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Escogido con Cuidado
(18 de enero de 2009)
Tema Básico: Como un gran director, que selecciona la persona
exacta, Dios escoge a ti o a mi.
Muchos de ustedes han visto la pelicula, "Lo Que el Viento Se Llevo."
Es interesante como el director David Selznick escogio la primera dama.
Todos sabian que Clark Gable iba a ser Rhett Butler, pero quien tendria
el papel Scarlett O'Hare? David Selznick considero unas docenas de
actrices para la bella sureña? Finalmente hizo una seleccion
sorpendente: una muchacha que no nacio en el sur ni en America. Nacio
en la India de papás britanicas: Vivien Leigh. Todos estan de
acuerdo que era una Scarlett O'Hare inolvidable.
David Selznick uso gran cuidado en escoger la persona exacta para el
papel famoso. En forma semejante - pero con cuidado infinitamente mayor
- Dios nos seleccion para una parte en la drama divina. Lo vemos hoy en
el llamado del profeta Samuel. Cuando era un niño, durmiendo
cerca del arca en el templo, Samuel oyo una voz. Fue al sacerdote, Eli,
y le dijo, "Aqui estoy." Pero Eli le dijo, "Yo no te he llamado."
Sucedio dos veces mas y finalmente Eli le dijo que si oyera la voz otra
vez, decir, "Habla, Senor, tu siervo te escucha." De todos los
niños de Israel, Dios selecciono a Samuel para un rolm
excepcional.
No fue nada facil para Samuel. Si se lee los dos libros que llevan su
nombre, vera que tuvo luchas enormes. Pero Dios los escogio y Samuel
jamas vacilo.
Dios sigue llamando hoy - a veces en circunstancias poco probables. Al
comienzo del siglo veinte, un muchacho italiano oyo el llamado de dios.
Su papá era muy anti-catolico. Un miembro del partido
socialista, constantemente se burlaba de la Iglesia. Su hijo, Albino,
oyo un predicador franciscando y se sintio llamado al sacerdocio. Su
papa de Albino estaba trabajando en otra ciudad. Entonces - con mucha
trepidacion - le escribio un carta. Duro tiempo para la respuesta.
Temblando, Albino abrio la carta. Contenia un papel pequeno, en lo cual
su papa escribio, "Si es lo que quieres, hazlo." Al final su papa fue
reconcilado con la Iglesia. Albino guardo la nota toda su vida - y lo
tenia cuando, como obispo de Venecia, entro en el cónclave
papal. Contra la expectativas, los cardenales lo eligio a el. Esta
conocido como el papa sonriente - Papa Juan Pablo I. Su papado duro
solamente treinta y tres dias, pero dejo una impresion profunda. Hoy
Albino Luciani - Papa Juan Pablo I - esta en el camino a la
beatificacion.
Dios no solamente escoge gente famosa como el Papa Juan Pablo o Samuel.
Elige gente como tu y yo. Y lo que parece un papel humilde puede ser el
clave del plan de redencion. En uno de los libros de C.S. Lewis, una
mujer trabajadora sin hijo - y un esposo mezquino - brilla como una
gran santa, importante para la salvacion de muchas almas. En el drama
de dios, no sabemos quienes tienen los papeles principales. Lo
descubriremos en el dia del juicio. Lo que sabemos es que Dios nos
escoge con cuidado para nuestro papel en el drama. Como un gran
director, que selecciona la persona exacta, Dios escoge a ti o a mi.
Hoy Jesus pregunta, Que buscas? No tengas miedo de decirselo. Y quizas
oyeras las palabras bellas, Ven y veras.
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DOMINGO 2 del Tiempo Ordinario - Ciclo "B" -
18 de Enero de 2009
San Juan Bautista preparaba al mundo de su época y de su
región para el momento de la revelación de Jesucristo, el
Mesías prometido, esperado por el pueblo de Israel. El Bautista
predicaba la conversión, el cambio de vida. Y el Bautismo que
impartía era un Bautismo de conversión; era como la
aceptación de la conversión que se realizaba en
aquéllos que, motivados por su predicación, deseaban
cambiar de vida.
En esa preparación del camino del Mesías, San Juan
Bautista predicaba, bautizaba y, además, tenía algunos
discípulos.
Y hace poco habíamos visto a San Juan Bautista
haciéndonos esta bellísima revelación: “Yo no lo
conocía (a Jesús, el Mesías prometido), pero Dios,
que me envió a bautizar con agua, me dijo también:
‘Verás al Espíritu bajar sobre aquél que ha de
bautizar con el Espíritu Santo, y se quedará en
él. ¡Y yo lo he visto! Por eso puedo decir que éste
es el Hijo de Dios” (Jn. 1, 33-42).
