Home Lecturas Homilías Bilingüe Más Homilías
   
 
homilies.net          01 Feb 2009          4 Tiempo Ord
  Las homilías se anuncian no más tarde que durante la semana antes del domingo que se necesitan.  
 


Homilia de Padre Phil Bloom

http://www.geocities.com/Heartland/2964/span.html
* disponible en inglés - ve homilías Inglés
4 Tiempo Ord
Sin Preocupaciones
(1ero de febrero de 2009)

Tema Básico: Pedimos a Jesus protegernos del miedo - las preocupacione que pueden convertirse en angustia.

Unos expertos medicos dicen que hasta la mitad de sintomas medicas tienen su origen en el miedo. El paciente teme la perdida del trabajo, de ser descubierto, el fallecimiento de un ser querido, la traicion o la vejez - y el temor se manifiesta en sintomas medicas como un dolor fisico. El doctor examina el paciente y no descubre ninguna causa fisica. Sin embargo el dolor o la paralisis es real. El miedo que causa esa sintomas viene de las preocupaciones que llegan a la angustia - un miedo no enfocado que no desaparece.

San Pablo dice que nos gustaria que fueramos "sin preocupaciones." Esta dando consejos a solteros en cuanto al matrimonio, pero su deseo aplica mas generalmente. San Pablo podia unirse a lo que decimos a la conclusion del Padre Nuestro, de vivir "protegidos de toda perturbacion."

Recien el Papa Benedicto hablo del problema comun del miedo y preocupaciones. Desde luego, reconoce que el miedo es una dimension natural de la vida - y distingue entre miedo imaginarios de la niñez que desaparecen y los enraizados en la realidad. Esos tenemos que enfrentar con empeño y confianza en Dios. No obstante, dice el Santo Padre, "hay una forma mas profunda del miedo, una forma existencial, que a veces se convierte en la angustia: ese miedo viene de un sentido de vacuidad, conectada con una cultura empregnada de nihilismo." Para vencer este miedo, esta angustia, requiere el poder de Cristo - su intervencion en nuestras vidas.

En el Evangelio escuchamos de Jesus encontrando un hombre con un espiritu inmundo. Temia que que Jesus iba a "acabar con nostros." Parece que el espiritu inmundo habia apoderado aspectos de su personalidad del hombre. Hablaba incoherentemente y Jesus le ordeno a callarse - el espiritu inmundo salio del hombre. Lo que al principio parecia destruccion en realidad era la liberacion.

La Iglesia Catolica sigue el ministerio de exorcismo - echar espiritus malignos. En los ultimos años varios sacerdotes y diaconos han recibido entrenamiento formal para administrar el rito de exorcismo. No he tomado ese entrenamiento, pero recognozco esa autoridad como parte del ministerio sacerdotal. Antes de bautizar a un niño o adulto, el sacerdote hace un exorcismo sencillo - no que la persona esta poseida, sino que tendra que enfrentar tentaciones y ataques diabolicos. Por eso, el sacerdote hace un exorcismo declarando la superioridad del poder de Cristo. En el Sacramento de Reconciliacion u otro encuentro pastoral, a veces discierno una fuerza espiritual que agarra a la persona. Como parte de la absolucion u otra oracion, ordenaré que espiritu malo se saliera.

En la tradicion cristiana, las oraciones de exorcismo son rezadas suavemente - no como en las peliculas. Una vez un sacerdote trajo una muchaca llamada Agnese Salamoni a; Padre Pio - San Pio of Pietrelcina. Ella era la "niña modelo de la parroquia," pero habia caido en una depresion. A pesar de no ser un exorcista formal, sintio la presencia de un poder maligno. Solamente dijo, "Fuera." La niña se mejoro,pero la curacion no fue instantaneo. Requirio mucha mas oracion.

Pues, supongo que pocos de ustedes se consideran como exorcista. Sin embargo, Dios puede usar uno u otro de nosotros para una palabra de liberacion. Un ejemplo: Posiblemente han escuchado de la Dra. Alveda King - sobrina de del Dr. Martin Luther King, Jr. En los años setenta habia procurado dos abortos. Como la Corte Suprema habia legalizado el aborto, ella creo a los consejeros de Plan Fami (Planned Parenthood) que le dijeron, "No es un bebito, solamente pedazos de tejidos." Embarazada por tercera vez, menciono a su abuelito - el Dr. Martin Luther King, Sr - lo que Planned Parenthood le dijo. "No," el respondio, "estan mintiendo. Es un niño." La Dra. Alveda King abrazo a su hijo y despues busco perdon y sanacion por los abortos. Ahora tiene una paz profunda - una libertad de angustia - y es un lider fuerte en el movimiento Pro-Vida.

