27 Septiembre 202026 Tiempo Ord

Homilia de Padre Phil Bloom
Stmaryvalleybloom.org
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Una Misma Manera de Pensar

(27 de septiembre de 2020)

Mensaje: Hoy quiero hablarles como Pablo habló a su amada comunidad de Filipos: "llénenme de alegría teniendo todos una misma manera de pensar...

El domingo pasado Jesús nos hizo esta pregunta: ¿Tienes envidia porque soy generoso? Cuando no nos fijamos de Dios, su generosidad, fácilmente caemos presa de la envidia. La envidia nos desgarra, nos divide.

San Pablo habla hoy de unidad. Él dice: "llénenme de alegría teniendo todos una misma manera de pensar, un mismo amor, unas mismas aspiraciones y una sola alma.". ¿Qué significa ser "una misma manera de pensar"? ¿Que deberíamos escuchar la misma música, comer la misma comida, votar por los mismos candidatos?

No lo creo. G K. Chesterton escribió un libro sobre por qué se hizo católico. Observó que los católicos están de acuerdo en ciertas verdades centrales, pero, como él dijo, les "complace estar en desacuerdo en todo lo demás". He sido sacerdote durante casi 50 años y he visto que si la conversación se vuelve política, los sacerdotes estarán en desacuerdo, a veces violentamente. Nunca he visto una pelea a puñetazos, pero he sido testigo de algunas discusiones acaloradas.

Sin embargo, estamos de acuerdo en principios básicos como la santidad de la vida, desde el útero hasta la tumba. Encontré un buen cuestionario que evalúa el conocimiento de un católico de diez principios básicos. Obtuve 9 de 10 correctas. Bueno, estoy envejeciendo y a veces echo de menos los matices. Te lo enviaré en un Flocknote. Es una buena experiencia de aprendizaje. Me referiré a él en Generaciones de Fe este miércoles cuando comencemos nuestro estudio del Antiguo Testamento. Es muy relevante para las controversias actuales.

Mi punto es que si bien podemos estar en desacuerdo sobre los juicios prudenciales, somos una sola mente en lo que es esencial, lo que expresamos en el credo: Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Y en Jesús su único Hijo, nacido de la Virgen María. Creo en el Espíritu Santo ...

Es el Espíritu Santo quien nos une. El próximo fin de semana nuestros jóvenes recibirán el Espíritu Santo de esta manera: el obispo Mueggenborg los ungirá con el crisma sagrado que dice: "Se sellados con el Espíritu Santo".

En este año de pandemia, el Arzobispo ha dado a los pastores la autoridad para administrar la confirmación, así que también estaré ungiendo a los jóvenes. La pandemia coincide con la clase de confirmación más grande de la historia: unos 175 candidatos. Así que tendremos 5 misas de confirmación el próximo fin de semana.

Les pido que participen en una de las misas por transmisión en vivo. Estamos dedicando estas misas a nuestros candidatos, sus patrocinadores y padres. Además de participar por transmisión en vivo, podría considerar una misa en persona en una parroquia vecina. ¡Pero asegúrese de regresar a St. Mary of the Valley el próximo fin de semana!

Hoy quiero hablarles como Pablo habló a su amada comunidad de Filipos: "llénenme de alegría teniendo todos una misma manera de pensar, un mismo amor, unas mismas aspiraciones y una sola alma". Amén.


Homilia de la Parroquia Nuestra Senora de la Caridad del Cobre, Caracas
Homilia.org
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Una de las parábolas más controversiales que nos trae el Evangelio es aquélla de los trabajadores contratados a diferentes horas del día, los cuales terminan todos recibiendo el mismo salario.

Hubo un grupo que comenzó a trabajar a primera hora de la mañana; otro, a media mañana; otro, al mediodía; otro grupo a media tarde, y un último grupo que sólo comenzó a trabajar al final de la tarde. Los que trabajaron más largo se quejaron, al recibir todos, la misma cantidad de dinero. (Mt. 20, 1-16)

Jesucristo no nos explica el por qué de esta aparente “injusticia”. Tengamos claro que el Señor no está pretendiendo darnos una lección socio-económica sobre la moral del salario. La parábola tampoco es para estimular a los flojos a que no trabajen o a los tibios a que dejen la conversión para última hora.

Lo que quiere enseñarnos Jesús es que Dios puede llamar a cualquier hora: en nuestra niñez, en nuestra juventud, en nuestra madurez o en nuestra vejez... cuando sea, y que debemos estar siempre listos para responder en el momento que sea. Y el salario es el mismo porque Jesús nos está hablando de la salvación eterna.

Y nos hace ver que Dios no admite envidia o rivalidad entre sus hijos, pues desea que nos gocemos del bien de los demás como si fuera nuestro propio bien. Si no pensamos así, estamos pecando de envidia, ese pecado escondido, que cometemos sin darnos cuenta y que es bastante más frecuente de lo que creemos.

Si acaso hemos sido fieles al Señor desde la primera hora, debemos alegrarnos por los de las últimas horas. Si son almas que también recibirán la salvación, ¡cómo no nos vamos a alegrar! Y alegrarnos también porque los tempraneros han tenido la oportunidad de servir al Señor toda su vida, o casi toda su vida.

La frase final también es controversial, pero hay que notar que la repite el Señor con bastante insistencia en el Evangelio y referida a diferentes situaciones: “Los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos”.

¿Qué significado tiene esta sentencia del Señor? Lo primero a tener en cuenta es que no dice que los últimos son los únicos que van a llegar y que los primeros no llegarán. El más importante significado es que todos -primeros y últimos- van a llegar. Significa que Dios ofrece la salvación a todos y que recibe a los pecadores o incrédulos convertidos en la madurez de sus vidas. Pero eso no quiere decir que los que han vivido unidos a Él desde su niñez o su juventud van a quedarse fuera. Al contrario, los ha estado sosteniendo con sus gracias todo ese tiempo.

Muchas enseñazas en esta parábola… Pero la más importante de todas es que Dios es el Dueño de la viña -es decir: Dueño del mundo por Él creado y Dueño también de nosotros. Por tanto, Él puede arreglar sus asuntos y sus “salarios” como Él desea y como mejor le parezca. Él mismo lo dice en esta parábola cuando le reclaman su arreglo: “¿Qué no puedo hacer con lo mío lo que Yo quiero”.

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