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Pascua |
Su Voluntad Es Nuestra Paz
(23 de marzo de 2008)
Tema Básico: La Resurreccion de Jesus muestra
que la vida eterna continua algo que empieza en esta
vida: una relacion con el Padre, fundada en el deseo
de hacer su voluntad.
Feliz Pacua de Resurreccion. Este año la Pascua
llega muy temprano. De hecho, pasaran mas de 150
años hasta que llegue tan temprano - en el
año 2160 para ser exacto. No se de ustedes,
pero yo voy pasar aquella Pascua en otro lugar. Y
quiero que ustedes esten conmigo. Soy su padre espiritual.
No tengo mayor deseo de que pasemos la eternidad
juntos.
Eso causa una pregunta: Que es la vida eterna? La
vislumbramos en el Domingo de Pascua - y durante
estos cincuenta dias pascuales. Jesus ha sido transformado
en forma radical - y nostros tambien, si estamos
en el. Pero, a pesar del gran cambio, habra continuidad.
La vida eterna continua algo que comienza en esta
vida. Hace una semana, en el Domingo de Ramos, recibimos
unas pistas. Hemos escuchado la oracion de Jesus,
"no se haga como yo quiero, sino hagase tu voluntad." El
acepto la voluntad del Padre - no obstante el sufrimiento
horrible. Y San Pablo nos dijo que a causa de su
obediencia, el Padre lo exalto. Para Jesus la vida
eterna significa union perfecta con la voluntad del
Padre.
Algo semejante aplica a ti y a mi. La vida eterna
significa que seamos hijos de Dios - en Jesus. Es
un concepto dificil de captar. El poeta italiano,
Dante Alighiere, puede ayudarnos. Escribio un poema
bello llamado La Divina Comedia. Cuenta de su viaje
hasta el fondo del infierno, luego su subida al monte
de purgatorio. Finalmente llega a las esferas del
cielo. La esfera mas baja pertenece a la luna. En
esa esfera hay los que no cumplieron su votos, pero
se arrepentieron antes de morir. Alla Dante encuentra
una mujer que reconoce. Su nombre es Piccarda. Dante
le pregunta si las almas en la esfera mas baja no
sean quizas un poco infeliz, tal vez desean un lugar
mas alto en el cielo. Pero Piccarda sonria y parece
que ella "brilla con el primer fuego del amor." Le
explica a Dante que la esencia del cielo es habitar
en la voluntad de voluntad santa de Dios, que alla
no hay otra voluntad aparte de la de el. Luego ella
dice lo que es el versiculo mas famoso de toda la
Divina Comedia: "En su voluntad esta nuestra paz." .
Su voluntad es nuestra paz. El cielo, la vida eterna,
significa abrazar la voluntad del Padre - en Jesus.
Al comienzo de la Cuaresma - en Miercoles de Ceniza
- les di una cita de San Alfonso Liguori, "Quien
ora se salva ciertamente, quien no ora se condena
ciertamente." Se puede encontrar esa cita en el Catecismo
de la Iglesia Catolica. (#2744) Si rezas, estas salvado;
si no rezas, estas perdido. Eso significa que nuestra
relacion con Dios empieza ahora.
Les invito durante estos cincuenta dias de Pascua
a encontrar un tiempo aparte para la oracion. Nuestra
Capilla del Santisimo es un buen lugar. Esta abierta
vienticuatro horas al dia. No se van a arrenpentir
del tiempo pasado en la oracion. Quizas han escuchado
de los dos hombres que estaban cortando arboles.
Uno trabajo ocho horas seguidas. El otro trabajo
cincuenta minutos, se descanso por diez y luego comenzo
de nuevo. El segundo corto mas aboles. Como lo hizo?
No era mas fuerte que el primero. Cuando le preguntaron
de su secreto, les dijo, "Durante el descanso, afilo
el hacha." Toma tiempo para rezar. Todo ira mejor.
Pero sobre todo desearas a abrazar la voluntad del
Padre - en Jesus. Su voluntad es nuestra paz. Quisiera
concluir esta homilia de Pascua con una cita mas
amplia de Dante:
Pensar sobre que es el amor y veras
que tal discordia no tiene lugar
aqui
porque aqui todo existe en el
Amor.
De hecho, la esencia de este estado dichoso
es habitar en su santa voluntad
asi que no hay voluntad sino la
de el..
En su voluntad esta nuestra paz -
ella es aquel mar al cual todo
fluye,
lo que ella crea y lo que natura
hace.
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Pascua
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V 21 de Marzo de 2008
La Liturgia de este día, el más triste
día de todo el año, nos lleva a contemplar
el misterio de la Pasión y Muerte de Jesús.
El ambiente en el Templo está preparado para
simbolizar el dolor de este día, mostrándonos
los conmovedores sufrimientos a los que estuvo sujeto
nuestro Señor, al cargar con nuestras culpas
para redimirnos.
Recordemos que fue El -Cristo Jesús- Quien,
siendo inocente de toda culpa, pagó nuestro
rescate a un altísimo precio: su propia vida,
para que nosotros -cada uno de nosotros- fuera liberado
del secuestro en que estábamos a causa del
pecado original y a causa de los pecados que nosotros
mismos hemos ido añadiendo a la culpa inicial
de nuestros primeros progenitores.
En la Primera Lectura vemos al Profeta Isaías
(Is. 52, 13 - 53, 12) describir las torturas a que
fuera sometido nuestro Redentor. Y es sorprendente
que el Profeta -con casi siete siglos de anticipación-
hace esta descripción con un realismo tal,
que pareciera las hubiera estado presenciando en
el momento mismo en que Jesucristo las padeció.
