Home Lecturas Homilías Bilingüe Más Homilías
   
 
homilies.net          07 Dic 2008          2 Adviento
  Las homilías se anuncian no más tarde que durante la semana antes del domingo que se necesitan.  
 


Homilia de Padre Phil Bloom

http://www.geocities.com/Heartland/2964/span.html
* disponible en inglés - ve Homilías Inglés
2 Adviento
Pecados de Impaciencia
(7 de diciembre de 2008)

Tema Básico: Tenemos que aprender el tiempo de Dios para evitar los pecados de paciencia que causan tanto daño. Si esperamos pacientemente, nos dará toda cosa buena.

Este domingo el tema es sobre el tiempo de Dios y nuestro tiempo. Para introducirlos, comienzo con un cuento de buen humor:

Una vez un hombre tuvo una conversacion con Dios. Le dijo, "Senor, siempre me he preguntado sobre el tiempo. Como son mil años para ti?" Dios respondio, "Para mi mil años son como un segundo."

Mas atrevido, el hombre pregunto: "Y que de dinero? Para ti como es un millon de dolares?" Dios contesto, "Para mi un million de dolares es como un centavo?"

El hombre se entusiasmo y dijo, "Senor, puedes darme uno de estos centavos?" Dios contesto, "No hay problema, pero tendras que esperar un segundo."

Hoy San Pedro nos hace recordar que el tiempo de Dios es diferente que el nuestro. "Para el Senor," dice San Pedro, "un dia es como mil años y mil años como un dia." Pedro nos exhorta a ser paciente porque Dios es paciente con nostros. "El dia del Senor llegará," nos asegura.

Paciencia es una virtud bien importante. Significa esperar, sacrificar una satisfaccion inmediata par un bien mayor. Impaciencia, por otro lado, es la indisposcion de esperar, el querer todo, ahora mismo.

Muchos de nuestros problemas vienen de la impaciencia. Consideren la crisis economica. Banqueros, con deseos de hacer una ganancia rapida, convencieron a jovenes que podian tener todo, ahora: una casa nueva, un carro nuevo, todo. No hay necesidad de esperar. Pues, tristemente, nuestra impaciencia nos ha arruinado.

Este Adviento les invito examinar su conciencia en terminos de paciencia. Escuchamos hoy que, cuando Juan los bautizo, "reconocian sus pecados." Al pensarlos, casis todo pecado viene de la falta de paciencia. Por ejemplo, la explosion de colera muestra una falta terrible de paciencia. Robar y engañar son pecados de impaciencia: En vez de trabajar duro, una persona quiere agarrar cosas. Y aun pecados como la fornicacion, adulterio, pornografia, cohabitacion y contracepcion son pecados de impaciencia. En vez de respetar el plan de Dios para matrimonio y sexualidad humana, un quiere todo y lo quiere ahora. Como una sociedad - ya por unos cincuenta años - hemos experiementado con cohabitacion (convivir antes de matrimonio) y contracepcion (control de natalidad). A pesar de las promesas, cohabitacion y contracepcion no han resultado en matrimonios fuertes y felices. Al contrario.

No hay virtud mas basica que la paciencia. Significa disciplina, trabajo duro, sacrificio, esperar para el momento apto. Paciencia es dificil. Pero trae sus premios. Mencione cohabitacion y contracepcion como ejemplos de impaciencia - y el impacto negativo que han tenido. Por otro lado, parejas que esperan hasta el matrimonio y que usan planificacion natural tiene una tasa baja de divorcio. No resuelve todos los problemas, pero indica que paciencia trae bendiciones aun en la vida presente. Repito, paciencia no es facil - y yo tengo que aprender igual que ustedes.

Adviento es un tiempo precisamente para aprender paciencia. Es una temporada de "esperanza alegre." Hoy hemos prendido la segunda vela de la Corona de Adviento. La Corona (en su forma moderna) fue inventada para enseñar paciencia. Un hombre llamado Johann Hinrich Wichern (1808-1881) habia fundado un hogar para niños de la calle en Hamburgo. Los niños le preguntaban cuantos dias quedan hasta Navidad. Como respuesta, desarrollo la Corona de Adviento con sus velas para dar a los niños alguna idea.

