Home Lecturas Homilías Bilingüe Más Homilías
   
 
homilies.net          10 May 2009          5 Pascua
  Las homilías se anuncian no más tarde que durante la semana antes del domingo que se necesitan.  
 


Homilia de Padre Phil Bloom

http://www.geocities.com/Heartland/2964/span.html
* disponible en inglés - ve homilías Inglés
5 Pascua
Cumplimos los Mandamientos
(10 de mayo de 2009)

Tema Básico: Deshonrar a maternidad y paternidad tiene malas consecuencias. Pero con la ayuda de Dios podemos volver a el, cumplir los mandamientos.

Antes de todo, Feliz Dia de la Madre! Estoy ofreciendo la misa para todas nuestras mamás - ellas, como mi mamá que han ido al Senor y por las mamás que viven, que siguen en la batalla aqui. Y desde luego quisiera rezar especialmente por las mamás en nuestra congregacion.

El Dia de la Madre es buen momento para enfrentar un asunto dificil: el bajar de reverencia para maternidad y paternidad. En el ultimo medio siglo, el ideal de paternidad ha disminuido - y estamos sufriendo las consecuencias. Al final de la homilia hare la conexion con las Escrituras. La Palabra de Dios nos da esperanza, pero primero tenemos que entender lo que estamos enfrentando.

En el boletin he puesto una grafica que muestra el bajar en reverencia para la paternidad. Es la grafica de los Naciones Unidas sobre In today's bulletin I put a graph that illustrates the decline in reverence for motherhood and fatherhood. It is the United Nations chart on "Poblacion por Edad en Paises Avanzados."* La grafica tiene dos lineas: Una para ninos menores de cuatro y la otra para mayores de sesenta y cinco. En 1950 habia mas ninos menores de cuatro que los de tercera edad. Diez ninos por cada siete de tercera edad. Es una buena proporcion. Nada en contra de los ancianitos (yo casi he llegado a la tercera eda) pero una sociedad dinamica debe tener mas ninos que ancianitos. Asi era en 1950. Pero en quince años las lineas cruzaron - y los ancianitos empezaban a ser mas numerosos que ninos. Hoy la proporcion es preocupante: dieciseis ancianitos por cada cinco ninos pequenos. Dentro de unas decadas la proporcion sera treinta y uno a tres. En otras palabras diez veces mas ancianitos que ninos menores de cuatro.

Que significan estos numeros? Pues, no tenemos suficientes ninos. Como muchos han sido criado con temores de sobrepoblacion, esto puede ser una sorpresa. Pero es verdad: Necesitamos mas ninos. Nuestros problemas economicos actuales - y muchos otros problemas - tienen su raiz en la ausencia de ninos.

Todos sabemos de la crisis economica que cayo sobre nosotros el año pasado. Al explicar lo que sucedio, muchos economistas han mirado a la situacion demografica: Nuesta falta relativa de ninos y jovenes. Quizas se acuerdan que cuando el Presidente Obama presento su paquete de estimulo, dijo que el gobiern tiene que gastar un millon de millones de dolares ($1,000,000,000,000) para crear una "demanda agregada" para bienes y servicios - y asi crear nuevos empleos. Pero si tuvimos con nosotros los cuarenta millones de ninos matados por el aborto el gobierno no tendria que intervenir para crear una demanda agregada. Los ninos lo harian facilmente.

Para los que quieren saber mas sobre la falta de ninos y la caida economica, estoy haciendo disponible un articulo por el Dr. David P. Goldman entitulado "Demographics and Depression (Demografica y Depresion)." Goldman explica porque el mercado de viviendas se ha derrumbado. En decadas recientes el numero de viviendos con tres o mas dormitorios ha duplicado. Mientras tanto, el numero de familias con papa, mama e ninos ha quedado igual. En algun momento, el mercado de viviendas tenia que caerse. No tenemos suficientes familias para todas la casas que hemos construido. Otras areas tambien han sufrido: bancos, la industria de autos, y la implosion cercana de seguros sociales y medicare.

Familias son buenas para la economia - especialmente familias con papa, mama y varios hijos. No digo que el motivo principal para promover la familia es para tener una economia fuerte. No, la familia es el bien basico y la economia existe para apoya la familia. Sin embargo, Dios ha ordenado las cosas en tal forma que si honramos la paternidad, los otros bienes vendran naturalmente. Pero cuando deshonramos la paternidad - y dejamos de tener hijos - consecuencias malas siguen.

