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De Unos Cien Litros Cada Una
(17 de enero de 20010)
Tema básico: Jesus convirtio agua en vino porque quiere que
tengamos toda bendicion en abundancia.
Comienzo con esta nota: En los primeros años de mi sacerdocio,
renuncie el alcohol. Lo hice por motivos personales y pastorales. En mi
ministerio, aqui en el Peru, he visto el Maligno usar el alcohol para
esclavizar para desparramar la miseria. Y degraciadamente los que
sufren mas son los ninos. Invito a cualquier persona considerar si
alcohol - u otra droga - esta trayendo sufriendo. Hare todo lo posible
ayudar con oracion y una refencia.
Ahora, voy a hablar de un milagro que incluye el alcohol. Fue el primer
milagro - y lo hizo al pedido de su madre. En una fiesta de boda, Jesus
convirtio agua en vino. No produjo unos pocos litros para un brindis
final. No, hizo una cantidad enorme. Como dice el evangelio, seis
tinajas de piedra, "de unos cien litros cada una." Esa cantidad
proveeria nuestra parroquia por varios años. Ademas - como el
evangelio nota - vino de la mejor calidad.
Se puede decir mucho de este milagro, pero lo que quisiera enfatizar es
la abundancia. Cuando Jesus hace algo, lo hace bien. En un sentido
sobrenatural nadie puede medir su abundancia, como explicare dentro de
poco. Pero antes de hablar de lo sobrenatural, quisiera hablar del
nivel natural, cotidiano. Los que siguen el camino de Dios pueden
esperar bendiciones visibles.
Un libro popular midio las bendiciones que vienen a los que creen en
Dios y practican su fe. El autor no prejuicio en promover un agenda
cristiana. Es un judio: el Doctor Frank Luntz. Ha ganado fama como
observador objetivo de la sociedad americana. Su libro ("What Americans
Really Want...Really") tiene un capitulo sobre la practica religiosa en
nuestro pais - y el efecto de la practica religiosa en lo demas de la
vida. Basada en sus estudios, el Dr. Luntz hace esta observacion:
"En general los que tienen a Dios en su vida tienen vidas mas felices,
saludables y tranquilas en comparacion con no-creyentes y
no-practicantes."
Vidas mas felices, saludables y tranquilas. Luntz habla mas especifico:
"Los que creen en Dios y practican su fe tiene mayor probabilidad de
tener un matrimonio feliz y pasar tiempo con sus hijos. Son mas
propensos a hacer trabajo voluntario y menos propenso a practicar
actividades anti-sociales. Son mas equilibridados y mas cerca a su
familia y amistades."
Despues de enumerar como la fe y practica religiosas tienen relacion
con beneficios deseables, el Dr. Luntz tiene esta conclusion: "Todo
tipo de comportamiento positivo que creemos que es bueno para la
condicion humana tiene una corelacion con actividad religiosa."
Entonces, en un nivel natural, seguir el camino de Dios trae
bendiciones. A pesar de la hipocresia que reconocemos entre gente
religiosa, en general, la vida se mejora cuando alguien toma a Dios en
serio.
Dios, Jesus, quiere darnos bendiciones - no necesariamente un millon de
dolares, pero las cosas para una vida feliz, alegra. No significa que
no habra pruebas, pero Jesus nos dara los medios para superarlos (como
hizo milagrosamente hoy).
Pues, eso es el significado natural del primer milagro de Jesus: El
desea abundancia para los que siguen su camino.
El milagro tiene un significado mas profundo, sobrenatural. Juan nota
cuidadosamente que las seis jarra contenia agua usada "para las
purificaciones de los judios." Mas tarde, en el mismo evangelio, Jesu
lava los pies a sus discipulos - significando su poder de quitar los
pecados. Y durante la Ultima Cena, toma el caliz de vino y dice, "este
es el caliz de mi sangre...derramada para el perdon de los pecados."
El agua y el agua-convertida-en-vino se dirigen al don sobrenatural de
perdon. Apropiadamente, Jesus hizo este milagro en una fiesta de boda.
Ningun matrimonio puede sobrevivir sin perdon. Una pareja que logrado
cinco, diez o mas años de matrimonio pueden contar que muchas
veces han necesitado perdon - de Dios y uno del otro. Toda relacion
humana requiere perdon, pero especialmente el matrimonio.
Jesus ama a los matrimonios jovenes y quiere ayudarles en tiempos
buenos y malos. Quiere que tengan abundancia - natural y
sobrenaturalmente.
Matrimonios jovenes son esenciales para el futuro de la sociedad y la
Iglesia. Es preocupante que tantos han caido en cohabitacion, que no
estan haciendo el compromiso de casarse y tener la bendicion de Dios
sobre sus matrimonios. Son signos preocupantes para la sociedad y la
Iglesia.
Sin embargo, hay signos positivos: Una encuestra recien da noticias
alentadoras. Compara a los nacidos entre 1961 y 1981 con los nacidos
despues de 1981. Sesenta y siete por ciento de los de edades 29-49
dicen que estan de acuerdo con esto: "matrimonio es un compromiso de
toda la vida." Es una mayoria solida, pero es aun mas fuerte para los
que tiene menos de 29 años. Ochenta y dos por ciento estan de
acuerdo que el matrimonio es un compromiso para toda la vida.