Si comenzamos cada dia con una oracion, Jesus puede usarnos para traer liberacion, sanacion y paz a otros. Primero tenemos que pedir que - como el Dr. Martin Luther King, Sr. - que tengamos paz, libertad del miedo, dentro del corazon. En la misa, pedimos a Jesus protegernos de las perturbaciones - especialmente el miedo que se puede convertir en la angustia. Puede causar acciones incoherentes. Puede paralizar. Solamente Jesus puede liberarnos de tales poderes diabolicos. Para vencer el miedo requiere el poder de Jesus - su intervencion en nuestra vida.

**********

Note: If your computer brings up this page with weird characters (e.g. báásico instead of basico with accent over the "a") please go to "View," scroll down to "Encoding" and change from "Western European" to "Unicode" (or vica versa). One of the encoding languages should bring up the correct Spanish text.

English Version
Back to Top
Homilia de la Parroquia Nuestra Senora de la Caridad del Cobre, Caracas
http://www.homilia.org
4 Tiempo Ord
DOMINGO 4 del Tiempo Ordinario - Ciclo "B" -
1º de Febrero de 2009

La Primera Lectura del Deuteronomio nos habla de la promesa que Yahvé hizo al pueblo prometiéndole profetas que les dirían lo que El les mandara a decir. Nos dice esta lectura que el pueblo había pedido a Dios que no quería volver a oír su voz. Por eso, “en aquellos días, habló Moisés al pueblo, diciendo: ‘El Señor Dios hará surgir en medio de ustedes, entre sus hermanos, un profeta como yo. A él lo escucharán” (Dt. 18, 15-20). Así lo prometió Dios a Moisés y así fue con toda la serie de profetas (escritores y no escritores, mayores y menores), que sucedieron a Moisés, hasta que llegó “el Profeta”, que no es otro sino el mismo Dios hecho Hombre: Jesucristo.

Profeta es quien dice al pueblo de Dios lo que Dios quiere que se le diga. Profeta no es simplemente quien habla de Dios; es, más bien, quien habla en nombre de Dios y bajo su inspiración. El profeta es a la vez receptor y transmisor: recibe la palabra de Dios y la transmite. Se dice que el profeta es “boca de Dios”, pues el profeta habla con su boca la palabra de Dios.

Ahora bien, Jesucristo es la Palabra misma; es decir, Jesucristo es la expresión de Dios para nosotros los seres humanos. De allí que Jesús, al comenzar a predicar y a actuar, sorprendiera a la gente de su época. Nos dice el Evangelio de hoy que, al enseñar, “sus oyentes quedaron asombrados de sus palabras”. Y al expulsar un demonio, “todos quedaron estupefactos ... y decían ‘este hombre sí tiene autoridad pues manda hasta a los espíritus inmundos y éstos le obedecen’” (Mc. 1, 21-28). Jesucristo era el Profeta que, además de hablar en nombre de Dios y de enseñar con autoridad, también expulsaba a los demonios.

Sobre la lucha contra los espíritus malignos es importante tomar en cuenta algunas recomendaciones. Como el Demonio y los demonios están siempre al acecho para hacer caer a los seres humanos en el pecado y para hacerlos andar por el camino que lleva a la condenación, debemos recordar que Jesucristo nos habla de la importancia de la vigilancia. Y el medio más eficaz de vigilar, para impedir que el mal se acerque a nosotros es vigilar en oración, llenando así nuestro corazón de Dios que es Quien expulsa el Mal. Así el Enemigo no podrá encontrar sitio en nuestro corazón. Y no tiene sitio allí si la persona está bien unida a Dios. ¿En qué consiste esa unión con Dios? Consiste en aceptar la Voluntad de Dios y renunciar a la propia voluntad. Consiste en aceptar los deseos de Dios y renunciar a los propios deseos. Consiste esa unión con Dios en aceptar la forma de pensar y de ser de Dios y renunciar a las propias formas de pensar y de actuar. Y esto es así, por quien está unido a Dios de esa manera es fuerte con la fortaleza misma de Dios. Esta es la vigilancia que nos pide el Señor.