Usamos la Corona de Adviento para un proposito semejante - para aprender paciencia. Desde luego, a veces las cosas parecen oscuras, pero la Corona de Advienta dice que la luz de Cristo ha venido - y que crecera. Necesitamos aprender el tiempo de Dios - evitar los pecados de impaciencia que causan tanto daño. Si esperamos pacientemente, nos dara toda cosa buena. Enseñanos, Senor, esperar hasta el momento apto. Enseñanos, Senor, la esperanza alegre.

**********

Note: If your computer brings up this page with weird characters (e.g. báásico instead of basico with accent over the "a") please go to "View," scroll down to "Encoding" and change from "Western European" to "Unicode" (or vica versa). One of the encoding languages should bring up the correct Spanish text.

Intercesiones Generales para el Segundo Domingo de Adviento, Ciclo B (de Sacerdotes Para la Vida)

English Version
Back to Top
Homilia de la Parroquia Nuestra Senora de la Caridad del Cobre, Caracas
http://www.homilia.org
2 Adviento
Las Lecturas de este Segundo Domingo de Adviento nos invitan a prepararnos para la celebración de la venida de Jesús, al celebrar su cumpleaños en esta Navidad.

Todo Adviento, entonces, tiene este sentido de preparación. Todo Adviento contiene un llamado a la conversión, al cambio de vida. Será, por tanto, una oportunidad maravillosa para crecer en la fe, incrementar la esperanza y mejor vivir en la caridad.

El Evangelio de hoy nos presenta a San Juan Bautista, uno de los principales personajes bíblicos de este Tiempo de Adviento, que es tiempo de preparación a la venida de Cristo. La Liturgia de estos días nos recuerda las cosas que hacía y que decía el Precursor del Señor. Este personaje ya había sido anunciado en el Antiguo Testamento como “una voz que clama en el desierto” y que diría: “Preparen el camino del Señor ... Rellénense todas las quebradas y barrancos, aplánense todos los cerros y colinas; los caminos torcidos con curvas serán enderezados y los ásperos serán suavizados” (Is. 40, 1-5).

Los que conocían la profecía de Isaías no deben haber dudado al ver a San Juan Bautista, pues por el retrato que hacía de él el Profeta era inconfundible el personaje. Pero, más aún, al observar lo que decía ya no quedaba la menor duda sobre su papel como Precursor de Cristo.

Efectivamente, apareció en el desierto. Nos dice el Evangelio que “vestido de pelo de camello, ceñido con un cinturón de cuero y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre”. Apareció como un mensajero inmediatamente antes de Jesús para preparar el camino a éste, predicando “un bautismo de arrepentimiento, para el perdón de los pecados” (Mc. 1, 1-8).

 Juan Bautista llamaba a la conversión y al arepentimiento 

Con esta descripción de la predicación de San Juan Bautista nos queda claro que la preparación para recibir al Señor consiste en arrepentirnos y en recibir el perdón de los pecados.

Pero si observamos el detalle que da el Profeta Isaías sobre cómo se prepara el camino del Señor tenemos más información de cómo puede ser ese proceso de conversión y de arrepentimiento al que estamos llamados muy especialmente durante este tiempo de Adviento, el cual nos presenta la Liturgia de la Iglesia en preparación para la venida del Señor.

“Aplanar cerros y colinas” significa rebajar las alturas de nuestro orgullo, nuestra soberbia, nuestra altivez, nuestro engreimiento, nuestra auto-suficiencia, nuestra arrogancia, nuestra ira, nuestra impaciencia, nuestra violencia, etc.

“Rellenar quebradas y barrancos” significa rellenar las bajezas de nuestro egoísmo, de nuestra envidia, nuestras rivalidades, odios, venganzas, retaliaciones ... pecados todos que dificultan el poder vivir en armonía unos con otros, pecados que impiden la realización de ese Reino de Paz y Justicia que Cristo viene a traernos.

“Enderezar los caminos torcidos y con curvas” significa rectificar el camino, cambiar de rumbo si vamos por caminos torcidos y equivocados, que no nos llevan a Dios. ¿A dónde queremos ir? ¿Hacia dónde estamos dirigiéndonos? ¿Estamos preparándonos para que el Señor nos encuentre, como nos dice San Pedro en la Segunda Lectura, “en paz con El, sin mancha, ni reproche”? (2 Pe. 3, 8-14).

