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Homilies.net          10 Ene 2010         Bautismo del Señor
  Las homilías se anuncian no más tarde que durante la semana antes del domingo que se necesitan.  
 


Homilia de Padre Phil Bloom

http://www.geocities.com/Heartland/2964/span.html
* disponible en inglés - ve homilías Inglés
Bautismo del Señor
Nos Salvo Mediante el Bautismo
(10 de enero de 20010)

Tema básico: Parece extraordinario que tanto depende de cosas tan pequenas: agua y pan. Como vemos hoy Dios nos salvo por mediante el bautismo.

Hoy - que es el primer domingo de tiempo ordinario - celebramos el Bautismo del Senor. Es muy apropiado porque el bautismo inicia nuestra vida en Cristo. Como San Pablo nos dice hoy, Dios "nos salvo...mediante el bautismo."

Bautismo es tan importante que Jesus mismo lo acepto. No tenia ninguna necesidad de ser bautizado. No tiene ningun pecadao y es Hijo de Dios por naturaleza. No necesitaba purificacion y adopcion - como nosotros. Sin embargo, a causa de la importancia del bautismo, permitio que Juan derrame esas aguas sobre el.

Los primeros cristianos preguntaban: Por que Cristo sin pecado acepto un bautismo que implicaba arrepentimiento? Gregorio de Nazianzo, dio esta respuesta: "Vino para sepultar la humanidad llena de pecado en las aguas. Vino para sanctificar el Jordán para nosotros." Y anade, "Cristo es bautizado; bajemos con él para subir con él." (PG 36, 350)

Jesus ensena claramente la necesidad de bautismo para la salvacion. La Iglesia Catolica siempre ha seguido esa ensenanza. Durante el mes de agosto - cuando tuvimos las lecturas de Juan, Capitolo 6 - les hable de dos sacramentos que tenemos que recibir para obtener la vida eterna; bautismo y Eucaristia.

Para algunos parece extraordinario que tanto depende de algo tan pequeno: un poco de agua y un pedazo de pan. Pero, al pensarlo bien, no es tan raro. Cosas grandes a veces dependen de algo muy pequeno. Los cientificos dicenque el universo salio de algo tan pequeno como una cereza - o el puno de un bebito. Un elefante - o un ser humano - desarrolla de algo mas pequeno que el punto al final de un frase. Cosas pequenas puede tener importancia enorme.

En el caso de los sacramentos, su importancio no viene de la naturaleza de las sustancias materiales. Se puede reducir el agua a hidrogeno y oxigeno; el pan eucaristico se hace de trigo ordinario, nada mas. Nada de levadura, ni azucar - solamente trigo y harina de trigo. Pero el agua y el trigo tienen poder a causa del Espiritu Santo. San Pablo dice que Dios nos salva mediante el bautismo y por la accion del Espiritu Santo. Al momento de bautismo, el Espiritua Santo nos transforme en hijos de Dios por adopcion. Y antes de consagrar el pan, el sacerdote dice, "Te pedimos que santifiques estos dones con la efusion de tu Espiritu..."

Se puede pensar que la proxima cosa que dire es: Aseguren que bautizen a sus hijos y que reciban la Eucaristia. Lo estoy diciendo, seguramente, pero este domingo quisiera proponer algo mas: un sentido de asombro ante los dones de Dios.

Una comparacion: Me acuerdo cuando nacio mi primera nieta-sobrina. Su papa era un hombre normal, quizas un poco reservado, Una vez pase por un cuarto y la puerta estaba un poco abierta. Bob tenia a su hija en sus manos y estaba mirandola. Me senti un apenado en ver una escena tan intima, pero al mismo tiempo el no habria notado ni un petardo de dinamita. Estaba totalmente enfocado en su hija. Su cara expreso asombro.

Eso debe de ser nuestra actitud ante los sacramentos. El Salmo dice, "Cuantas son tus obras, Senor!" Y nos hace recordarf que que el espiritu (aliento) de Dios renueva la faz de la tierra. Lo hace por cosas pequenas: agua y pan de trigo. Y como vemos en la fiesta del Bautismo de Jesus. Nos salva mediante el bautismo y la accion del Espiritu Santo.

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Intenciones Generales para Bautismo del Senor (de Sacerdotes Para la Vida)

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Homilia de la Parroquia Nuestra Senora de la Caridad del Cobre, Caracas
http://www.homilia.org
Bautismo del Señor
DOMINGO Fiesta del Bautismo del Señor-
Tiempo Ordinario - Ciclo "C" -
10 de Enero de 2010

San Juan Bautista predicaba e impartía un Bautismo de conversión: ese Bautismo era como la aceptación de la conversión que se realizaba en aquéllos que, motivados por su predicación, deseaban cambiar de vida.

