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homilías Inglés
5 Pascua
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Cumplimos los Mandamientos
(10 de mayo de 2009)
Tema Básico: Deshonrar a maternidad y paternidad tiene malas
consecuencias. Pero con la ayuda de Dios podemos volver a el, cumplir
los mandamientos.
Antes de todo, Feliz Dia de la Madre! Estoy ofreciendo la misa para
todas nuestras mamás - ellas, como mi mamá que han ido al
Senor y por las mamás que viven, que siguen en la batalla aqui.
Y desde luego quisiera rezar especialmente por las mamás en
nuestra congregacion.
El Dia de la Madre es buen momento para enfrentar un asunto dificil: el
bajar de reverencia para maternidad y paternidad. En el ultimo medio
siglo, el ideal de paternidad ha disminuido - y estamos sufriendo las
consecuencias. Al final de la homilia hare la conexion con las
Escrituras. La Palabra de Dios nos da esperanza, pero primero tenemos
que entender lo que estamos enfrentando.
En el boletin he puesto una grafica que muestra el bajar en reverencia
para la paternidad. Es la grafica de los Naciones Unidas sobre In
today's bulletin I put a graph that illustrates the decline in
reverence for motherhood and fatherhood. It is the United Nations chart
on "Poblacion por Edad en Paises Avanzados."* La grafica tiene dos
lineas: Una para ninos menores de cuatro y la otra para mayores de
sesenta y cinco. En 1950 habia mas ninos menores de cuatro que los de
tercera edad. Diez ninos por cada siete de tercera edad. Es una buena
proporcion. Nada en contra de los ancianitos (yo casi he llegado a la
tercera eda) pero una sociedad dinamica debe tener mas ninos que
ancianitos. Asi era en 1950. Pero en quince años las lineas
cruzaron - y los ancianitos empezaban a ser mas numerosos que ninos.
Hoy la proporcion es preocupante: dieciseis ancianitos por cada cinco
ninos pequenos. Dentro de unas decadas la proporcion sera treinta y uno
a tres. En otras palabras diez veces mas ancianitos que ninos menores
de cuatro.
Que significan estos numeros? Pues, no tenemos suficientes ninos. Como
muchos han sido criado con temores de sobrepoblacion, esto puede ser
una sorpresa. Pero es verdad: Necesitamos mas ninos. Nuestros problemas
economicos actuales - y muchos otros problemas - tienen su raiz en la
ausencia de ninos.
Todos sabemos de la crisis economica que cayo sobre nosotros el
año pasado. Al explicar lo que sucedio, muchos economistas han
mirado a la situacion demografica: Nuesta falta relativa de ninos y
jovenes. Quizas se acuerdan que cuando el Presidente Obama presento su
paquete de estimulo, dijo que el gobiern tiene que gastar un millon de
millones de dolares ($1,000,000,000,000) para crear una "demanda
agregada" para bienes y servicios - y asi crear nuevos empleos. Pero si
tuvimos con nosotros los cuarenta millones de ninos matados por el
aborto el gobierno no tendria que intervenir para crear una demanda
agregada. Los ninos lo harian facilmente.
Para los que quieren saber mas sobre la falta de ninos y la caida
economica, estoy haciendo disponible un articulo por el Dr. David P.
Goldman entitulado "Demographics and Depression (Demografica y
Depresion)." Goldman explica porque el mercado de viviendas se ha
derrumbado. En decadas recientes el numero de viviendos con tres o mas
dormitorios ha duplicado. Mientras tanto, el numero de familias con
papa, mama e ninos ha quedado igual. En algun momento, el mercado de
viviendas tenia que caerse. No tenemos suficientes familias para todas
la casas que hemos construido. Otras areas tambien han sufrido: bancos,
la industria de autos, y la implosion cercana de seguros sociales y
medicare.
Familias son buenas para la economia - especialmente familias con papa,
mama y varios hijos. No digo que el motivo principal para promover la
familia es para tener una economia fuerte. No, la familia es el bien
basico y la economia existe para apoya la familia. Sin embargo, Dios ha
ordenado las cosas en tal forma que si honramos la paternidad, los
otros bienes vendran naturalmente. Pero cuando deshonramos la
paternidad - y dejamos de tener hijos - consecuencias malas siguen.
