| |
http://www.geocities.com/Heartland/2964/span.html
* disponible en inglés
- ve homilías Inglés
Bautismo del Señor
|
Tema básico: El camino a la cordura empieza
con atencion a la ley moral. El bautismo de Jesus
indica que mas se requiere para la cordura mental.
Un hombre describio su experiencia de caerse en la
demencia. Era un estudiante inteligente, pero habia
abandonado los estudios para los clubs nocturnos
y la pornografia. Una noche se retiro a un cuarto
de un hotel. La ventana del cuarto parecia expandirse
hasta llegar al piso. Escucho un voz de burla, diciendole "Que
tal si te echas de la ventanta?" El joven escribio:
"Ahora mi vida estaba dominada de algo antes yo no
conocia: el miedo. Era humillantes, esta necesidad
de siempre estar vigilando a mi mismo. Era una humillacion
que yo habia merecido mas que yo pensaba. Yo habia
rehusado prestar atencion a las leyes morales sobre
las cuales toda vitalidad y cordura mental dependen.
Pues, este joven, si empezo a prestar atencion a
la ley moral. Empezo poner en orden su vida - y experimentar
la paz interior. Finalmente entro la Iglesia Catolica
y llego a ser uno de los monjes mas famosos del siglo
veinte. Su nombre es Tomas Merton.
Tomas Merton reconocio que el camino a la cordura
depende de la ley moral. La ley moral es la voz interior,
el sentido de bien y mal escrito en el corazon. Se
puede encontrarlo en cualquier de las religiones
mundiales. Cuando la gente dice que todas las religiones
ensenan la misma cosa, estan refieriendo a la ley
moral. Jesus la resumio cuando le dijo a joven: "Tu
conoces los mandamientos. No matar, no cometer adulterio,
no mentir, no robar, honrar tu padre y tu madre."
Se puede encontrar estas ensenanzas en Confucio,
Lao Tse, Budismo, Hinudismo e Islam, ademas de las
tradiciones nordicas e incaicas - y por supuestos
los filosofos griegos. Son ensenanzas universales
porque Dios las ha escrito en el corazon humano.
A pesar de ser conocida universalmente, la ley moral
es lejos de ser obedecida universalmente. En maneras
diferentes maneras todos nos caemos en cuanto a esta
ley basica y asi nos caemos en desorden. Como Tomas
Merton reconocio, el camino de retornar a la cordura
requiere atencion a esa ley.
Eso precisamente era el papel de Juan el Bautista.
Les llamo al arrepentimiento. Cuando le preguntaron
que tenian que hacer, no les ofrecio una ensenanza
exotico. No, Les dijo hacer cosas ordinarias: compartir
la comida y otros bienes, no enganar a nadie, no
mentir y no tener envidia. (ver Lc 3:10-14) Juan
solamente indico el camino a la cordura.
Un dia un hombre diferente se le acerco a Juan. Era
diferente - radicalmente diferente de cualquier otro
hombre - porque observo perfectamente la ley moral.
Juan le dijo, "Yo soy quien debe ser bautizado por
ti." La forma en que Jesus le respondio a Juan indica
el segundo - y final - paso que uno tiene que tomar
en el camino a la integridad o sea la cordura. Jesus
le dice que, a pesar de no tener sentido perfecto, "Haz
ahora lo que te digo, porque es necesario..."
Hay mucho que uno puede decir sobre porque Jesus,
a pesar de estar sin pecado, le pidio a Juan que
lo bautizara. Al final de las cuentas la respuesta
es: Jesus lo hizo porque era la voluntad de su Padre.