De allí que llama la atención el que Jesús, el Hijo de Dios, que se hizo semejante a nosotros en todo, menos en el pecado, se acercara a la ribera del Jordán, como cualquier otro de los que se estaban convirtiendo, a pedirle a Juan, su primo y su precursor, que le bautizara. Tanto es así, que el mismo Bautista, que venía predicando insistentemente que detrás de él vendría “uno que es más que yo, y yo no merezco ni agacharme para desatarle las sandalias” (Lc. 3, 15-16 y 21-22), se queda impresionado de la petición del Señor.

En esta escena en el Jordán podemos entender esas palabras de San Pablo: “Dios hizo cargar con nuestro pecado al que no cometió el pecado” (2ª Cor 5, 21).

¡Jesucristo se humilla hasta pasar por pecador, hasta parecer culpable, pidiendo a San Juan el Bautismo de conversión!

Por eso Juan Bautista al ver venir a Jesús a hacerse bautizar exclamó: “He ahí el Cordero de Dios, el que carga con el pecado del mundo” (Jn. 1, 29). Antes de Cristo los israelitas sacrificaban corderos, buscando la expiación de sus pecados. Cristo, al cargar con nuestros pecados, se hace el verdadero Cordero de Dios, para salvarnos de nuestros pecados. Es lo que nos dice el Sacerdote al presentarnos a Cristo en la Hostia Consagrada antes de la Comunión: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo…”.

Y, al Cristo ser bautizado en el Jordán, como una respuesta a esta actitud de humillación de Jesús, “se abrió el Cielo, bajó el Espíritu Santo sobre El en forma de paloma y vino una voz del Cielo: ‘Tú eres mi Hijo amado, el predilecto’” (Lc. 3, 15-16 y 21-22)). El Padre revela al mundo Quién es ese bautizado: su Hijo, el Dios-Hombre.

Y en este bellísimo pasaje de la vida del Señor y de su Precursor, no sólo vemos la revelación de Jesucristo, como Hijo de Dios, sino también la revelación de la Santísima Trinidad en pleno: el Padre que habla, el Hijo hecho Hombre que sale del agua bautizado y el Espíritu Santo que aleteando cual paloma se posa sobre Jesús.

San Juan Bautista nos da el testimonio de lo que ve y escucha: por una parte, puede ver el Espíritu de Dios descender sobre Jesús en forma como de paloma. Las palabras del Bautista describiendo el Espíritu Santo hacen recordar la mención del Espíritu de Dios en el Génesis, antes de la creación del mundo, cuando “el Espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas” (Gen. 1, 2). Tal vez ese “aletear” del Espíritu Santo hace que San Juan compare ese “aletear” con el aletear de la paloma.

Un punto importante a notar en el Bautismo del Señor es que al sumergirse Jesús en las aguas del Jordán, le confirió al agua un poder de sanación espiritual, le dio significación especial al agua. De allí que el agua sea la materia del Bautismo Sacramento, instituido después por Cristo, el cual nos borra el pecado original con el cual todos nacemos.

Pensar en el Bautismo de Jesucristo, el Dios-hecho-hombre, nos debe llenar de gran humildad: si todo un Dios se humilla hasta pedir el Bautismo de conversión que San Juan Bautista impartía a los pecadores convertidos, ¿qué no nos corresponde a nosotros, que somos pecadores de verdad?

Recordar el Bautismo del Dios-Hombre es, además, recordar la necesidad que tenemos de conversión, de cambiar de vida, de cambiar de manera de ser, de pensar y de actuar, para asemejarnos cada vez más a Jesucristo. Es recordar la necesidad que tenemos de purificar nuestras almas en las aguas del arrepentimiento y de la confesión de nuestros pecados. Es recordar que en todo momento y bajo cualquier circunstancia necesitamos la humildad y la docilidad que nos llevan a buscar la Voluntad de Dios por encima de cualquier otra cosa.

Que nuestra vida se convierta en una continua entrega a la Voluntad de Dios, de manera que así como los cielos se abrieron para Jesús al recibir el Bautismo de Juan, se abran también para nosotros en el momento de nuestro paso a la otra vida y podamos escuchar la voz del Padre reconociéndonos también como hijos suyos, porque como su Hijo Jesucristo, hemos buscado hacer su Voluntad.
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Homilia de Padre Jesus Marti Ballester
http://jmarti.ciberia.es
Bautismo del Señor    

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