede cambiar los planes divinos?
Back to Top
These homilies may be copied and adapted for your own use; however, they may not be
commercially published without permission of the author.
 
 
Home         |     Lecturas      |      Comentarios       |       Homilías Bilingüe     |       Más Homilías 

e-mail: mail@Homilies.net
  Homilies.net is a non-profit contribution to the work of the Church  
©1999 - 2011 Homilies.net