Acepto parte de la culpa. No por ser celibe (sonrisa). El celibato sacerdotal es sobre paternidad espiritual, que es muy necesitada. Pero acepto culpabilidad de ser parte de una generacion que despecio la maternidad y paternida. En 1950 tuve cuatro años - onda primera de la los "Baby Boomers." Beneficiamos de una sociedad favorable a familias. No obstante, nosotros no valoramos familia. Querriamos otras cosas en vez de ninos. No hemos honrado paternidad. Al contrario, abrazamos la contracepcion y el aborto - y estamos sufriendo las consecuencias.

Desobedecer a Dios trae resultados negativos; obedercerlo trae bendiciones. San Juan lo expresa asi: "Puesto que cumplimos los mandamientos de Dios...ciertamente obtendremos de el todo lo que le pidamos." Si cumplimos los mandamientos de Dios, todo lo demas cae en su lugar correcto - incluyendo la economia. Uno de los mandamientos dice, "Honrar a tu padre y tu madre." Para ninos significa obedecerlos. Cuando somos adultos continuamos honrandolos y cuidandolos cuando se hagan debiles. Y cuando mueren, los honramos rezando por ellos.

Y una parte del mandamiento significa que todos honremos maternidad y paternidad. No lo hemos hecho - y ahora sentimos las consecuencias de esta falla. Pero no es demasiado tarde. Ademas de honrar nuestros propios papas, podemos ayudar y respetar a los que han abierto sus corazones a hijos - especialmente los que van en contra del corriente con familias numerosas. Podemos trabajar para eliminar la mentalidad de contracepcion y aborto de nuestra sociedad. Son grandes desafios, pero con la ayuda de Dios podemos cambiar nuestro mundo.

San Juan aclara que no esta hablando de un sentido inutil de culpabilidad. "Dios es mas grande que nuestra conciencia." Dios no quiere culpabilidad inutil sino que hagamos algo positivo. Hoy, Dia de la Madre, quiere que honremos a nuestras madres - y padres. Puede incluir perdon, pero tambien gratitud. Esa gratitud extiende a todos que han abrazo la tarea de paternidad. Como dice el Dr. Goldman, "los ninos son nuestra riqueza." Para muchas personas, el hijo es su mayor tesoro, pero aun desde un punto de vista economica - los hijos son nuestra riqueza.

Para resumir: Nuestra sociedad hoy sufre consecuencia - aun consecuencia economicas - porque hemos rechazado los mandamientos. Por deshonrar a la maternidad y paternidad, hemos caido en un agujero. Pero, con la ayuda de Dios, podemos salir. No es tarde volver a la cordura, guardar los mandamientos. En el Dia de la Madre, reconocemos uno de los mandamientos mas importantes: Honrar a tu padre y tu madre.

**********

Note: If your computer brings up this page with weird characters (e.g. báásico instead of basico with accent over the "a") please go to "View," scroll down to "Encoding" and change from "Western European" to "Unicode" (or vica versa). One of the encoding languages should bring up the correct Spanish text.

Intercesiones Generales para Quinto Domingo de Pascua (de Sacerdotes Para la Vida)

English Version
Back to Top
Homilia de la Parroquia Nuestra Senora de la Caridad del Cobre, Caracas
http://www.homilia.org
5 Pascua
 
DOMINGO 5 del Tiempo de Pascua - Ciclo "B" -
10 de Mayo de 2009 - 

El Evangelio de hoy nos trae estas palabras:   Vid y ramas.  Poda y fruto.  Quema y gloria. Palabras que resumen y describen esa bellísima parábola de Jesús:  “Yo soy la vid y ustedes las ramas” (Jn. 15, 1-8).

La vid es la planta de la uva, una enredadera, con muchas ramas ... y también con muchos ramos de uvas, si es que esa vid da buen fruto.

¿Cómo dar buen fruto?  Jesús nos lo explica muy claramente:  “quien permanece en Mí y Yo en él, ése da fruto abundante, porque sin Mí nada pueden hacer”.  Significa que debemos estar unidos al Señor, como la rama al tallo de la vid.

 Es evidente, incluso para los que no sabemos de agricultura ni de viñedos, que si una rama se separa del tallo de la planta, ¡por supuesto! no puede dar fruto, pero además de eso, pierde toda alimentación, termina por secarse y morir.

Es lo que le sucede a cualquiera de nosotros que pretenda marchar de nuestra cuenta por esta vida terrena que -creámoslo o no, querámoslo o no- nos lleva irremisiblemente a la vida en la eternidad.  Y esa vida en la eternidad será de Vida y de gloria o será de muerte y de condenación, según hayamos permanecido unidos o no al tallo de la vid, que es Jesucristo.

