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4 Adviento
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Una
Oracion Biblica a Maria
(20 de diciembre de 2009)
Tema básico: El Ave Maria es una oracion biblica que combina los
saludos del Angel Gabriel y San Isabel.
Hoy es el Cuarto Domngo de Adviento - el ultimo antes de Navidad. Con
este domingo, cambiamos el enfoque. Los ultimos domingos han centrado
en la figura ascetica de Juan el Bautista. Hoy enfocamos en una mujer
joven y amable, que esta por dar a luz. Su nombre es Maria. Las
lecturas hablan del nino que nacera de Maria y tambien nos dan una
indicacion de su papel en nuestras vidas.
Comenzamos con la lectura de Antiguo Testamento. Habla del nacimiento
de un nino en Belen. El nino, dice el profeta Miqueas, pastoreara
Israel "con la fuerza y majestad del Senor." Ademas, su grandeza
"llenarar la tierra." La lectura concluye con esta declaracion: "El
mismo sera la paz." No solamente establecer la paz; sera la paz!
La segunda lectura explica como el nino sera la paz. "Al entrar el
mundo," dice el autor, hizo una ofrenda perfecta de obediencia - "una
vez por todos."
En el evangelio vemos que Cristo - que haria cosas extraordinarias -
entro el mundo por la ruta normal. Por nueve, el pre-nacido Jesus
desarrollo en el vientre de la Virgen Maria. Pocos dias despues de su
concepcion (por el Espiritu Santo) su madre visito su prima, Isabel. Su
hijo pre-nacido (Juan el Bautista) "salto en su seno." Despues de
exclamar la bienaventuranza de Maria y su hijo, Isabel refiere a Maria
como "madre de mi Senor."
De estas lecturas, vemos algo de la grandeza del nino, que nacera de la
Virgen Maria. Tambien nos dan una indicacion de su papel en nuestras
vidas. Para ayudar en entender el rol de Maria, me gustaria contar un
cuento de un sacerdote catolico que dio un sermon a una congregacion
evangelica.
La congregacion sabia que el sacerdote tenia una gran devocion a Maria,
pero lo invitaron porque era predicador dinamico. Dieron al sacerdote
esta condicion: Que solamente predicara de la Biblia y no mencionara
ninguna "supersticion" de Maria. El sacerdote lo prometio.
Comenzo pidiendles sacar sus Biblias. Como buenos evangelicos, tenia
sus Biblias a la mano. Les pidio recitar con el un versiculo, Lucas
1:28 - "Dios te salve (Maria) llena eres de gracia. El Senor esta
contigo." Luego les invito decir en voz alta el versiculo que hemos
escuchado hoy, Lc 1:42: "Bendita tu entre la mujeres y bendito el fruto
de tu vientre."
El sacerdote espero un momento, miro a la congregacion y les dijo,
"Felicidades!" Ya han rezado la primera parte del "Ave Maria."
Es una oracion sencilla y biblica. Comienza con el saludo del Angel
Gabriel a Maria. La palabra que traducimos, "Dios te salve" tiene un
significado profundo. Tim Staples - un ministro pentecostal que se
convirtio a la fe catolica - dio una charla sobre esa unica palabra. En
griego es "chaire" y en latin, "Ave/." Quizas han visto peliculas donde
los soldados romanos saludan al emperador, "Ave, Cesar!" El saludo
indica un puesto alto. Durante la pasion, los soldados usaron la
palabra en forma de burla, "Ave! Rey de los judios!" El angel, desde
luego, era completamente serio cuando saludo asi a Maria. Si un angel
poderoso puede decir, "Ave" a una humilde hija de Israel, que de
nosotros?
Entonces decimos, "Ave, Dios te salve, Maria, llena de gracia. El Senor
es contigo." Es el saludo del angel. Despues, anadimos las palabras de
Isabel. San Lucas nota que ella estaba "llena del Espiritu Santo"
cuando dijo, "Bendita tu entre la mujeres y bendito el fruto de tu
vientre."
El "Ave Maria" es una bella oracion biblica. No debe sorprendernos que
muchos evangelicos estan descubriendo esta oracion. Tengo amigos
luteranos que se unen en rezar el Ave Maria. Tengo entendido que
algunos evangelicos estan usando el rosario en su oracion.
Y que de nosotros? Con navidad tan cerca, este domingo enfocamos en la
Siempre Virgen Maria. Reconocemos su papel singular como Madre de Jesus
y tambien su papel en nuestras vidas. Por eso, rezamos el Ave Maria. Es
una oracion biblica que combina los saludos del Angel Gabriel y San
Isabel:
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es
contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es
el fruto de tu vientre, Jesús. .