Acepto parte de la culpa. No por ser celibe (sonrisa). El celibato
sacerdotal es sobre paternidad espiritual, que es muy necesitada. Pero
acepto culpabilidad de ser parte de una generacion que despecio la
maternidad y paternida. En 1950 tuve cuatro años - onda primera
de la los "Baby Boomers." Beneficiamos de una sociedad favorable a
familias. No obstante, nosotros no valoramos familia. Querriamos otras
cosas en vez de ninos. No hemos honrado paternidad. Al contrario,
abrazamos la contracepcion y el aborto - y estamos sufriendo las
consecuencias.
Desobedecer a Dios trae resultados negativos; obedercerlo trae
bendiciones. San Juan lo expresa asi: "Puesto que cumplimos los
mandamientos de Dios...ciertamente obtendremos de el todo lo que le
pidamos." Si cumplimos los mandamientos de Dios, todo lo demas cae en
su lugar correcto - incluyendo la economia. Uno de los mandamientos
dice, "Honrar a tu padre y tu madre." Para ninos significa obedecerlos.
Cuando somos adultos continuamos honrandolos y cuidandolos cuando se
hagan debiles. Y cuando mueren, los honramos rezando por ellos.
Y una parte del mandamiento significa que todos honremos maternidad y
paternidad. No lo hemos hecho - y ahora sentimos las consecuencias de
esta falla. Pero no es demasiado tarde. Ademas de honrar nuestros
propios papas, podemos ayudar y respetar a los que han abierto sus
corazones a hijos - especialmente los que van en contra del corriente
con familias numerosas. Podemos trabajar para eliminar la mentalidad de
contracepcion y aborto de nuestra sociedad. Son grandes desafios, pero
con la ayuda de Dios podemos cambiar nuestro mundo.
San Juan aclara que no esta hablando de un sentido inutil de
culpabilidad. "Dios es mas grande que nuestra conciencia." Dios no
quiere culpabilidad inutil sino que hagamos algo positivo. Hoy, Dia de
la Madre, quiere que honremos a nuestras madres - y padres. Puede
incluir perdon, pero tambien gratitud. Esa gratitud extiende a todos
que han abrazo la tarea de paternidad. Como dice el Dr. Goldman, "los
ninos son nuestra riqueza." Para muchas personas, el hijo es su mayor
tesoro, pero aun desde un punto de vista economica - los hijos son
nuestra riqueza.
Para resumir: Nuestra sociedad hoy sufre consecuencia - aun
consecuencia economicas - porque hemos rechazado los mandamientos. Por
deshonrar a la maternidad y paternidad, hemos caido en un agujero.
Pero, con la ayuda de Dios, podemos salir. No es tarde volver a la
cordura, guardar los mandamientos. En el Dia de la Madre, reconocemos
uno de los mandamientos mas importantes: Honrar a tu padre y tu madre.
**********
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Intercesiones Generales para Quinto Domingo de Pascua (de Sacerdotes
Para la Vida)
English Version
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5 Pascua
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DOMINGO 5 del Tiempo de Pascua - Ciclo "B" -
10 de Mayo de 2009 -
El Evangelio de hoy nos trae estas palabras: Vid y
ramas. Poda y fruto. Quema y gloria. Palabras que resumen y
describen esa bellísima parábola de Jesús:
“Yo soy la vid y ustedes las ramas” (Jn. 15, 1-8).
La vid es la planta de la uva, una enredadera, con muchas ramas ... y
también con muchos ramos de uvas, si es que esa vid da buen
fruto.
¿Cómo dar buen fruto? Jesús nos lo explica
muy claramente: “quien permanece en Mí y Yo en él,
ése da fruto abundante, porque sin Mí nada pueden
hacer”. Significa que debemos estar unidos al Señor, como
la rama al tallo de la vid.
Es evidente, incluso para los que no sabemos de agricultura ni de
viñedos, que si una rama se separa del tallo de la planta,
¡por supuesto! no puede dar fruto, pero además de eso,
pierde toda alimentación, termina por secarse y morir.
Es lo que le sucede a cualquiera de nosotros que pretenda marchar de
nuestra cuenta por esta vida terrena que -creámoslo o no,
querámoslo o no- nos lleva irremisiblemente a la vida en la
eternidad. Y esa vida en la eternidad será de Vida y de
gloria o será de muerte y de condenación, según
hayamos permanecido unidos o no al tallo de la vid, que es Jesucristo.
En efecto, nos dice esto el Señor en este Evangelio: “Al
que no permanece en Mí se le echa fuera, como a la rama, y se
seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde”.