En efecto, nos dice esto el Señor en este Evangelio:  “Al que no permanece en Mí se le echa fuera, como a la rama, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde”.   Palabras fuertes, pero reales, indicativas de qué espera a quienes se separan de Jesús.  Indicativas de una de las opciones que tenemos para la eternidad:  el Infierno.

Es una de las citas del mismo Jesús sobre el Infierno, ese lugar de castigo eterno para todo aquél que pretenda vivir separado del tallo divino que es Cristo, Quien por nuestra unión con El nos comunica su gracia y nos otorga la salvación eterna.

El Infierno, entonces, es la opción que tenemos que evitar.  Para evitarla, pero -sobre todo- para llegar a la opción para la que realmente hemos sido creados por Dios, que es la gloria del Cielo, Jesús nos da a lo largo de su Evangelio muchas parábolas y muchas instrucciones.  El estar unidos a El es una de muchas.

¿Cómo estamos unidos a Jesús?  San Juan nos explica esto en la Segunda Lectura:
”Quien cumple sus mandamientos permanece en Dios y Dios en él.  En esto conocemos que  El permanece en nosotros” (Jn. 3, 18-24).

Cumplir los mandamientos de Dios es hacer en todo la Voluntad Divina.  En esto consiste la unión entre Dios y nosotros:  en que hacemos lo que El desea y no lo que nosotros deseamos.  Y lo que El desea para nosotros es nuestro máximo bien.

San Juan nos advierte en esta carta de que no podemos “amar sólo de palabra, sino de verdad y con obras”.  “Obras son amores y no buenas razones”, dice el adagio popular.  Y ¿cuáles son las obras?

Bien claramente había dejado Cristo expresado lo que son las obras: “No todo el que me dice ‘Señor, Señor’ entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la Voluntad de mi Padre del Cielo” (Mt. 7, 21.)  Las obras, entonces, es hacer la Voluntad de Dios.

Orar es necesario, muy necesario.  Decir “Señor, Señor” es importante, muy importante.  Pero esa oración –si es verdadera, si es sincera- nos lleva con toda seguridad a conformar cada vez más nuestra voluntad con la de Dios, hasta que llegue un momento en que no haya separación entre la Voluntad Divina y la nuestra, porque en todo hemos asimilado la nuestra a la de Dios.

A esa “unión de voluntades” se refiere San Juan cuando nos dice en su carta que “si nuestra conciencia no nos remuerde es porque nuestra confianza en Dios es total”.  ¡Claro!  Cuando lleguemos de veras a confiar totalmente en Dios y en su providencia para nosotros ¿qué nos va a reprochar nuestra conciencia?  Nada, pues ya vivimos en Dios.  Pero para llegar a eso hace falta mucha oración, muchas purificaciones de nuestros pecados, muchos actos de entrega a la Voluntad de Dios.

No creamos que a esto se llegue de una vez.  El camino es largo, angosto y escarpado.  Es un programa de santidad para toda nuestra vida.  Y ese programa comienza cuando damos el “sí” definitivo, ese “sí” con el cual nos unimos como rama al tallo que es Cristo para ir recibiendo la savia de la gracia divina que nos va haciendo cada vez más como El quiere que seamos.

Así debemos permanecer:  ramas unidas al tallo.  Y no puede ser de otra manera, pues aunque queramos ser ramas “independientes”, no podemos, porque sin El “nada podemos hacer”.   ¡Vana ilusión el desear ser ramas separadas del tallo de la vid!

Pero ¡cuántas veces no nos hemos sentido ramas sueltas que creemos poder dar fruto de nuestra cuenta!  Si lo pensamos bien ¡qué tontos hemos sido al pretender tal cosa!  ¿Quién ha visto una rama desprendida del tallo y con vida propia?

La Primera Lectura (Hech. 9, 26-31) nos refiere que las recién fundadas comunidades cristianas “progresaban en la fidelidad a Dios”.  “Fidelidad” es otra manera de denominar al cumplimiento de la Voluntad Divina.  Quien es fiel a Dios, cumple su Voluntad.

Y nos dice este libro de los Hechos de los Apóstoles, el cual nos va narrando en este tiempo pascual los sucesos del comienzo de la Iglesia, que adicionalmente esas comunidades “se iban multiplicando animadas por el Espíritu Santo”.   Es decir, esa fidelidad a Dios por parte de los integrantes de las primeras comunidades cristianas iba haciendo crecer a la Iglesia que Cristo había fundado.

Buena lección para nosotros, Católicos del siglo 21, que hemos sido llamados a una “Nueva Evangelización”.  ¿Cuál fue el secreto de la primera evangelización?  La fidelidad a la Voluntad Divina por parte de los primeros cristianos.