Más aún, el Precursor del Mesías anuncia algo muy importante: “Yo los bautizo a ustedes con agua, pero El los bautizará con Espíritu Santo”. Luego el mismo Cristo confirmará este anuncio de Juan el Bautista. En el diálogo con Nicodemo, Jesús le dice a éste: “En verdad te digo, nadie puede ver el Reino de Dios si no nace de nuevo, de arriba”. Y ante el asombro de Nicodemo, Cristo le explica: “El que no renace de agua y del Espíritu Santo, no puede entrar en el Reino de Dios ... Por eso no te extrañes que te haya dicho que necesitas nacer de nuevo, de arriba” (Jn. 3, 3-7).

¿Qué es nacer de nuevo, de arriba? Para entender esto, no hay más que ver a los Apóstoles antes y después de Pentecostés (cfr. Hech. 2 y 5, 17-41). Antes eran torpes para entender las Sagradas Escrituras y aún para entender las enseñanzas que recibieron directamente del Señor. También eran débiles en su fe. Eran, además, temerosos para presentarse como seguidores de Jesús, por miedo a ser perseguidos.

Pero sí hicieron algo: creyeron en el anuncio del Señor: “No se alejen de Jerusalén, sino que esperen lo que prometió el Padre, de lo que Yo les he hablado: que Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo dentro de pocos días” (Hech. 1, 4-5).

Y ¿cómo se nace de nuevo, de arriba? ¿Cómo se nace del Espíritu Santo? Para esto también hay que ver a los Apóstoles muy especialmente en los días entre la Ascensión del Señor y Pentecostés y también a lo largo de todos los acontecimientos narrados en los Hechos de los Apóstoles:

“Todos ellos perseveraban en la oración y con un mismo espíritu, en compañía de algunas mujeres, de María, la Madre de Jesús y de sus hermanos”. (Hech. 1, 14).

El Adviento nos prepara para todo esto, y nos prepara también para la celebración de la Navidad, en que recordamos la venida histórica de Cristo. Pero la Carta de San Pedro que nos trae la Segunda Lectura nos recuerda el segundo significado del Adviento: nos recuerda que también nos preparamos para la segunda venida de Cristo, es decir, para el establecimiento de ese Reino que Cristo vendrá a establecer y del que habló a Nicodemo. San Pedro nos describe, sin ahorrar detalles, cómo será ese día.

Nos dice que el día del Señor “llegará como los ladrones”; es decir, inesperadamente. Pasa luego a describir cómo será ese momento: “Los cielos desaparecerán con gran estrépito, los elementos serán destruidos por el fuego y perecerá la tierra con todo lo que hay en ella”. Nos invita a una vida de “santidad y entrega” en espera del día del Señor. Nos asegura que vendrán “un cielo nuevo y una tierra nueva, en que habite la justicia”. Y concluye con la llamada que se repite de varias maneras a lo largo de la Sagrada Escritura, pero muy especialmente en este tiempo de Adviento: vigilancia y preparación. “Apoyados en esta esperanza, pongan todo su empeño en que el Señor los halle en paz con El, sin mancha ni reproche”.

El Adviento es tiempo propicio para responder a la llamada de San Juan Bautista. Es la misma llamada que nos hace el Mesías que viene y que nos hace la Iglesia siempre, pero muy especialmente en Adviento: conversión, cambio de vida, enderezar el camino, rebajar las montañas y rellenar las bajezas de nuestros pecados, defectos, vicios, malas costumbres, faltas de virtud; nacer de arriba, nacer del Espíritu Santo, etc.

El Mesías fue anunciado en el Antiguo Testamento y llegó hace unos 2.000 años. La venida de Cristo al final del tiempo también ha sido anunciada y puede venir en cualquier momento “como los ladrones” -nos dice el Señor y nos lo recuerda San Pedro. Pero el final del tiempo nos llega también a cada uno el día de nuestra muerte, que puede sorprendernos -igual que los ladrones- en cualquier momento. ¿Hemos preparado el camino para nuestro encuentro con el Señor? ¿Hemos nacido de arriba, del Espíritu Santo? ¿Estamos preparados?
Back to Top
Homilia de Padre Jesus Marti Ballester
http://jmarti.ciberia.es
2 Adviento    

Back to Top
These homilies may be copied and adapted for your own use; however, they may not be
commercially published without permission of the author.
 
 
Home         |     Lecturas      |      Comentarios       |       Homilías Bilingüe     |       Más Homilías 

e-mail: mail@Homilies.net
  Homilies.net is a non-profit contribution to the work of the Church  
©1999 - 2010 Homilies.net