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Homilies.net          31 Ene 2010         4 Tiempo Ord
  Las homilías se anuncian no más tarde que durante la semana antes del domingo que se necesitan.  
 


Homilia de Padre Phil Bloom

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4 Tiempo Ord
Tres Niveles de Amor
(31 de enero de 20010)

Tema básico: En las lecturas vemos tres niveles de amor: emociones, decision y don.

En las ultimas semanas, San Pablo ha hablado de una variedad de dones, por ejemplo: ensenanza, sanacion, adminstracion, oracion exstatica y ayuda a los pobres. Estos dones vienen del Espiritu Santo y debemos valorar a cada uno.

Hoy, sin embarago, San Pablo habla del mayor don. Creo que ustedes saben que es. San Pablo dice, "El amor es la mayor."

Que es el amor? Quisiera hablar con usted sobre el amor, pero se que hay obstaculos. Muchos estan cansados de la palabra. "Don't talk of love," (No me habla del amor) dice un canto famoso, "I've heard the word before." (Ya he escuchado la palabra.) Algunos usan la palabras para justificar muchas cosas, incluyendo cosas destructivas.

A pesar de la manera en que algunos usan la palabra, amor, no podemos evitarla. Tiene raices profundos en nuestra tradicion. Jesus resume la ley entera con esa palabra. Y San Pablo nos dice que es el don mayor.

Entonces, que es el amor? No puedo dar una definicion plena, pero podemos aprender mucho de la lecturas de hoy. Hablan de tres nivels de amor. Amor, desde luego, es puro y sencillo, pero como luz que pasa por un prisma, tiene muchas facetas. Hoy vemos tres niveles.

El primero es el nivel de emociones. Emociones malas pueden causarnos dificultades, pero buenas emociones pueden mejorar nuestras relaciones. Cuando yo estaba en secundaria, aprendi el secreto de una sonrisa. Antes de abrir una puerta, trato de pensar en algo o alguien pro cual estoy agradecido. Me causa sonreir. No lo hago siempre, pero he notado que una sonrisa no solamente hace a otros sentirse mejor. Yo mismo me siento mejor - a causa de la sonrisa. En forma semejante, San Pablo no anima a cultivar buenas emociones y evitar las malas: celos, tristeza, mal genio, coraje, etc.

Amor a cierta medida, depende de buenas emociones, pero el amor es mucho mas que emociones. Quizas han escuchado el dicho: Amor no es un sentimiento, es una decision. Eso es el segundo nivel del amor - hacer una buena decision y seguirla.

El Dr. Martin Lutero King describe ese segundo nivel del amor. Habla del dia cuando evaluariamos a la otra persona, no por el color de su piel, sino el contenido de su caracter. Caracter significa la habilidad de hacer una decision y cumplirla. Crecemos por un proceso de hacer promesas y luego cumplirlas.

El evangelio muestra la decision de amar. Jesus regresa a su pueblo. Sus vecinos anteriores deben de haberlo recibido con entusiasmo. Pero, lo rechazaron. Reaccionaron con tanta colera que querria matarlo. La forma que Jesus respondio a ese rechazo puede ensenarlo mucho.

Muchos empiezan un ministerio con gran entusiasmo, pero cuando encuentran un desprecio o una humillacion, se rinden. No era asi con Jesus. Se levanto la cabeza, paso por en medio de ellos - y se fue a otro prueblo. En un nivel humano, debe de haberlo herido que la gente con quien paso treinta años fue en su contra. Pero Jesus habia recibido una comision, habia hecho una decision - y siguio adelante. Eso es amor. Amor es una decision.

Amor es una decision solida, sostenida por buenas emociones. Pero el amor tiene algo mas que no podemos ignorar. San Pablo aclara que el amor es un carisma, un don de Dios. No se puede exigir el amor. No puedo decir, "Miren, he hecho todo correcto. Hay que amarme. Me deben el amor." No, al final de las cuentas, amor es un don. Quizas han escuchado de la humildad de un amador. San Pablo dice que el amor "no es presumido." La soberbia destruye el amor. No deja lugar para el amor. Amor es un don - y requiere manos abiertas para recibir un regalo.

Entonces, el amore tiene tres niveles: emociones, decision y don. Me gustaria aplicar esto a algo que sucedera en unas semanas. Aqui en Washingon empezara los avisos de television, "Catholics, Come Home." (Catolicos regresen.) Dios los usara para tocar muchos corazones - y algunos pensaran en volver a su fe. Queremos recibirlos con amor.

Podemos comenzar con una sonrisa. No sera tan facil - unos no han usado esos musculos faciales por años, pero con practica nuestras caras pueden dar la bienvenida.