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Intenciones Generales para el Cuarto Domingo de Adviento, Ciclo C (de
Sacerdotes Para la Vida)
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4 Adviento
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DOMINGO 4 de ADVIENTO- Ciclo "C" -
20 de Diciembre de 2009
Termina el Adviento y ya llega la Navidad. Ya nace el Redentor del
mundo en Belén, esa “pequeña entre las aldeas de
Judá”. Pero, dice la profecía de Miqueas (Mi. 5, 1-4) “de
ti saldrá el jefe de Israel, cuyos orígenes se remontan a
los días más antiguos”. La profecía hacía
alusión al Mesías, a su origen antiguo (eterno), por lo
tanto a su divinidad. Y también a la omnipotencia y grandeza de
Dios: “la grandeza del que ha de nacer llenará la tierra y El
mismo será la Paz”.
Los israelitas sabían que el Mesías debía nacer en
Belén. Prueba de ello es que cuando los Reyes Magos llegan a
Jerusalén preguntando por El, los sumos sacerdotes refirieron al
Rey Herodes esta profecía de Miqueas (cfr. Mt. 2, 1-6).
Suponemos, entonces, que la Virgen y San José conocían
esta profecía y que el viaje obligado de José a
Belén para el censo, les daría una certeza adicional de
que Quien nacería del seno de la Virgen, era verdaderamente el
Mesías.
La profecía también anunciaba a María, la Madre
del Redentor. “Si Yahvé abandona a Israel, será
sólo por un tiempo, mientras no dé a luz la que ha de dar
a luz”. María, la que habría de dar a luz, preanunciada
desde el comienzo de la Escritura (Gn. 5, 30) como la que
aplastaría la cabeza de la serpiente con su descendencia divina,
es la Madre del Mesías. Además es la vencedora del
Demonio por su fe y su entrega a Dios. María era simple criatura
de Dios, adornada -es cierto- de dones inmensos, pero tuvo que tener fe
y tuvo que dar su sí. Y con su fe y con su sí se
realizó el más grande milagro: Dios se hace Hombre y nos
rescata de la esclavitud del Demonio.
La Visitación de la Ssma.
Virgen María a Santa Isabel
“Dichosa tú que has creído que se cumpliría cuanto
te fue anunciado de parte del Señor” (Lc. 1, 39-45). Son
palabras de Santa Isabel, la prima de la Virgen, cuando María
llegó a visitarla. No son superfluas estas palabras. Con ellas
la prima alaba la fe de la Virgen, una fe que no todo el mundo
tenía. Isabel lo sabía de sobra, pues su marido,
Zacarías, no había creído lo que el Angel le
había anunciado a él sobre la concepción milagrosa
de su hijo, San Juan Bautista, el Precursor del Mesías, cuando
Isabel, conocida como estéril, no estaba ya en edad de concebir.
Por eso Zacarías quedó mudo hasta después del
nacimiento de Juan, por no haber creído que lo anunciado se
cumpliría. (cfr. Lc. 1, 5-25 y 57-80).
La fe es muy importante en nuestro camino hacia Dios.
¿Qué hubiera pasado si María no hubiera
creído, si hubiera sido racionalista, incrédula,
desconfiada? De allí que la primera cualidad en imitar de la
Virgen es su fe en Dios, en que todo es posible para Dios, aún
lo más increíble, tan increíble como lo que a Ella
sucedió, que sin conocer varón, el Espíritu Santo
la haría concebir a Dios mismo en su seno, en forma de
bebé. Increíble, pero “para Dios nada es imposible” (Lc.
1, 37).
Lo segundo en María es su entrega a la Voluntad de Dios.
Después de conocer lo que Dios haría, la Virgen se
entrega en forma absoluta a los planes de Dios: “He aquí la
esclava del Señor. Hágase en mí según tu
palabra” (Lc. 1, 38).
Estas palabras con las que la Virgen hace su entrega a Dios recuerdan
las del Salmo 40, 8, que Ella seguramente conocía: “Aquí
estoy para hacer tu voluntad”. San Pablo también las retoma
cuando habla del sacrificio de Cristo y pone a Cristo a decir: “No te
agradan los holocaustos ni los sacrificios ... entonces dije -porque a
Mí se refiere la Escritura: ‘Aquí estoy, Dios mío;
vengo a hacer tu voluntad” (Hb. 10, 5-10).
Fe y entrega a la Voluntad de Dios, tanto en la Madre como en el Hijo,
son condiciones indispensables para seguirlos, para que se cumpla en
nosotros lo que Dios nos ha prometido y lo que nos trae en Navidad:
nuestra salvación.
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4 Adviento
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