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homilies.net         23 Mar 2008        Pascua
Las homilías se anuncian no más tarde que durante la semana antes del domingo que se necesitan.


Homilia de Padre Phil Bloom

http://www.geocities.com/Heartland/2964/span.html
* disponible en inglés - ve homilías Inglés
Pascua
Su Voluntad Es Nuestra Paz
(23 de marzo de 2008)

Tema Básico: La Resurreccion de Jesus muestra que la vida eterna continua algo que empieza en esta vida: una relacion con el Padre, fundada en el deseo de hacer su voluntad.

Feliz Pacua de Resurreccion. Este año la Pascua llega muy temprano. De hecho, pasaran mas de 150 años hasta que llegue tan temprano - en el año 2160 para ser exacto. No se de ustedes, pero yo voy pasar aquella Pascua en otro lugar. Y quiero que ustedes esten conmigo. Soy su padre espiritual. No tengo mayor deseo de que pasemos la eternidad juntos.

Eso causa una pregunta: Que es la vida eterna? La vislumbramos en el Domingo de Pascua - y durante estos cincuenta dias pascuales. Jesus ha sido transformado en forma radical - y nostros tambien, si estamos en el. Pero, a pesar del gran cambio, habra continuidad. La vida eterna continua algo que comienza en esta vida. Hace una semana, en el Domingo de Ramos, recibimos unas pistas. Hemos escuchado la oracion de Jesus, "no se haga como yo quiero, sino hagase tu voluntad." El acepto la voluntad del Padre - no obstante el sufrimiento horrible. Y San Pablo nos dijo que a causa de su obediencia, el Padre lo exalto. Para Jesus la vida eterna significa union perfecta con la voluntad del Padre.

Algo semejante aplica a ti y a mi. La vida eterna significa que seamos hijos de Dios - en Jesus. Es un concepto dificil de captar. El poeta italiano, Dante Alighiere, puede ayudarnos. Escribio un poema bello llamado La Divina Comedia. Cuenta de su viaje hasta el fondo del infierno, luego su subida al monte de purgatorio. Finalmente llega a las esferas del cielo. La esfera mas baja pertenece a la luna. En esa esfera hay los que no cumplieron su votos, pero se arrepentieron antes de morir. Alla Dante encuentra una mujer que reconoce. Su nombre es Piccarda. Dante le pregunta si las almas en la esfera mas baja no sean quizas un poco infeliz, tal vez desean un lugar mas alto en el cielo. Pero Piccarda sonria y parece que ella "brilla con el primer fuego del amor." Le explica a Dante que la esencia del cielo es habitar en la voluntad de voluntad santa de Dios, que alla no hay otra voluntad aparte de la de el. Luego ella dice lo que es el versiculo mas famoso de toda la Divina Comedia: "En su voluntad esta nuestra paz." .

Su voluntad es nuestra paz. El cielo, la vida eterna, significa abrazar la voluntad del Padre - en Jesus. Al comienzo de la Cuaresma - en Miercoles de Ceniza - les di una cita de San Alfonso Liguori, "Quien ora se salva ciertamente, quien no ora se condena ciertamente." Se puede encontrar esa cita en el Catecismo de la Iglesia Catolica. (#2744) Si rezas, estas salvado; si no rezas, estas perdido. Eso significa que nuestra relacion con Dios empieza ahora.

Les invito durante estos cincuenta dias de Pascua a encontrar un tiempo aparte para la oracion. Nuestra Capilla del Santisimo es un buen lugar. Esta abierta vienticuatro horas al dia. No se van a arrenpentir del tiempo pasado en la oracion. Quizas han escuchado de los dos hombres que estaban cortando arboles. Uno trabajo ocho horas seguidas. El otro trabajo cincuenta minutos, se descanso por diez y luego comenzo de nuevo. El segundo corto mas aboles. Como lo hizo? No era mas fuerte que el primero. Cuando le preguntaron de su secreto, les dijo, "Durante el descanso, afilo el hacha." Toma tiempo para rezar. Todo ira mejor. Pero sobre todo desearas a abrazar la voluntad del Padre - en Jesus. Su voluntad es nuestra paz. Quisiera concluir esta homilia de Pascua con una cita mas amplia de Dante:

Pensar sobre que es el amor y veras
    que tal discordia no tiene lugar aqui
    porque aqui todo existe en el Amor.

De hecho, la esencia de este estado dichoso
    es habitar en su santa voluntad
    asi que no hay voluntad sino la de el..

En su voluntad esta nuestra paz -
    ella es aquel mar al cual todo fluye,
    lo que ella crea y lo que natura hace.

**********

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Homilia de la Parroquia Nuestra Senora de la Caridad del Cobre, Caracas
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Pascua
VIERNES SANTO, CONMEMORACION de
LA PASION DEL SEÑOR
- Ciclo "A" -
21 de Marzo de 2008 
La Liturgia de este día, el más triste día de todo el año, nos lleva a contemplar el misterio de la Pasión y Muerte de Jesús. El ambiente en el Templo está preparado para simbolizar el dolor de este día, mostrándonos los conmovedores sufrimientos a los que estuvo sujeto nuestro Señor, al cargar con nuestras culpas para redimirnos.

Recordemos que fue El -Cristo Jesús- Quien, siendo inocente de toda culpa, pagó nuestro rescate a un altísimo precio: su propia vida, para que nosotros -cada uno de nosotros- fuera liberado del secuestro en que estábamos a causa del pecado original y a causa de los pecados que nosotros mismos hemos ido añadiendo a la culpa inicial de nuestros primeros progenitores.