Y podemos hacer una decision - de saludar a alguien que todavia no hemos conocido o que no conocemos bien. Somos una parroquia amigable y podemos hacer la decision de incluir a toda persona que pasa por nuestras puertas. Tenemos personas oficiales, pero necesitamos a todos decir, buenos dias, al ver a alguien nuevo o solo. Y aprender al menos un nombre nuevo cada domingo. No es facil - y habra retrasos - pero amor es una decision.

Y el amor es un don. Cada persona que viene a nuestra parroquia es un regalo. No puedo exigir que nadie venga a la misa. Cada persona que viene es un don. Espero que nos recibiremos con ese espiritu.

Para resumir: Amor es una buena emocion, comenzando con una sonrisa. Amor es una decision - para cumplir a pesar de rechazos. Amor, sobre todo, es un don. Como dice San Pablo. "Tenemos estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor; pero el amor es la mayor de las tres."

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Intenciones Generales para el Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo C (de Sacerdotes Para la Vida)

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Homilia de la Parroquia Nuestra Senora de la Caridad del Cobre, Caracas
http://www.homilia.org
4 Tiempo Ord
DOMINGO 4 del Tiempo Ordinario - Ciclo "C" -
31 de Enero de 2010-

El Evangelio de hoy nos trae esa frase tan conocida: “Nadie es profeta en su tierra”, la cual fue pronunciada en primera instancia por el mismo Jesucristo. Y la dijo cuando en su pueblo, Nazaret, no quisieron creer lo que acababa de decirles: que la profecía de Isaías sobre el Mesías se refería a El mismo.

Nos cuenta el Evangelio (Lc. 4, 21-30) que la gente “aprobaba y admiraba la sabiduría de las palabras” de Jesús. Pero de allí a que alguno de los suyos viniera, sin pre-aviso alguno, a declararse el Mesías, ya eso era inaceptable.

¿Qué le sucedió a los nazaretanos contemporáneos de Jesús? Lo mismo que nos sucede a nosotros. Primeramente por orgullo y envidia no podían aceptar que uno de su propio grupo, del entorno cercano, pudiera destacarse más que ellos. ¡Mucho menos ser el Mesías!

Y comenzaron a comentar: “Pero ... ¿no es éste el hijo de José?” Jesús penetra sus pensamientos y les agrega: “Seguramente me dirán: haz aquí en tu propia tierra todos esos prodigios que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm”. Y de seguidas la sentencia: “Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra”.

Luego les demuestra con sucesos del Antiguo Testamento cómo Dios es libre de distribuir sus dones a quién quiere, cómo quiere y dónde quiere. Les recuerda el caso de la viuda no israelita, a la cual fue enviado el gran Profeta Elías (cfr. 1ª Reyes 17, 7). “Había ciertamente muchas viudas en Israel en los tiempos de Elías ... sin embargo a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta, ciudad de Sidón”.

Pasó luego a recordarles otro hecho similar: la curación del leproso Naamán, que era de Siria, en tiempos del Profeta Eliseo (cfr. 2ª Reyes 5).

El Señor quiso demostrarles que la gracia divina no es para un solo grupo, raza, pueblo o nación, y que también en tiempo de los Profetas Dios benefició a gente que no pertenecía al pueblo de Israel.

El segundo pecado de los nazaretanos, fue parecido también al nuestro: el egoísmo no les permitía aceptar que los dones de Dios pudieran ser para los demás. Por eso se enfurecieron a tal punto que sacaron a Jesús de la ciudad, con la intención de lanzarlo por un barranco, cosa que no pudieron lograr.

Igual que a Jesús, también los que tienen la misión de anunciar la verdad han sufrido y sufrirán rigores similares.

El cristiano que vive y anuncia a Cristo es -como El- “signo de contradicción”, pues si ha de seguir y predicar a Cristo, le tocará remar contra-corriente.

Sucedió lo mismo a los Profetas del Antiguo Testamento, entre éstos, a Jeremías quien, al reconocerse escogido por Dios, teme y trata de negarse a su vocación. Es lo que nos trae la Primera Lectura (Jer. 1, 4-5; 17 y 19).

Pero Dios, que escogió a Jeremías desde siempre, no sólo lo anima, sino hasta lo amenaza, para que no deje de cumplir la misión que le ha asignado. “Antes de formarte en el seno de tu madre, ya te conocí; antes de que tú nacieras, Yo te consagré y te destiné a ser profeta de las naciones ... Tú ahora renueva tu valor y ve a decirles lo que Yo te mande. No temas enfrentarlos, porque Yo también podría asustarte delante de ellos ... Ellos te declararán la guerra, pero no podrán vencerte, pues Yo estoy contigo para ampararte”.