La lectura de la Pasión según San Juan
(Jn. 18 , 1 - 19, 42) que hemos leído hoy
y la de los otros Evangelistas, nos muestran cómo
fue Jesús “triturado con el sufrimiento”.
Y el peor sufrimiento no fue el físico, ese
martirio atroz que terminaría por destrozar
su Cuerpo y darle una agonía y una muerte
dolorosísima ... El peor sufrimiento fue el
sufrimiento moral al que fue sometido el Señor.
El ya había comunicado esa tristeza a los
Apóstoles que se había llevado consigo
al Huerto de los Olivos. Nos dice el Evangelio que “se
llevó a Pedro, a Santiago y a Juan; empezó a
sentir terror y angustia” (Mc. 14, 33). Y antes
de comenzar a orar les dijo: “Tengo el alma
llena de una tristeza mortal. Quédense aquí conmigo
velando” (Mc. 14, 34).
Muchos sufrimientos pesaban sobre el corazón
acongojado de Jesús, mientras oraba al Padre.
A estas traiciones, negaciones y soledades de sus
más cercanos, se añadían las
faltas, culpas y pecados de cada uno de nosotros.
Todo esto pesaba sobre el Corazón de Jesús
y le llevaba a sentir esa
“tristeza mortal” que le refirió a
sus Apóstoles. Pero la mayor y más
profunda tristeza fue la de saber cuán desperdiciados
serían los sufrimientos de su Pasión
y de su vergonzante muerte en la Cruz.
Y ¿por qué hablamos de desperdicio?
Porque desperdicio es el desprecio de todas las gracias
que Jesús nos obtuvo con su muerte en la cruz.
Desperdicio es desaprovechar cualquiera de las gracias
de salvación, todas esas gracias innumerables
-infinitas- que nos obtuvo Cristo con su muerte ...
gracias que nosotros dejamos de aprovechar al no
querer escucharlo… al no querer seguirle ...
al creer que podemos nosotros disponer nuestra vida
a espaldas de El ... etc., etc., etc.
Y Jesucristo nos muestra lo contrario a todo esto
con su Pasión y Muerte que hoy recordamos.
El fue obediente hasta la muerte ...
¿Y nosotros? ¿Somos obedientes a la
Voluntad de Dios?
¿Somos humildes, reconociéndonos que
n a d a s o m o s ... sin Dios ... que nada podemos
sin El?
Jesús se nos muestra abatido, vencido por
la debilidad, para justamente destruir nuestro orgullo
-esa tendencia tan fuerte que tenemos todos los seres
humanos y que está en la raíz misma
de cada pecado que cometemos. Jesucristo se mostró
fracasado ante la injusta persecución a que
fue sometido, para enseñarnos humildad y obediencia
ante los designios de Dios Padre ...
¿Y nosotros? ¿Qué pensamos del
sufrimiento?
¿Qué pensamos de ese mandato del Señor
en que nos anuncia que nuestro camino debe ser igual
al suyo? ¿Qué
pensamos de aquellas palabras de Jesús “el
que quiera seguirme, niéguese a sí mismo,
tome su cruz y sígame”? ...
¿Qué pensamos de este mandato del Señor?
...
¿Lo seguimos? ... ¿Realmente? ... ¿Nos
negamos a nosotros mismos y tomamos esa cruz que
el Señor nos ofrece para seguir sus pasos?
... ¿O más bien al primer indicio de
sufrimiento nos oponemos, cuestionamos a Dios, rechazamos
sus designios y hasta lo rechazamos a El por considerar
que es “injusto” con nosotros? ¿Pero
... es que no recordamos que el cristiano es seguidor
de Cristo? ¿Y en qué debemos seguir
a Cristo? ... Pensémoslo bien: seguir a Cristo
es seguirlo en todo ... Y
¿qué nos muestra Cristo el Viernes
Santo? Nos muestra que seguirlo a El es seguirlo
también en el dolor y en el sufrimiento.
Ciertamente, el sufrimiento humano no es querido
por Dios. Recordemos que el sufrimiento entró en
el mundo a causa del pecado del hombre. Sin embargo
Dios permite el sufrimiento para la salvación
del hombre. Y Dios puede sacar -como de hecho lo
hace- un bien de un mal. Recordemos que los proyectos
de Dios para cada uno de nosotros son infinitamente
mejores que los que nosotros podamos proponernos
... pero a veces resultan incomprensibles, pues no
estamos en sintonía con Dios, sino con nosotros
mismos y con las cosas terrenas.
Recordemos que Dios nos ama ... y que nos ama infinitamente.
Al estar seguros de ese Amor Infinito de Dios nuestro
Padre ... y estando en sintonía con El a través
de una oración sincera, a través de
una oración entregada a su Voluntad, podemos
estar confiados -incluso en los momentos más
difíciles y más dolorosos de nuestra
vida- porque aquella muerte de un ser querido, aquella
enfermedad, aquella contrariedad, aquella persecución
-estamos seguros- forma parte del plan maravilloso
de Dios para nuestra salvación.
El camino de Cristo hacia el Calvario y la esperanza
de su Resurrección nos muestra el camino que
hemos de recorrer nosotros: no es en el triunfo terreno,
no es en las glorias humanas, donde está la
salvación. Es en el sacrificio de uno mismo,
en la muerte de uno mismo, donde está el triunfo
de la Resurrección y de la Vida Eterna.
¿Por qué y para qué sufrir? |
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