Palabras fuertes, pero reales, indicativas de qué espera a
quienes se separan de Jesús. Indicativas de una de las
opciones que tenemos para la eternidad: el Infierno.
Es una de las citas del mismo Jesús sobre el Infierno, ese lugar
de castigo eterno para todo aquél que pretenda vivir separado
del tallo divino que es Cristo, Quien por nuestra unión con El
nos comunica su gracia y nos otorga la salvación eterna.
El Infierno, entonces, es la opción que tenemos que
evitar. Para evitarla, pero -sobre todo- para llegar a la
opción para la que realmente hemos sido creados por Dios, que es
la gloria del Cielo, Jesús nos da a lo largo de su Evangelio
muchas parábolas y muchas instrucciones. El estar unidos a
El es una de muchas.
¿Cómo estamos unidos a Jesús? San Juan nos
explica esto en la Segunda Lectura:
”Quien cumple sus mandamientos permanece en Dios y Dios en
él. En esto conocemos que El permanece en nosotros”
(Jn. 3, 18-24).
Cumplir los mandamientos de Dios es hacer en todo la Voluntad
Divina. En esto consiste la unión entre Dios y
nosotros: en que hacemos lo que El desea y no lo que nosotros
deseamos. Y lo que El desea para nosotros es nuestro
máximo bien.
San Juan nos advierte en esta carta de que no podemos “amar sólo
de palabra, sino de verdad y con obras”. “Obras son amores y no
buenas razones”, dice el adagio popular. Y ¿cuáles
son las obras?
Bien claramente había dejado Cristo expresado lo que son las
obras: “No todo el que me dice ‘Señor, Señor’
entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la Voluntad
de mi Padre del Cielo” (Mt. 7, 21.) Las obras, entonces, es hacer
la Voluntad de Dios.
Orar es necesario, muy necesario. Decir “Señor,
Señor” es importante, muy importante. Pero esa
oración –si es verdadera, si es sincera- nos lleva con toda
seguridad a conformar cada vez más nuestra voluntad con la de
Dios, hasta que llegue un momento en que no haya separación
entre la Voluntad Divina y la nuestra, porque en todo hemos asimilado
la nuestra a la de Dios.
A esa “unión de voluntades” se refiere San Juan cuando nos dice
en su carta que “si nuestra conciencia no nos remuerde es porque
nuestra confianza en Dios es total”. ¡Claro! Cuando
lleguemos de veras a confiar totalmente en Dios y en su providencia
para nosotros ¿qué nos va a reprochar nuestra
conciencia? Nada, pues ya vivimos en Dios. Pero para llegar
a eso hace falta mucha oración, muchas purificaciones de
nuestros pecados, muchos actos de entrega a la Voluntad de Dios.
No creamos que a esto se llegue de una vez. El camino es largo,
angosto y escarpado. Es un programa de santidad para toda nuestra
vida. Y ese programa comienza cuando damos el “sí”
definitivo, ese “sí” con el cual nos unimos como rama al tallo
que es Cristo para ir recibiendo la savia de la gracia divina que nos
va haciendo cada vez más como El quiere que seamos.
Así debemos permanecer: ramas unidas al tallo. Y no
puede ser de otra manera, pues aunque queramos ser ramas
“independientes”, no podemos, porque sin El “nada podemos
hacer”. ¡Vana ilusión el desear ser ramas
separadas del tallo de la vid!
Pero ¡cuántas veces no nos hemos sentido ramas sueltas que
creemos poder dar fruto de nuestra cuenta! Si lo pensamos bien
¡qué tontos hemos sido al pretender tal cosa!
¿Quién ha visto una rama desprendida del tallo y con vida
propia?
La Primera Lectura (Hech. 9, 26-31) nos refiere que las recién
fundadas comunidades cristianas “progresaban en la fidelidad a
Dios”. “Fidelidad” es otra manera de denominar al cumplimiento de
la Voluntad Divina. Quien es fiel a Dios, cumple su Voluntad.
Y nos dice este libro de los Hechos de los Apóstoles, el cual
nos va narrando en este tiempo pascual los sucesos del comienzo de la
Iglesia, que adicionalmente esas comunidades “se iban multiplicando
animadas por el Espíritu Santo”. Es decir, esa
fidelidad a Dios por parte de los integrantes de las primeras
comunidades cristianas iba haciendo crecer a la Iglesia que Cristo
había fundado.
Buena lección para nosotros, Católicos del siglo 21, que
hemos sido llamados a una “Nueva Evangelización”.