Cuando Dios escoge para una misión -no importa cuál sea- no da marcha atrás y proporciona toda la ayuda necesaria para cumplirla. Como nos dice San Pablo en sus enseñanzas sobre los carismas y las diferentes funciones dentro de la Iglesia (1ª Cor. 12, 4-31) unos serán llamados para ser apóstoles, otros profetas, otros maestros, otros administradores, etc., etc. Otros serán fieles en el pueblo de Dios.

A los apóstoles, profetas y maestros toca asumir los riesgos, seguros de la compañía de Dios. A los fieles toca no hacer como los nazaretanos, no dejarse llevar por consideraciones humanas llenas de orgullo, envidia o egoísmo, sino con humildad, sencillez y generosidad, seguir a los que Dios ha escogido para guiar a su Pueblo.

En la Segunda Lectura (1ª Cor. 12, 31–13, 13), San Pablo continúa su enseñanza sobre el funcionamiento de la Iglesia y sobre los Carismas, como dones del Espíritu Santo. Y habla de “un camino mejor” que los Carismas, que las limosnas y que las penitencias: el gran don del Espíritu Santo que es el Amor.

Y por su explicación posterior nos damos cuenta que el “amor” a que está haciendo referencia el Apóstol no es el amor-caridad del léxico moderno que significa dar limosnas o ayuda, tampoco como el amor humano que puede existir entre esposos o entre padres e hijos.

San Pablo nos dice que de nada sirve ningún Carisma –ni la profecía, ni la penetración de los misterios, ni la revelación … ninguno- si no amamos. De nada nos sirven las “caridades” o la caridad extrema (“aunque repartiera todos mis bienes”), si no amamos. De nada nos sirve ninguna penitencia, ni la más atrevida (“aunque me dejara quemar vivo”), si no amamos.

Se refiere San Pablo al Amor-Caridad que viene de Dios mismo. Ningún carisma, por muy elevado que fuera es más importante que el Amor. Ninguna limosna, por más completa que fuera, es más importante que el Amor. Ninguna penitencia o ejercicio ascético por más extrema que fuera, es más importante que el Amor.

Ahora bien … ¿en qué consiste este “Amor” de que nos habla San Pablo, que durará por siempre y que sobrevivirá a los carismas y a la Fe y la Esperanza?

Al comparar San Pablo el Amor con la Fe y con la Esperanza, podemos inferir que nos está hablando de las virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad. Todos dones “infusos”, regalos inmerecidos que recibimos directamente de Dios. Ese “Amor”, entonces, es el mismo “Amor” de que nos habla San Juan (cfr. 1ª Jn. 4, 7-16), el Amor que viene de Dios, el Amor-Caridad.

Tenemos, por tanto, que ver la doble dimensión y la doble dirección del Amor: amor a Dios y amor a los demás. Y no podemos amar a Dios, ni a los demás, sino es Dios Quien ama en nosotros, pues Dios es la fuente del Amor, así como es la fuente de los carismas y la fuente de la Fe y la Esperanza.

El amor consiste, entonces, en que es Dios quien nos ama y a través de ese Amor, don de Dios, podemos amarle a El y amar a los demás.

Alerta San Pablo sobre la filantropía, ayuda o limosnas vacías de amor. Si reparto todo lo que poseo a los pobres y si entrego hasta mi propio cuerpo, pero no por amor, sino para recibir alabanzas, de nada me sirve.

Porque el Amor es tan importante, San Pablo ante el Amor, rebaja todos los carismas y los dones extraordinarios.

Luego pasa a hacer una descripción del amor: “es paciente, servicial y sin envida. No quiere aparentar ni se hace el importante. No actúa con bajeza ni busca su propio interés. No se deja llevar por la ira, sino que olvida las ofensas y perdona. Nunca se alegra de algo injusto y siempre le agrada la verdad. El amor disculpa todo; todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta”. Así es el Amor de Dios. Así será nuestro amor, si amamos en Dios.

También, según San Pablo, el amor es superior a la fe y la esperanza.“El mayor de las tres es el amor”. Pero, no hay amor auténtico sin fe ni esperanza. Las tres virtudes subsisten ahora; en la eternidad sólo será el Amor, pues ya tendremos el objeto de nuestra fe y nuestra esperanza: ver a Dios cara a cara y vivir en El.

El amor, entonces, llegará a su plenitud “cuando veamos a Dios cara a cara. Ahora conocemos en parte, pero entonces le conoceré a El como El me conoce a mí. Ahora vemos como en un espejo y en forma confusa”. Luego conoceremos a Dios tal cual es y viviremos plenamente su Amor.
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Homilia de Padre Jesus Marti Ballester
http://jmarti.ciberia.es
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