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2 Adviento
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Conectarse con el Oceano
(6 de diciembre de 2009)
Tema básico: Juan el Bautista nos llama a conectar con el oceano de la
misericordia divina.
Este adviento comenzamos un nuevo ciclo de lecturas biblicas, "Año C." El
Evangelio de San Marcos domino el año pasado, Año B y San Mateor, Año A.
Ahora enfocamos en el Tercer Evangelio: El de San Lucas.
San Lucas tiene su enfasis particular. Por ejemplo, toma cuidado en
situar su Evangelio en el contexto de la historia humana. Introduce el
ministerio de Juan (y consecuentemente, el de Jesus) diciendo, ""En el año
decimoquinto del reinado del Cesar Tiberio..." Luego menciona otros
goberantes seglares y religiosos.
Ubicarse en tiempo y lugar tiene importancia. A veces nos sentimos
restringidos por tiempo y lugar. Seria rico si tuviera diez centimos por
toda persona que me habia dicho, "Padre, cuanto me gustar volar a un lugar
lejos de aqui."
Hay un cuento de un monje joven que se acerco a un padre ancianito.
Expreso su frustracion, "Me siento restringido. Estoy estancandome como un
charco o un estanque." El padre mayor respondio, "Entonces no seas un
estanque. Se una bahia."*
Una bahia, desde luego, esta unida al oceano inmenso. Cada dia hay un
cambio de aqua. Raramente se estanca.
Asi era San Juan Bautista. Estaba en un lugar extremamente solitario - el
Desierto de Judea. Tuvo un dieta soso. Nada de television, Internet,
periodicos, etc. Pero no se estanco. Se conecto con el gran oceano
- la misericordia de Dios.
El Evangelio de hoy dice que Juan proclama un "bautismo de penitencia para el
perdon de los pecados." El proximo domingo explicare en mas detalle lo
que es el pecado. Este domingo les pido abrir el corazon al oceano de la
misericordia divina.
La primera lectura habla de desojarse de los "vestidos de luto y
aflicion." Todos llevamos un a ropa de aflicion a causa de nuestros
pecados. Pero Dios quiere despojarnos de aquella ropa terrible.
En el Peru (y muchos otros paises) la gente lleva ropa negra despues del
fallecimiento de un ser querido por tres años. Luego, quitanse las ropas negras
y se ponen camisas de color. Otras vez participan en las fiestas y bailes
comunitarios.
Este Adviento Dios quiere quitarnos la ropa de afliccion y vestirnos "con el
espendor de la gloria." Como dice San Juan, llenar todo valle y bajar toda
montana. Es decir, bajar las montanas de soberbia y levantar los valles de
desesperacion. Hacer un camino al Senor. Conectarse con el oceano
de la misericordia divina.
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*Ejemplo de El Evangelio Dominical y Festivo por Tomas Spidlík
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Intenciones Generales para el Segundo Domingo de Adviento, Ciclo C (de
Sacerdotes Para la Vida)
English Version
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2 Adviento
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Solemnidad de la Inmaculada Concepción-
Ciclo "C"
Domingo 6 de diciembre de 2009
Cuando Santa Bernardita preguntó a la "Señora" que se le aparecía en Lourdes,
Francia, por allá a mediados del siglo 19, concretamente en 1858, quién era
Ella, la buena "Señora" le respondió: "Yo soy la Inmaculada Concepción".
Hoy en día este nombre no parece extraordinario, pero el que la Virgen haya
usado precisamente el término de "Inmaculada Concepción" para responder quién
era Ella a una campesinita de un pequeño poblado del sur de Francia, fue en
aquel momento algo muy especial. Y fue muy especial por que justamente
cuatro años antes el Papa Pío IX, quien por cierto fue beatificado por Juan
Pablo II, había declarado el dogma de la Inmaculada Concepción de la Santísima
Virgen María.
¿En qué consiste ese dogma que cada 8 de diciembre celebramos los Católicos
como una de las Fiestas grandes de la Iglesia?Significa que María fue
preservada desde el primer instante de su existencia, desde su concepción en el
vientre de su madre Santa Ana, del pecado original y de sus
consecuencias. Pero el privilegio de la Madre de Dios no se queda allí,
sino que sabemos que fue también llena de gracia desde el primer momento de su
existencia. Fue "inmaculada" desde su "concepción".