Nos dice el Evangelio de hoy que, al día siguiente de esta
confesión, estaba Juan Bautista con dos de sus
discípulos: Andrés y Juan. Y al ver que Jesús iba
pasando, les dijo: “Este es el Cordero de Dios”. Cuando los dos
discípulos oyeron al Precursor del Señor identificar a
Jesús como el Mesías tan esperado por el pueblo de
Israel, lo buscaron para seguirlo. Ellos sabían de Quién
se trababa, pues eran discípulos de San Juan Bautista que los
había preparado para la venida del Mesías. De allí
que inmediatamente siguieron a Jesús.
La Segunda Lectura de San Pablo (1 Cor. 6, 13-15.17-20) nos recuerda la
importancia de la virtud de la templanza, ya que “nuestros cuerpos son
miembros de Cristo”. Por ser miembros del Cuerpo Místico de
Cristo y porque nuestros cuerpos son “templos del Espíritu
Santo”, nos recuerda San Pablo que debemos vivir alejados de las
fornicaciones. Y nos recuerda una cosa importantísima, la cual
expone con mucha convicción: “No son ustedes sus propios
dueños, porque Dios los ha comprado a un precio muy caro”. Y
esto lo refiere especialmente al cuerpo. ¡Qué apropiadas
estas palabras en nuestro mundo actual, en el que creemos que se puede
hacer lo que sea con el propio cuerpo! Y termina diciendo el
Apóstol: “Glorifiquen, pues, a Dios con el cuerpo”.
En la Primera Lectura del Primer Libro de Samuel (1 Sam. 3, 3b-10.19)
vemos al joven Samuel, siendo llamado por Dios. Pero Samuel no
reconocía al Señor: creía que quien lo llamaba era
el sacerdote Elí, a quien servía en el Templo. A la
tercera llamada Elí comprende que es el Señor quien
está llamando a Samuel. Y le instruye a responder a Dios con
aquella bellísima frase, tan útil en la oración:
“Habla, Señor, que tu siervo escucha”. Y nos dice esta lectura
que el Señor estaba con Samuel y todo lo que el Señor le
decía se cumplía. Es el Sacerdote Elí quien
instruye a Samuel para conocer la voz del Señor y para
entregarse a Dios.
Sucede algo similar con San Juan Bautista y sus discípulos. La
actitud del Precursor no puede ser más elocuente: San Juan
Bautista muestra el Mesías a sus seguidores: “Este es el Cordero
de Dios”. Y luego él mismo desaparece.
¿Cuál es la enseñanza de este episodio? En el
apostolado y en la evangelización, nosotros debemos mostrar
continuamente a Jesús a los demás y no podemos estar
mostrándonos a nosotros mismos. ¿Qué significa
esto? Significa que para ser reales portadores y mostradores de
Jesús debemos, como el Bautista, desaparecer también
nosotros.
Todo cristiano es llamado a seguir a Cristo en la santidad y en el
apostolado y la evangelización. Pero también en las
actividades religiosas corremos el riesgo de querer lucirnos, de buscar
poder, de pretender ser apreciados por lo que hacemos. Pero la
enseñanza de San Juan Bautista es muy importante: debemos
disminuir para que el Señor crezca; debemos opacarnos para que
el Señor brille; debemos desaparecer para que el Señor se
muestre.
Así otros podrán reconocer a Jesús como el
Salvador y seguirlo como lo siguieron Juan y Andrés. Ellos ni lo
pensaron. Enseguida comenzaron a caminar detrás de Jesús.
Y éste, al ver que lo seguían, les pregunta:
“¿Qué buscan?” Ellos quieren conocer al Mesías y
El les pregunta sobre sus intenciones, porque de nada vale seguir al
Mesías si no estamos dispuestos a entregarnos a El del todo.
Ellos le preguntan: “¿Dónde vives?” En realidad
querían saber dónde buscarlo, cómo reunirse con
El, cómo conseguirlo en algún momento posterior. Pero
Jesús los sorprende, pues de una vez los invita a venir. Nos
dice en su Evangelio uno de estos dos discípulos, Juan, que eso
sucedió a las cuatro de la tarde y que se quedaron con
Jesús el resto del día.
¡Qué emoción la de estos dos jóvenes! Ya no
era otro hablándoles del Mesías: era El mismo
hablándoles y enseñándoles.
Y luego ellos hacen lo mismo que San Juan Bautista. Andrés fue a
buscar a su hermano Simón y le informa que han encontrado al
Mesías. Y lleva a Pedro a donde Jesús.
Notemos la cadena: Elí enseña a Samuel. Juan Bautista
lleva a Juan y a Andrés a Jesús. Andrés lleva a
Pedro. Y así sucesivamente. En esto consiste el apostolado y la
evangelización. Unos llevamos a otros a Jesús. Pero para
hacer esto, recordemos la enseñanza del Bautista: disminuir,
opacarnos, desaparecer ... para que Jesús se muestre.
¿Por qué Cristo es el Cordero?
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