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5 Pascua |
Tema Básico: Jesus es el unico camino
a la salvacion, pero guarda un camino virgen
por cada personas.
La visita del Papa Benedicto naturalmente evoca
comparaciones con su predecesor. A pesar de compartir
un compromiso firme a Jesus como el unico camino
a la salvacion, tienen personalidades e historias
bien diferentes. Y los problemas - y oportunidades
- que el Papa Benedicto enfrento en 2005 son
muy diferentes que los del Papa Juan Pablo II
cuando fue elegido en 1978. La diferencia entre
esos dos pontifices subraya el hecho que cada
uno tiene que venir a Jesus por su camino particular.
El poeta, Leon Felipe, tiene un lindo versiculo
sobre esto:
Nadie fue ayer
ni va hoy
ni ira mañana
hacia Dios
por este camino
que yo voy.
Para cada hombre guarda
un rayo nuevo del luz del sol...
y un camino virgen
Dios.*
Hay una paradoja aqui. Escuchamos de seguir el
camino estrecho. Podemos tener la idea si vamos
hacia Dios, nos limitara. Pero hay una sorpresa.
Cuando vamos hacia Dios, nos encontramos en un
camino que ningun otra persona ha pisado. Por
otro lado, la persona que dice, "Yo a hacerlo
como me da las ganas," se encuentra en formas
de portarse que son cansadas y repetidas - como
el abuso de alcohol, comida y sexo. Llega ser
impotente y amargo.
Eso no significa que ir a Dios es un camino facil.
Implica sufrimiento, pero es una gran aventura.
El camino a Dios es particular para cada persona.
Desde luego, podemos aprender de los errores
y exitos de otros. Pero, hasta la fecha, nadie
ha publicado un guia infalible, por ejemplo,
como criar niños perfectos o como ser
un parroco perfecto. Podemos aprender uno al
otro, pero cada uno tiene un camino virgen. Juan
Pablo tenia un camino. Benedicto tiene otro.
Cada persona enfrenta problemas y oportunidades
singulares. Dios lo ha ordenado las cosas asi
por un motivo. Un pastor sabio dijo, "Bendigo
a Dios porque siempre ha permitido que en mis
oficios y empleos y ocupaciones se me presenten
mil dificultades y problemas. Eso hace crecer
mi personalidad y mi fe."
Jesus nos dice, "No pierdan la paz." Dios tiene
un proposito para cada prueba que envia. Santa
Teresa escribio sobre esto. Propuso un "camino
pequeno" a Dios. Empieza con la conviccion de
la misericordia de Dios un deseo hacer su voluntad
en los deberes diarios. Jesus es el unico camino.
Nadie va al Padre si no es por el - y da a cada
uno un camino individual - sea papa o parroco
o papá o paciente en un hospital. Nuestros
caminos individuales son unicos. Como Leon Felipe
lo expreso: Para cada persona Dios guarda un
nuevo rayo del sol y un camino virgen.
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*Este poema es citado por el Padre José-Román
Flecha Andrés en su buen libro Dios Con
Nosotros - Reflexiones Sobre los Evangelios Domingos
y Fiestas "Ciclo A"
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5 Pascua
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DOMINGO 5 del Tiempo de Pascua- Ciclo "A" -
20 de Abril de 2008
En el Evangelio de hoy, nuestro Señor Jesucristo nos da la que tal vez
sea la definición más completa y profunda que El hizo de Sí mismo: “Yo
soy el Camino, la Verdad y la Vida”.
Y nos dejó esa definición la noche antes de su muerte, cuando cenando
con los Apóstoles, les daba sus últimos y quizás más
importantes anuncios. Los Apóstoles, sin lograr entender mucho de lo que
les decía, estaban evidentemente preocupados. Y el Señor los tranquilizaba
diciéndoles: “En la Casa de Mi Padre hay muchas habitaciones ...
Me voy a prepararles un lugar ... Volveré y los llevaré
conmigo, para que donde Yo esté, también estén ustedes.
Y ya saben el Camino para llegar al lugar donde Yo voy” (Jn. 14, 1-12).”
Tomás, el que le costaba creer, le replica: “Señor, si ni
siquiera sabemos a dónde vas ¿cómo podemos saber el camino?”,
a lo que Jesús le responde: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”.
Efectivamente, Jesús iba a morir, resucitar y ascender al Cielo; es decir,
se iba a la Casa del Padre. Y a ese sitio desea llevarnos a cada uno de nosotros,
para que estemos donde El está. Y El no solamente nos muestra el Camino,
sino que nos dice que El mismo es el Camino, cuestión un tanto complicada,
que Jesús les explica de seguidas: “Nadie va al Padre si no es por
Mí”.
El Camino del cual nos está hablando el Señor no es más
que nuestro camino al Cielo. Es el camino que hemos de recorrer durante esta
vida terrena para llegar a la Vida Eterna, para llegar a la Casa del Padre, donde
El está.
Y ... ¿cómo es ese camino? Si pudiéramos compararlo con
una carretera o una vía como las que conocemos aquí en la tierra, ¿cómo
sería?