Si imitáramos esa fidelidad a la Voluntad de Dios, el Espíritu Santo, que es el alma y el verdadero protagonista de la Evangelización, irá haciendo su labor de santificación y de multiplicación de los miembros de esta Iglesia de hoy, que tanto necesita fortalecerse, motivarse, purificarse, animarse, preservarse y aumentarse.

Hay otra idea que aparece por duplicado en el Evangelio y en la carta de San Juan:  “Si permanecen en Mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá”, dice Jesús en el Evangelio.  Y San Juan en su carta:  “Puesto que cumplimos los mandamientos de Dios y hacemos lo que le agrada, ciertamente obtendremos de El todo lo que le pidamos”.

¿Qué significa esta seguridad que se nos da al pedir en la oración?  Significa que la capacidad de intercesión del orante depende, ante todo, de la conformación de su voluntad con la de Dios.

Pero significa algo más:  cuando una persona se encuentra en esta conformidad de voluntades –la propia con la divina- está unida de tal forma a Dios que no está pidiendo cosas tontas, inconvenientes o innecesarias, sino que es capaz de pedir aquéllas cosas que el Señor quiere otorgarle, la mayoría de ellas referentes a su santificación o a la santificación de otros.

El alma así unida a Dios en su voluntad, pide –como dice Cristo en su Evangelio- aquellas “cosas buenas que el Padre Celestial da a quienes se las pidan”  (Mt. 7, 11).

¿Por qué a veces no recibimos lo que pedimos?  “Piden y no reciben, porque piden mal”, nos responde el Apóstol Santiago en su Carta (St. 4, 2).  Y San Pablo también insiste en esta idea de no pedir como se debe:  “Nosotros no sabemos pedir como conviene” (Rm. 8, 26). 

Por eso el Apóstol San Juan en otra carta suya, refiriéndose al mismo tema de la oración de petición escribe así:  “Estamos plenamente seguros:  si le pedimos algo conforme a su Voluntad, El nos escuchará” (1ª Jn. 5, 9).

Como con todas las cosas, también nuestra oración de petición debe siempre estar sujeta a la Voluntad de Dios, como rezamos en el Padre Nuestro y como rezaba Jesucristo:  “No se haga mi voluntad sino la tuya, Padre” (Lc. 22, 42 - Mc. 14, 26).

Pero volvamos a la parábola de la vid y los sarmientos, de las ramas y el tallo, pues es muy rica, tiene muchas ideas.  Nos dice Jesús también, que Dios nuestro Padre “es el viñador”,  es decir, el que cuida esa vid.  Y que “a la rama que no da fruto El la arranca, y a la que da fruto la poda para que dé más fruto”.

¿Qué significa esa “poda”?  Jesús lo explica a continuación:  “Ustedes ya están purificados por las palabras que les he dicho”.   La poda se refiere a las purificaciones por las que debemos pasar los seres humanos para llegar a la Vida Eterna.

No debemos temer las manos de Quien hace la poda, pues sólo El sabe lo que verdaderamente conviene a cada una de sus ramas, que somos   cada uno de nosotros sus hijos.  A veces nos cuesta ver la mano de Dios en esas “podas”, en esas purificaciones, y no nos damos cuenta que son gracias.

¡Sí!  El sufrimiento, las adversidades, las purificaciones son gracias, gracias muy especiales.  Esos momentos de “poda” -aceptados en entrega a la Voluntad Divina- sirven para sacarnos fortalecidos, como se fortalece cada rama cuando es bien podada.  Para ello debemos confiar en ese Viñador Divino, Dios nuestro Padre, que desea que demos más y mejor fruto.

La oración es medio indispensable para poder confiar en Dios durante esas etapas de poda:

Señor haz que pueda sentir,
tu Amor  en el sufrimiento,
tu Presencia en la adversidad,
Tu Luz en la oscuridad.

De nuestro sufrimiento, de nuestro dolor, de nuestra adversidad -aceptada con amor- saldrá fruto abundante.  Y, como nos dice Jesús en esta parábola, con ese fruto daremos gloria a Dios y tendremos la Vida Eterna, porque “la gloria del Padre consiste en que den mucho fruto”.   Que así sea.
Back to Top
Homilia de Padre Jesus Marti Ballester
http://jmarti.ciberia.es
5 Pascua    

Back to Top
These homilies may be copied and adapted for your own use; however, they may not be
commercially published without permission of the author.
 
 
Home         |     Lecturas      |      Comentarios       |       Homilías Bilingüe     |       Más Homilías 

e-mail: mail@Homilies.net
  Homilies.net is a non-profit contribution to the work of the Church  
©1999 - 2010 Homilies.net