Volviendo a la Primera Lectura, es lamentable que el vocablo “profeta” sea tomado para referirse a quien predice el futuro. Ciertamente el profeta puede hablar del futuro, si Dios así lo desea. Pero el mensaje profético incluye muchísimo más que eso. “La palabra del profeta edifica, exhorta y consuela” (1 Cor. 14, 3). El mensaje del profeta suele ser exigente, pues recuerda con claridad los compromisos de la humanidad para con Dios. Es inflexible con el pecado, especialmente con la idolatría. El mensaje profético también es consolador, pues reconforta y reanima al pueblo de parte de Dios, y descubre la esperanza en medio de la oscuridad. También suele ser un mensaje edificante, pues enseña y corrige; educa y forma, además de sanar y purificar, y de llamar a la conversión.

El profeta no se hace a sí mismo, sino que es Dios Quien lo escoge. Es Dios Quien tiene la iniciativa y domina a la persona del profeta. Y suele Dios llamar al profeta de una manera irresistible y hasta seductora. Eso lo supo Jonás, a quien vimos en las lecturas de la semana pasada en medio de una tormenta, luego en el vientre de una ballena, hasta que predicó lo que Dios le indicó.

He aquí lo que dice el profeta Amós sobre el llamado de Dios al profeta: “Así como nadie queda impertérrito al oír el rugido del león, así también nadie se negará a profetizar cuando escucha lo que le habla el Señor” (Am. 3, 8). Y Jeremías: “Me has seducido, Yavé, y me dejé seducir. Me hiciste violencia y fuiste el más fuerte ... Sentí en mí algo así como un fuego ardiente aprisionado en mis huesos, y aunque yo trataba de apagarlo, no podía” (Jer. 20, 7 y 9).

¿A quiénes escoge Dios como profetas? Por supuesto, a quienes El quiere. Pero incluye a toda clase de personas: hombres y mujeres, ricos y pobres, adultos y adolescentes, y aún desde el seno materno. “Antes de formarte en el seno de tu madre, ya te conocía; antes de que tú nacieras, yo te consagré, y te destiné a ser profeta de naciones” (Jer. 1,5).

Al principio de la Historia de la Salvación, Dios guía a su pueblo mediante los Patriarcas que son también profetas, pues reciben instrucciones de él para su pueblo. Tal es el caso de Abraham y también de Moisés, quien es considerado como un auténtico profeta, además de ser patriarca.

Luego viene la época de los Jueces, que no eran jueces como los conocemos hoy -personas que dirimían problemas de justicia- sino más bien guías y gobernadores del pueblo escogido. Samuel fue el último y más grande gran Juez de Israel. De él leíamos hace dos domingos, cuando recibió la palabra de Dios, Quien le dio la misión de hablar en su nombre. Es decir, Samuel también fue profeta.

Luego viene la época de los Reyes, en la cual los tres ejes de la sociedad israelita son el Rey, el Sacerdote y el Profeta. Surge, entonces, la época del profetismo. Los profetas iluminan a los Reyes. Tal es el caso de Natán, Gad, Eliseo, muy especialmente Isaías y por momentos Jeremías. A ellos les tocaba decir si la acción emprendida era la deseada por Dios y si calzaba dentro de sus planes.

Llega un momento en que se interrumpe el profetismo (cfr. 1 Mac. 4, 46 y Sal. 74, 39). Comienza entonces el pueblo de Israel a vivir en la espera del “Profeta” prometido. De allí el entusiasmo que suscitó San Juan Bautista, quien es el último de los Profetas del Antiguo Testamento, pues, aunque el relato de su vida y de su predicación esté recogido en el Nuevo Testamento, él es anterior a Cristo, es quien prepara el camino a Jesús.

Ahora bien, la misión del profeta es más bien ingrata, pues la palabra de Dios suele ser un estorbo para todos: para reyes, príncipes, autoridades, sacerdotes, falsos profetas y para el pueblo en general. De allí que muchos profetas se resisten a ejercer su función. Pero Dios no se arrepiente e insiste. Volvemos al ejemplo de Jonás. Cuando Moisés se resiste, sus excusas de nada le valen (Ex. 3, 11-12). Tampoco las de Jeremías (Jer. 1, 6-7).