¿Sería plano o encumbrado, ancho o angosto, cómodo o peligroso,
fácil o difícil? ¿Iríamos con carga o sin ella, con
compañía o solos? ¿Con qué recursos contamos? ¿Tendríamos
un vehículo ... y suficiente combustible? ¿Cómo es ese Camino? ¿Cómo
es ese recorrido?
Veamos algo importante: Jesús mismo es el Camino.
¿Qué significa este detalle? Significa que en todo debemos imitarlo
a El. Significa que ese Camino pasa por El. Por eso debemos preguntarnos qué hizo
El. Sabemos que durante su vida en la tierra El hizo sólo la Voluntad
del Padre. Y, en esencia,
ése es el Camino: seguir sólo la Voluntad del Padre. Ese fue el
Camino de Jesucristo. Ese es nuestro Camino.
Vista la vida de Cristo, podríamos respondernos algunas preguntas sobre
este recorrido: es un Camino encumbrado, pues vamos en ascenso hacia el Cielo.
Sobre si es ancho o angosto, Jesús ya lo había descrito con anterioridad: “Ancho
es el camino que conduce a la perdición y muchos entran por ahí;
estrecho es el camino que conduce a la salvación, y son pocos los que
dan con él” (Mt. 7, 13-14).
¿Fácil o difícil? Por más difícil que sea,
todo resulta fácil si nos entregamos a Dios y a que sea El quien haga
en nosotros. Así que ningún recorrido, por más difícil
que parezca, realmente lo es, si lo hacemos en y con Dios.
Carga llevamos. Ya lo había dicho el Señor: “Si alguno quiere
seguirme, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz de cada día
y que me siga” (Lc. 9, 23).
No vamos solos. No solamente vamos acompañados de todos aquéllos
que buscan hacer la Voluntad del Padre, sino que Jesucristo mismos nos acompaña
y nos guía en el Camino, y -como si fuera poco- nos ayuda a llevar nuestra
carga.
¿Recursos? ¿Vehículos? ¿Combustible? Todos los que
queramos están a nuestra disposición: son todas las gracias -infinitas,
sin medida, constantes, y además, gratis- que Dios da a todos y cada uno
de los que deseamos pasar por ese Camino que es Cristo y seguir ese Camino que
El nos muestra con su Vida y nos enseña con su Palabra: hacer en todo
la Voluntad del Padre.
En la Primera Lectura de los Hechos de los Apóstoles (Hech. 6, 1-7) se
nos relata la institución de los primeros Ministerios en la Iglesia. Hemos
leído cómo los Apóstoles decidieron delegar en “siete
hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría”,
para que les ayudaran en el servicio a las comunidades cristianas que se iban
formando, de manera que ellos pudieran dedicarse mejor “a la oración
y al servicio de la palabra”.
Y respecto de esos “Ministerios” o funciones de servicio dentro de
la Iglesia, el Concilio Vaticano II nos indica que, no sólo los Sacerdotes,
Religiosos y Religiosas tienen funciones, sino que también los Laicos
pueden y deben realizar funciones de servicio en la Iglesia. Y este derecho le
viene a los Seglares del simple hecho de ser bautizados, pues el Sacramento del
Bautismo los hace “participar en el Sacerdocio regio de Cristo” (LG
26).
Y el Concilio basa esa solemne declaración en la Segunda Lectura que hemos
leído hoy, tomada de la Primera Carta del Apóstol San Pedro (1
Pe. 2, 4-9). En efecto, en su Documento sobre el Apostolado Seglar (AA 3) el
Concilio explica lo que significa hoy para nosotros esta Segunda Lectura:
1. El Apostolado y el servicio de los Seglares dentro de la Iglesia es un derecho
y es un deber.
2. Por el Bautismo los Laicos forman parte del Cuerpo Místico de Cristo,
que es la Iglesia, y por la Confirmación son fortalecidos por el Espíritu
Santo y enviados por el Señor a realizar la Evangelización, así como
a ejercer funciones de servicio dentro de la misma Iglesia.
También, siguiendo lo que nos dice San Pedro en esta Carta: Cristo es
la piedra fundamental -la piedra angular. Pero todos nosotros, Sacerdotes y Laicos, “somos
piedras vivas, que vamos entrando a formar parte en la edificación del
templo espiritual, para formar un sacerdocio santo”. Por eso el Concilio,
basándose en esta Carta, declara que los Seglares “son consagrados
como sacerdocio real y nación santa”.
Sin embargo, a pesar de toda la grandeza y significación que tiene el
hecho de que los Seglares participen del Sacerdocio de Cristo, hay que tener
en cuenta que hay una distancia considerable entre la función de un Seglar
instituido como Ministro Laico para ejercer algún tipo de función
dentro de la Iglesia y la función de un Sacerdote consagrado por el Sacramento
del Orden Sacerdotal.
Pero es así como, a través de unos y otros Ministerios dentro de
su Iglesia - los Ministerios Sacerdotales y los Ministerios Laicales - “el
Señor -como hemos repetido en el Salmo (32)-
“cuida de los que le temen”, cuida de cada uno de nosotros.
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5 Pascua
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