A veces experimentamos cosas que no tienen sentido
desde la perspectiva humana. Recien hable con un
hombre que experimento una injusticia horrible. La
injusticia era mas dificil de aceptar porque implicaba
una nina joven y su futuro. El hombre estaba furioso
y no sabia como iba a explicarlo a la nina y sus
papas. Pero hombre recordo algo de la vida de San
Pio de Pietrelcina. Un senora fue al Padre Pio, regocijada
porque su hija fue ofrecida un buen trabajo en una
ciudad grande. El Padre Pio rezo y le dijo a senora, "No
dejes que tu hija acepte aquel trabaajo." La mujer
estaba asombrada, pero le dijo a su hija lo que el
padre le habia dicho. La hija se enojaba y gritaba
contra "ese sacerdote." Pero al fin la joven obedecio
a su mama. Pasaron unas semanas y la gente del pueblo
recibieron una noticia terrible. Otra joven acepto
el trabajo y el padron le abuso en una manera horrifica.
Pues, la joven que obedecio a su mama aprendio porque
fue negada esa oportunidad. En la mayoria de los
casos, no sabemos. Pero podemos tener confianza en
esto: En todas las contradiciones de la vida, el
Padre esta trabajando. Tiene el poder de sacar bien
del mal. Aun puede usar cosas que al superficie parecen
completamente disparatadas. Pues, no estoy diciendo
que no luchemos contra injusticia e irracionalidad.
No, luchar contrar esos males es parte de la voluntad
de Dios para nosotros. Pero cuando hemos hecho todo
posible, tenemos que decir igual que Jesus, "Hazlo
ahora..." El segundo - y mayor - paso en el camino
a la sanidad es aceptar la voluntad del Padre. No
lo podemos solo. Necesitamos la ayuda de la gracia
de Jesus. Pero con el podemos oir las palabras bellas: "Este
es mi Hijo Amado, en quien tengo mis complacencias."
**********
Note: If your computer brings up this page with weird
characters (e.g. báásico instead
of basico with accent over the
"a") please go to "View," scroll down to "Encoding" and
change from
"Western European" to "Unicode" (or vica versa).
One of the encoding languages should bring up the
correct Spanish text.
English Version
|
|
http://www.homilia.org
Bautismo del Señor
|
En las Lecturas de este día vemos cómo San Juan Bautista preparaba
al mundo de su época y de su región para el momento de la revelación
de Jesucristo, el Mesías prometido, esperado por el pueblo de Israel.
El Bautista predicaba la conversión, el cambio de vida.
El Bautismo que Juan impartía significaba la aceptación de la conversión
de aquéllos que, motivados por su predicación, deseaban arrepentirse
para poder optar por el Reino de los Cielos, que Juan anunciaba y que el Mesías
vendría pronto a establecer.
Vemos, entonces, cómo el Bautismo que Juan impartía era un Bautismo
de conversión. Los que deseaban cambiar de vida eran bautizados por él
con agua y este bautismo no era como el Bautismo que nosotros conocemos y recibimos
como Sacramento, sino que era así como la aceptación de ese cambio
que ellos estaban dispuestos a hacer en sus vidas.
En efecto, nos dice el Evangelio de San Lucas que la gente al preguntar a Juan
qué debían hacer para convertirse, él les recomendaba: el
que tenga qué comer, dé al que no tiene; a los cobradores de impuesto
les decía que no cobraran más de lo debido; a los soldados, que
no abusaran de la gente y que no hicieran denuncias falsas. Y así iban
llegando a arrepentirse y a bautizarse con San Juan Bautista.
De allí que llama la atención el que Jesús, el Hijo de Dios,
que se hizo semejante a nosotros en todo, menos en el pecado, se acercara a la
ribera del Jordán, como cualquier otro de los que se estaban convirtiendo,
a pedirle a Juan, su primo y su Precursor, que le bautizara. Tanto es así,
que el mismo Bautista, que venía predicando insistentemente que detrás
de él vendría “uno que es más que yo, y yo no merezco
ni agacharme para desatarle las sandalias” (Mc. 1, 7), se queda impresionado
de la petición del Señor.
Y vemos en el Evangelio que San Juan Bautista le discute: “Soy yo quien
debe ser bautizado por Tí, ¿y Tú vienes a que yo te bautice?” Sin
embargo, el Señor lo convence: “Haz ahora lo que te digo, porque
es necesario que así cumplamos todo lo que Dios quiere. Entonces Juan
accedió a bautizarlo” (Mt. 3, 14-15).