Es alentadora que tantos jovenes creen en matrimonio para toda la vida.
Pero es una cosa creer y otra cosa poner en practica. Un numero menor,
pero significante, lo han hecho. A pesar de la promiscuidad comun,
muchos jovenes han hecho la decision de esperar hasta matrimonio.
Castidad antes del matrimonio es una de las mejores cosas para tener un
matrimonio duradero y feliz. Algunos jovenes me han pedido bendecir su
anillo de pureza que dice, "amor espera." No es un compromiso facil,
especialmente hoy. Requiere la gracia de Jesus. Y si una persona cae,
la ayuda de Jesus es esencial volver al camino correcto. Jesus lo hace
especialmente por el sacramento de reconciliacion. Jesus ama a los
jovenes y quiere que tengan las satisfacciones y alegrias del
matrimonio, en abundancia.
El evangelio de hoy muestra el amor de Jesus para jovenes matrimonios.
Debe haber sido penoso para ellos no tener vino suficiente. Pero Jesus
- por la intercesion de su madre - ayuda en tiempo de crisis. Da en
abundancia toda bendicion. Sobre todo, desea la mayor bendicion - el
perdon de los pecados y el poder perdonarnos mutuamente. Como signo de
esas bendiciones convierte unos seis cientos litros de agua en vino.
Si, si hacemos el esfuerzo de seguir el camino de Dios, da toda
bendicion - en abundancia.
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Intenciones Generales para el Segundo Domingo del Tiempo Ordinario,
Ciclo C (de Sacerdotes Para la Vida)
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DOMINGO 2 del Tiempo Ordinario - Ciclo "C" -
17 de Enero de 2010-
Frecuentemente Dios usa en la Sagrada Escritura el símil del
amor nupcial para representar cómo es su Amor: fuerte y
tierno, celoso y misericordioso. Bellísimos son los textos
que nos trae la Primera Lectura del Profeta Isaías al
respecto: “Como un joven se desposa con una doncella, se
desposará contigo tu Hacedor” (Is. 62, 1-5). “Pues
tu Creador va a ser tu esposo” (Is. 54, 5).
Y en ese símil del amor nupcial, Dios opone su Amor a las
infidelidades y traiciones de la esposa infiel, que es el pueblo de
Dios, Israel, la Iglesia, cada uno de nosotros.
Veamos cómo presenta el tema del amor entre Dios y su pueblo el
Profeta Jeremías: “Aun me acuerdo de la pasión de tu
juventud, de tu cariño como novia, cuando me seguías por
el desierto, por la tierra sin cultivar” (Jer. 2, 2) “Hace tiempo
que has quebrado el yugo, soltándote de sus lazos.
Tú dijiste: ‘Yo no quiero servir’. Y sobre cualquier
loma, bajo cualquier árbol frondoso, te tendías como una
prostituta” (Jer. 2, 20). “Con amor eterno te he amado. Por
eso prolongaré mi favor contigo” (Jer. 31, 3).
El Profeta Ezequiel vuelve a presentar el tema de las infidelidades de
la esposa de Dios: “Pasé junto a ti y te vi. Estabas en la
edad de los amores; entonces con el vuelo de mi manto recubrí tu
desnudez, con juramento me uní en alianza contigo y fuiste
mía” (Ez. 16, 8). “Pero tú, confiada en tu
belleza, y valiéndote de tu fama, te prostituiste
entregándote a cuantos pasaban” (Ez. 16, 15). “Pero
Yo tendré presente la Alianza que hice contigo en los
días de tu juventud, y estableceré contigo una Alianza
eterna. Y tú recordarás tu conducta y te
avergonzarás de ella” (Ez. 16, 60-61). “Porque Yo
seré quien renovaré mi alianza contigo y sabrás
que Yo soy Yahvé ... cuando Yo te haya perdonado todo lo que has
hecho” (Ez. 16, 62).
Estos son textos del Antiguo Testamento: del Profeta Isaías, de
Jeremías y de Ezequiel. Pero también en el Nuevo
Testamento, vemos cómo San Pablo refiere el mismo tipo de
comparación entre el amor nupcial y el Amor de Cristo por su
Iglesia.
Y es interesante notar que la comparación puede usarse en ambos
sentidos: por un lado, que los esposos aprendan a amarse
como Cristo ama a su Iglesia. Y por el otro, que la Iglesia,
pueblo de Dios -cada uno de nosotros- pueda comportarse como la esposa
enamorada, fiel y entregada al Esposo, que es Dios.
“Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a la Iglesia y se
entregó a sí mismo por ella” (Ef. 5, 25). Y
refiriéndose San Pablo al amor conyugal definido en el comienzo
de la Escritura (cfr. Gen. 2, 24), por el que hombre y mujer se
unen y forman un solo ser, nos dice así el Apóstol: “este
misterio es muy grande y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia” (Ef. 5,
33).