¿Cuál fue el secreto de la primera
evangelización? La fidelidad a la Voluntad Divina por
parte de los primeros cristianos.
Si imitáramos esa fidelidad a la Voluntad de Dios, el
Espíritu Santo, que es el alma y el verdadero protagonista de la
Evangelización, irá haciendo su labor de
santificación y de multiplicación de los miembros de esta
Iglesia de hoy, que tanto necesita fortalecerse, motivarse,
purificarse, animarse, preservarse y aumentarse.
Hay otra idea que aparece por duplicado en el Evangelio y en la carta
de San Juan: “Si permanecen en Mí y mis palabras
permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá”,
dice Jesús en el Evangelio. Y San Juan en su carta:
“Puesto que cumplimos los mandamientos de Dios y hacemos lo que le
agrada, ciertamente obtendremos de El todo lo que le pidamos”.
¿Qué significa esta seguridad que se nos da al pedir en
la oración? Significa que la capacidad de
intercesión del orante depende, ante todo, de la
conformación de su voluntad con la de Dios.
Pero significa algo más: cuando una persona se encuentra
en esta conformidad de voluntades –la propia con la divina- está
unida de tal forma a Dios que no está pidiendo cosas tontas,
inconvenientes o innecesarias, sino que es capaz de pedir
aquéllas cosas que el Señor quiere otorgarle, la
mayoría de ellas referentes a su santificación o a la
santificación de otros.
El alma así unida a Dios en su voluntad, pide –como dice Cristo
en su Evangelio- aquellas “cosas buenas que el Padre Celestial da a
quienes se las pidan” (Mt. 7, 11).
¿Por qué a veces no recibimos lo que pedimos?
“Piden y no reciben, porque piden mal”, nos responde el Apóstol
Santiago en su Carta (St. 4, 2). Y San Pablo también
insiste en esta idea de no pedir como se debe: “Nosotros no
sabemos pedir como conviene” (Rm. 8, 26).
Por eso el Apóstol San Juan en otra carta suya,
refiriéndose al mismo tema de la oración de
petición escribe así: “Estamos plenamente
seguros: si le pedimos algo conforme a su Voluntad, El nos
escuchará” (1ª Jn. 5, 9).
Como con todas las cosas, también nuestra oración de
petición debe siempre estar sujeta a la Voluntad de Dios, como
rezamos en el Padre Nuestro y como rezaba Jesucristo: “No se haga
mi voluntad sino la tuya, Padre” (Lc. 22, 42 - Mc. 14, 26).
Pero volvamos a la parábola de la vid y los sarmientos, de las
ramas y el tallo, pues es muy rica, tiene muchas ideas. Nos dice
Jesús también, que Dios nuestro Padre “es el
viñador”, es decir, el que cuida esa vid. Y que “a
la rama que no da fruto El la arranca, y a la que da fruto la poda para
que dé más fruto”.
¿Qué significa esa “poda”? Jesús lo explica
a continuación: “Ustedes ya están purificados por
las palabras que les he dicho”. La poda se refiere a las
purificaciones por las que debemos pasar los seres humanos para llegar
a la Vida Eterna.
No debemos temer las manos de Quien hace la poda, pues sólo El
sabe lo que verdaderamente conviene a cada una de sus ramas, que
somos cada uno de nosotros sus hijos. A veces nos
cuesta ver la mano de Dios en esas “podas”, en esas purificaciones, y
no nos damos cuenta que son gracias.
¡Sí! El sufrimiento, las adversidades, las
purificaciones son gracias, gracias muy especiales. Esos momentos
de “poda” -aceptados en entrega a la Voluntad Divina- sirven para
sacarnos fortalecidos, como se fortalece cada rama cuando es bien
podada. Para ello debemos confiar en ese Viñador Divino,
Dios nuestro Padre, que desea que demos más y mejor fruto.
La oración es medio indispensable para poder confiar en Dios
durante esas etapas de poda:
Señor haz que pueda sentir,
tu Amor en el sufrimiento,
tu Presencia en la adversidad,
Tu Luz en la oscuridad.
De nuestro sufrimiento, de nuestro dolor, de nuestra adversidad
-aceptada con amor- saldrá fruto abundante. Y, como nos
dice Jesús en esta parábola, con ese fruto daremos gloria
a Dios y tendremos la Vida Eterna, porque “la gloria del Padre consiste
en que den mucho fruto”. Que así sea.
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