De allí, también, que los profetas tenga sus crisis de depresión y de rebeldía. Tal es el caso de Jonás después de la conversión de Nínive (Jon. 4). También Moisés (Núm. 11, 11-15) y Elías (1 Re.19, 4). Jeremías llega a quejarse amargamente y casi abandona su misión (Jer. 15, 18 s; 20, 14-18). También Ezequiel (Ez. 3, 14s).
Los profetas casi nunca ven el fruto de su misión. La predicación de Isaías más bien endurece al pueblo (Is. 6, 9; Mt. 13, 14-15). Sin embargo, el profeta deberá hablar en nombre de Dios así se le escuche o no (Ez. 2, 5-7 y 3, 11-21).

Vemos, entonces, cómo el carisma de profecía es un carisma de revelación, por el que Dios da a conocer a los seres humanos lo que no podríamos descubrir con nuestros limitados recursos humanos. Como todo carisma, el de profecía también es para el bien de la comunidad y para levantar la fe del pueblo de Dios o de un sector del pueblo de Dios. Es así como el profeta se salva cumpliendo su misión de profetizar y cumpliendo también el mensaje que Dios da a través suyo. Y el pueblo de Dios se salva escuchando lo que dicen los profetas y cumpliendo las indicaciones que Dios da a través de ellos.

¿Han habido profetas después de Cristo? ¿Existen profetas en nuestros días? Santo Tomás de Aquino tiene esto que decir al respecto: “En todas las edades los hombres han sido instruidos divinamente en materias referentes a la salvación de los elegidos ... y en todas las edades han habido personas poseídas del espíritu de profecía, no con el propósito de anunciar nuevas doctrinas, sino para dirigir las acciones humanas”. (Summa:2:2:174:Res. et ad 3).

“El profetismo no se extingue con la edad apostólica (con los Apóstoles). Sería difícil comprender la misión de muchos santos en la Iglesia sin referirse al carisma profético. " `Las profecías desaparecerán un día’, explica San Pablo (1 Cor. 13, 8). Pero esto será al fin de los tiempos. La venida de Cristo a acá, muy lejos de eliminar el carisma de profecía, provocó su extensión, la cual había sido predicha: ‘Ojalá todo el pueblo fuera profeta’, era el deseo de Moisés (Núm. 11, 29).” (X.León-Dufour, Vocabulario de Teología Bíblica).

Y el Papa Juan Pablo II nos dejó dicho lo siguiente respecto del profetismo en nuestros días: “El Espíritu Santo derrama una gran riqueza de gracias ... Son los carismas. También los laicos son beneficiarios de estos carismas ... como lo atestigua la historia de la Iglesia” (JP II, Catequesis del Miércoles 9-3-94). “Conviene precisar con palabras del Concilio la naturaleza del profetismo de los laicos ... no sólo de un profetismo de orden natural ... Más bien es cuestión de un profetismo de orden sobrenatural, tal como se nos presenta en el oráculo de Joel (3,2), ‘En los últimos días ... profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas’ ... para hacer vibrar en los corazones las verdades reveladas” (JP II, Catequesis del Miércoles 26-1-94).

Es decir, la función principal de los profetas posteriores a Cristo es recordar las verdades reveladas y la doctrina y enseñanzas de la Iglesia de Cristo. Ejercen su misión profética, nos dice el Concilio Vaticano II, “en unión con los hermanos en Cristo, y sobre todo con sus pastores, a quienes toca juzgar la genuina naturaleza de tales carismas y su ordenado ejercicio, no, por cierto, para que apaguen el Espíritu, sino con el fin de que todo lo prueben y retengan lo que es bueno (cf. 1 Tes. 5, 12.19.21).
Back to Top
Homilia de Padre Jesus Marti Ballester
http://jmarti.ciberia.es
4 Tiempo Ord    

Back to Top
These homilies may be copied and adapted for your own use; however, they may not be
commercially published without permission of the author.
 
 
Home         |     Lecturas      |      Comentarios       |       Homilías Bilingüe     |       Más Homilías 

e-mail: mail@Homilies.net
  Homilies.net is a non-profit contribution to the work of the Church  
©1999 - 2010 Homilies.net