A Jesús le gustaba también el símil del amor
nupcial. Varias veces nos habló del “banquete nupcial”
(Mt. 22, 1-10) y 15, 1-13), y también del traje nupcial
(Mt. 22, 11). Así, pues, con estas bellas expresiones del
amor nupcial, en las que Dios se define como “el Esposo” y en las que
exige amor fiel a la esposa infiel, a la que perdona y vuelve a buscar,
convenciéndola con su Amor celoso y magnánimo, que vuelva
a ser fiel a El, no es casual que el primer milagro que Jesús
realiza sea precisamente en una boda.
Estaba con su Madre. Y es Ella quien lo convence -casi lo forza-
a hacer el milagro de convertir agua en vino, para que los novios, a
quienes se les había terminado el vino, no quedaran mal ante sus
invitados. Es lo que nos cuenta el Evangelio de hoy (Jn. 2, 1-11).
Cosa aparentemente frívola y hasta poco importante:
más vino para una fiesta. Pero esto nos indica que Dios y
la Madre de Dios están pendientes hasta de los más
insignificantes detalles de nuestra vida. De todo se ocupan ...
aunque nosotros creamos que somos nosotros mismos quienes resolvemos
todo.
No sabemos el nombre, ni quiénes fueron los novios de
Caná, aquéllos que sirvieron el mejor vino al
final. Pero sí sabemos Quién es el Esposo fiel a
Quien todos debemos fidelidad y Quien nos busca y nos perdona, a pesar
de nuestras infidelidades. Se llama Dios. Es nuestro
Creador, el Esposo que nos posee con su Amor eterno.
La Segunda Lectura también es de San Pablo (1ª Cor. 12,
4-11) y nos habla de un tema distinto al amor nupcial. Pero
tema importante y de mucha actualidad. Se trata de los carismas o
dones carismáticos que el Espíritu Santo derrama en la
Iglesia, para el bien de la Iglesia y de las personas, y para reavivar
la fe en las diferentes comunidades eclesiales.
Hoy en día el Espíritu Santo derrama sus carismas sobre
todo en los grupos de oración, o en los grupos donde se
ora. Y Dios que es libérrimo en todas sus acciones,
“distribuye a cada uno sus dones, según su voluntad”.
Y respecto de los carismas, nos dice el Concilio Vaticano II que para
realizar la evangelización “el Espíritu Santo da a los
fieles (cf. 1ª Cor 12, 7) dones peculiares,
distribuyéndolos a cada uno según su voluntad (1ª
Cor. 12, 11)” (AA 1-3).
Y es así como para ayudar en el servicio al prójimo y
sobre todo en la difusión del mensaje divino de
salvación, pueden surgir en algunos orantes -como un auxilio
especialísimo del Señor- los Carismas o Dones
Carismáticos, llamados por los Místicos “gracias
extraordinarias” y por el Concilio “dones peculiares”, que son dados
para utilidad de la comunidad, pues su manifestación está
dirigida hacia la edificación de la fe, como auxilio a la
evangelización y como un servicio a los demás, tal como
lo indica San Pablo y como nos lo recuerda el Concilio.
Los Carismas son, pues, dones espirituales, que Dios da como un regalo
y que no dependen del mérito ni de la santidad de la persona, ni
tampoco son necesarios para llegar a la santidad. Sin embargo, al
usarlos como un servicio al prójimo, de hecho, se produce
progreso en la vida espiritual, pero no por el Carisma en sí,
sino por el acto de servicio.
En cuanto a los Carismas, hay que tener muy presente no caer en
actitudes equivocadas:
1. Desecharlos por incredulidad o falta
de sencillez espiritual, o ahogarlos por temor. A tal efecto nos
dice San Pablo: “No apaguen el Espíritu, no desprecien lo
que dicen los profetas. Examínenlo todo y quédense
con lo bueno” (1ª Tes. 5, 19-21).
2. Considerarlos lo más importante
en la oración o en la evangelización. Los Carismas
son sólo auxilios en la evangelización, para despertar y
fortalecer la fe de aquéllos en medio de los cuales se
manifiestan estos dones extraordinarios del Espíritu de Dios.
3. Considerarlos como propios de la
persona a través de la cual se manifiestan. Los Carismas
no se poseen. Ni tampoco puede decirse que éstos poseen a
la persona. Como todo don de Dios, son de Dios. Es Dios
actuando a través de la persona que se deja poseer por el
Señor, que es Quien actúa a través de esa
persona. La persona viene a ser instrumento de Dios. Y
así como no puede decirse que la música es del
instrumento a través del cual esa música suena, tampoco
puede decirse que el Carisma es de la persona a través de la
cual se manifiesta.
Nos dice el Concilio que es a los Pastores a quienes “toca juzgar la
genuina naturaleza de tales carismas y su ordenado ejercicio, no, por
cierto, para que apaguen el Espíritu, sino con el fin de que
todo lo prueben y retengan lo que es bueno (cr. 1ª Tes. 5,
12-19-21)” (AA 1-3).
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