Dios deseó, entonces, que la Virgen María, la que iba a ser su Madre, fuera
concebida en estado de gracia y santidad, libre de las consecuencias del pecado
original de nuestros primeros progenitores. Eso significa que María no
estuvo nunca sometida a la esclavitud del demonio, ni tenía inclinación al mal,
ni oscurecimiento de su entendimiento, consecuencias del pecado original, con
las cuales todos los demás mortales somos concebidos. Tampoco estaba
sujeta a dos consecuencias adicionales, cuales son el sufrimiento y la
muerte.Ella, por cierto, experimentó estas dos cosas, no porque estuviera
sujeta a ellas, sino que las padeció como colaboración para nuestra salvación.
El anuncio de la Inmaculada Concepción de la Madre de Dios se encuentra muy al
comienzo de la Biblia.Leemos esto en la Primera Lectura (Gen. 3,
9-15.20). Al ser descubiertos Adán y Eva en su pecado de rebeldía contra
Dios, el Creador acusa a la serpiente, es decir, a Satanás, y le anuncia:
"Pondré enemistad entre ti y la Mujer, entre tu descendencia y la suya; y su
descendencia te aplastará la cabeza". Con María comienza la lucha entre
la descendencia de la Mujer (Jesucristo) y la de la serpiente, lucha que se
resolverá con la victoria definitiva del que es descendiente de la Virgen y
también Hijo de Dios.
De allí que en el momento de la Anunciación, cuando tuvo lugar la concepción
del Hijo de Dios, el Arcángel Gabrielsaludara a María con aquel"llena de
gracia", que nos trae el Evangelio de hoy para esta Fiesta de la Virgen (Lc. 1,
26-38).
Y¡claro!Ella es "llena de gracia" porque está llena de la Gracia misma que es
Dios y porque nunca el pecado la tocó. De otra manera no hubiera podido
ser saludada así por el mensajero de Dios.Es la mayor prueba de la Inmaculada
Concepción de María.
La Santísima Virgen María es la primera redimida. Es redimida, inclusive,
antes de la llegada de su Hijo, el Redentor. Con Ella comienza la
redención, porque nos trae al Salvador del mundo. De allí que San Pablo,
en ese maravilloso himno de alabanza con que comienza su carta a los Efesios,
(Ef. 1, 3-6.11-12)alabe a "Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha
bendecido en El, con toda clase de bienes espirituales y celestiales ... para
que fuéramos santos e irreprochables a sus ojos".
Dentro de ese maravilloso plan divino de que nos habla San Pablo, en la Segunda
Lectura en su Carta a los Filipenses(Fil 1, 4-6. 8-1) por el cual Dios nos
envía toda clase de bienes espirituales y gracias, para nuestro crecimiento
espiritualy salvación, esperando "limpios e irreprochables la segunda venida de
Cristo", perola mayor bendecida es -por supuesto- la Madre de Dios, pues Ella
es la más "santa e irreprochable a los ojos de Dios", ya que, como nos dice el
Concilio Vaticano II, "fue enriquecida desde el primer instante de su
concepción con esplendores de santidad del todo singular" (LG 56), superando
Ella "con mucho a todas las criaturas celestiales y terrenas" (LG 53).
Pero, además el mayor bien que se nos ha dado ha sido Ella y su descendencia,
pues por Ella, comenzando con su Inmaculada Concepción, se nos ha dado la
salvación y el perdón del pecado.
Ese maravilloso plan divino ya se sucedió en María por ese privilegio
inmensísimo de su concepción sin mancha, pero también -y muy especialmente- por
su sí constante y permanente a la Voluntad Divina, por su respuesta a la
gracia. Yese mismo plan se va realizando en cada uno de nosotros también con
nuestro sí constante y permanente, con nuestra respuesta a la gracia.
Para ello el Bautismo ha borrado el pecado original y, además, tenemos a lo
largo de nuestra vida todas las gracias necesarias para poder dar nuestro sí en
todo momento. Que así sea.
¿Murió la Santísima Virgen María?
Citas de los Santos sobre
la Inmaculada Concepción
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