En efecto, Jesús, Quien nos dijo varias veces que vino a este mundo para
hacer la Voluntad del Padre, insiste en esto desde el comienzo de su vida pública.
Nos da una muestra de aceptación de “todo lo que Dios quiere”.
Nos da ejemplo a imitar: cumplir con todo lo que el Padre tiene dispuesto.
Cierto que Jesucristo, el Dios Vivo, no tenía necesidad de bautismo. Pero
en el Jordán quiso presentarle al Padre los pecados del mundo; es decir,
quiso presentarnos a nosotros como lo que somos: pecadores. ¡Todo un Dios,
en Quien no puede haber pecado alguno, se pone en lugar de la humanidad pecadora,
haciéndose bautizar!
Y esos pecados, los pecados del mundo, El los toma sobre sí en la Cruz
y nos redime de ellos. De allí que desde el Jordán, San Juan Bautista,
al ver a Jesús acercarse, lo reconoce como el nuevo Cordero que sustituiría
al cordero que se sacrificaba en cada cena de Pascua, y dice esto de El: “Ahí
viene el Cordero de Dios, el que carga con el pecado del mundo” (Jn. 1,
29).
Al presentarnos como pecadores, Jesús desea mostrarnos el sentido y la
necesidad del arrepentimiento. En eso consistía el Bautismo de Juan: arrepentirse
de los pecados primero. Luego el agua venía a confirmar ese arrepentimiento.
“La voz del Señor sobre las aguas”, repetimos en el Salmo
28. En efecto, nos cuenta el Evangelio que “al salir Jesús del agua,
una vez bautizado, se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que
descendía sobre El en forma como de paloma y se oyó una voz desde
el cielo”, la voz del Padre que lo identificaba como su Hijo, el Dios-Hombre.
(Mt. 3, 16-17)
Y esta manifestación de “la voz del Señor sobre las aguas” se
da precisamente al cumplir Jesús y Juan todo lo que Dios quería.
En ese momento, el Espíritu de Dios baja del cielo aleteando cual paloma
y se posa sobre Jesús, y Dios Padre revela a Jesucristo como su Hijo muy
amado, en quien se complace. Es decir, a San Juan Bautista le es revelado quién
es Jesucristo y
éste lo da a conocer como el Hijo de Dios y el Salvador del mundo.
Ahora bien, los que acudían al Jordán se arrepentían y luego
se sumergían en el agua. El Sacramento del Bautismo no es igual al Bautismo
del Jordán. Es mucho más. Juan ya lo dijo: “Yo los bautizo
con agua, pero ya viene el que es más poderoso que yo … El los bautizará
con el Espíritu Santo” (Lc. 3, 16).
Cristo, al entrar a las aguas del Jordán, le dio significación
especial al agua. De allí que el agua sea la materia del Sacramento del
Bautismo.
En el Bautismo, por obra del Espíritu Santo –del Espíritu
de Dios- el ser humano, nacido en el pecado heredado de nuestros primeros progenitores,
recibe la vida de Dios que es la Gracia, la cual borra el pecado original.
Además, por medio del Bautismo Sacramento, somos hechos -nada menos- que
hijos de Dios y pasamos a formar parte de la Iglesia que Cristo estableció.
Pensar en el Bautismo de Jesucristo, el Dios-hecho-hombre, nos debe llenar de
gran humildad: si todo un Dios se humilla hasta pedir el Bautismo de conversión
que San Juan Bautista impartía a los pecadores convertidos, ¿qué no
nos corresponde a nosotros, que sí somos pecadores de verdad?
La Fiesta del Bautismo del Señor nos invita, entonces, a reconocernos
pecadores, a arrepentirnos y a renovar esa vida de Dios que recibimos en nuestro
Bautismo, para poder optar por el Reino de los Cielos. Que así sea.
|
|
http://jmarti.ciberia.es
Bautismo del Señor
|
|
|
|
These homilies may
be copied and adapted for your own use;
however, they may not be
commercially published without permission
of the author.
|
|
|