En la Primera Lectura vemos al Profeta Isaías (Is. 52, 13 - 53, 12) describir las torturas a que fuera sometido nuestro Redentor. Y es sorprendente que el Profeta -con casi siete siglos de anticipación- hace esta descripción con un realismo tal, que pareciera las hubiera estado presenciando en el momento mismo en que Jesucristo las padeció.

La lectura de la Pasión según San Juan (Jn. 18 , 1 - 19, 42) que hemos leído hoy y la de los otros Evangelistas, nos muestran cómo fue Jesús “triturado con el sufrimiento”. Y el peor sufrimiento no fue el físico, ese martirio atroz que terminaría por destrozar su Cuerpo y darle una agonía y una muerte dolorosísima ... El peor sufrimiento fue el sufrimiento moral al que fue sometido el Señor.

El ya había comunicado esa tristeza a los Apóstoles que se había llevado consigo al Huerto de los Olivos. Nos dice el Evangelio que “se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan; empezó a sentir terror y angustia” (Mc. 14, 33). Y antes de comenzar a orar les dijo: “Tengo el alma llena de una tristeza mortal. Quédense aquí conmigo velando” (Mc. 14, 34).

Muchos sufrimientos pesaban sobre el corazón acongojado de Jesús, mientras oraba al Padre. A estas traiciones, negaciones y soledades de sus más cercanos, se añadían las faltas, culpas y pecados de cada uno de nosotros. Todo esto pesaba sobre el Corazón de Jesús y le llevaba a sentir esa “tristeza mortal” que le refirió a sus Apóstoles. Pero la mayor y más profunda tristeza fue la de saber cuán desperdiciados serían los sufrimientos de su Pasión y de su vergonzante muerte en la Cruz.

Y ¿por qué hablamos de desperdicio? Porque desperdicio es el desprecio de todas las gracias que Jesús nos obtuvo con su muerte en la cruz. Desperdicio es desaprovechar cualquiera de las gracias de salvación, todas esas gracias innumerables -infinitas- que nos obtuvo Cristo con su muerte ... gracias que nosotros dejamos de aprovechar al no querer escucharlo… al no querer seguirle ... al creer que podemos nosotros disponer nuestra vida a espaldas de El ... etc., etc., etc.

Y Jesucristo nos muestra lo contrario a todo esto con su Pasión y Muerte que hoy recordamos. El fue obediente hasta la muerte ... ¿Y nosotros? ¿Somos obedientes a la Voluntad de Dios? ¿Somos humildes, reconociéndonos que n a d a s o m o s ... sin Dios ... que nada podemos sin El?

Jesús se nos muestra abatido, vencido por la debilidad, para justamente destruir nuestro orgullo -esa tendencia tan fuerte que tenemos todos los seres humanos y que está en la raíz misma de cada pecado que cometemos. Jesucristo se mostró fracasado ante la injusta persecución a que fue sometido, para enseñarnos humildad y obediencia ante los designios de Dios Padre ...

¿Y nosotros? ¿Qué pensamos del sufrimiento? ¿Qué pensamos de ese mandato del Señor en que nos anuncia que nuestro camino debe ser igual al suyo? ¿Qué pensamos de aquellas palabras de Jesús “el que quiera seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”? ... ¿Qué pensamos de este mandato del Señor? ... ¿Lo seguimos? ... ¿Realmente? ... ¿Nos negamos a nosotros mismos y tomamos esa cruz que el Señor nos ofrece para seguir sus pasos? ... ¿O más bien al primer indicio de sufrimiento nos oponemos, cuestionamos a Dios, rechazamos sus designios y hasta lo rechazamos a El por considerar que es “injusto” con nosotros? ¿Pero ... es que no recordamos que el cristiano es seguidor de Cristo? ¿Y en qué debemos seguir a Cristo? ... Pensémoslo bien: seguir a Cristo es seguirlo en todo ... Y ¿qué nos muestra Cristo el Viernes Santo? Nos muestra que seguirlo a El es seguirlo también en el dolor y en el sufrimiento.

Ciertamente, el sufrimiento humano no es querido por Dios. Recordemos que el sufrimiento entró en el mundo a causa del pecado del hombre. Sin embargo Dios permite el sufrimiento para la salvación del hombre. Y Dios puede sacar -como de hecho lo hace- un bien de un mal. Recordemos que los proyectos de Dios para cada uno de nosotros son infinitamente mejores que los que nosotros podamos proponernos ... pero a veces resultan incomprensibles, pues no estamos en sintonía con Dios, sino con nosotros mismos y con las cosas terrenas.

Recordemos que Dios nos ama ... y que nos ama infinitamente. Al estar seguros de ese Amor Infinito de Dios nuestro Padre ... y estando en sintonía con El a través de una oración sincera, a través de una oración entregada a su Voluntad, podemos estar confiados -incluso en los momentos más difíciles y más dolorosos de nuestra vida- porque aquella muerte de un ser querido, aquella enfermedad, aquella contrariedad, aquella persecución -estamos seguros- forma parte del plan maravilloso de Dios para nuestra salvación.

El camino de Cristo hacia el Calvario y la esperanza de su Resurrección nos muestra el camino que hemos de recorrer nosotros: no es en el triunfo terreno, no es en las glorias humanas, donde está la salvación. Es en el sacrificio de uno mismo, en la muerte de uno mismo, donde está el triunfo de la Resurrección y de la Vida Eterna.

¿Por qué y para qué sufrir?
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Homilia de Padre Jesus Marti Ballester
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