28 Julio 201917 Tiempo Ord

Homilia de Padre Phil Bloom
Stmaryvalleybloom.org
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17 Tiempo Ord
¿Por Qué Debemos Quedarnos?

Mensaje: Dios permite que las tentaciones y las pruebas para combatir el orgullo, para llevarnos a la humildad. Por otra parte, el diablo quiere llevar a la desesperación, a tirar el tesoro más grande que Dios da.

Este verano recibimos un regalo: un pequeño libro titulado Carta a una iglesia que sufre. En él, el obispo Robert Barron aborda el escándalo de abuso por sacerdotes desde el punto de vista espiritual. Comienza describiendo el escándalo como una "obra maestra diabólica". Cuando se considera el nivel de destrución, es difícil no ver que el diablo orquestó estos pecados horribles.

¿Cuál es el juego del diablo? Peter Blatty se dirige a esa pregunta en El Exorcista. Quizás sepas que Blatty es un católico fiel. Hizo mucha investigación antes de escribir El Exorcista. Basó su libro en un caso real de posesión diabolica. En su libro, alguien le pregunta al exorcista: "¿Por qué esta niña? No tiene sentido". P. Merrin responde: "Creo que el punto es hacernos desesperar, vernos a nosotros mismos como animales y feos, rechazar nuestra humanidad, rechazar la posibilidad de que Dios pueda amarnos".

Algo semejante se aplica al escándalo de abuso clerigo. Es tan asqueroso que ha hecho que la gente se desespere y rechace a la Iglesia.

Cuando se siente tentado a desesperarse, una persona necesita recurrir a la Palabra de Dios, la Biblia. El obispo Barron hace eso al dedicar un capítulo a "Luz de las Escrituras".

Además de las Escrituras necesitamos algo más: un sentido de la historia. Cuando yo estaba en el seminario muchos hombres estaban dejando el sacerdocio. Nuestro rector del seminario dijo algo que me ha pegado. "Los sacerdotes que se van", dijo, "carecen de un sentido de la historia". Al principio esto me pareció extraño, pero tiene más y más sentido. El Obispo Barron tiene un capítulo sobre la historia de la Iglesia titulado "Hemos estado aquí".

Luego hace la pregunta crucial: ¿Por qué debemos quedarnos? Bueno, como explica el obispo Barron, abandonar la Iglesia significa descartar un tesoro. Es como tirar diamantes porque la bolsa que los sostiene huele mal. No, lava la bolsa. Es la unica que Dios nos ha dado para sostener ese tesoro incalculable: su enseñanza, sus sacramentos, la misma Comunión de los Santos.

En el capítulo final, el obispo Barron describe el camino a seguir. No necesitamos descartar el regalo de Dios a pesar de que usa seres humanos débiles y pecadores para transmitir ese tesoro.

El camino adelante, sobre todo, implica la oración. Hoy, Jesús nos enseña a practicar una oración audaz e implacable - la persistencia, hasta el punto de sinvergüenza. Confianza filial - nos atrevemos a llamar a Dios nuestro Padre. Si pedimos un pescado o un huevo, no nos dará algo dañino. Todo lo que sucede se ajuste a su plan y propósito.

Los papas, a pesar de sus fallas, dan buenos regalos a sus hijos. ¿Cuánto más dará el Padre mejores dones? Incluso el Espíritu Santo.

Para avanzar necesitamos el Espíritu Santo. Sin el Espíritu no podemos encontrar el camino. Ni siquiera podemos rezar; el Espíritu Santo ora en nosotros.

En la confesión, la oración de absolución dice que el Padre envía al Espíritu Santo para el perdón de los pecados. La única condición, dice Jesús, es que perdonemos a quienes están en deuda con nosotros.

A veces la gente dice: "Soy una persona que perdona, pero lo que hizo es imperdonable". No. Claro que es posible que tengamos que separarnos de alguna persona, especialmente para proteger a los niños, como lo hacemos al quitar del ministerio de un sacerdote que ha abusado a un niño o joven. Aun así, no podemos ignorar las palabras claras de Jesús que conectan el perdón de Dios con nuestro perdón a los que nos ofenden.

Y nosotros decimos, no nos dejes caer en la tentación; protégenos de una prueba insoportable. En los Días de los Sacerdotes, el arzobispo Sartain habló sobre cómo a veces la parece implacable.* El dijo: "La gente se burla de nosotros. ¿Y qué? Le hicieron eso a Jesús".

La petición final dice: "líbranos del mal". Sí, hemos visto el poder del maligno. Él nos ha humillado. Es razon para volverse al Padre. La próxima semana veremos motivos poderosos para volvernos a Dios.

Por hoy recuerda esto. Dios permite que las tentaciones y las pruebas para combatir el orgullo, para llevarnos a la humildad. Por otra parte, el diablo quiere llevar a la desesperación, a tirar el tesoro más grande que Dios da. Por eso rezamos, "líbranos del mal". Amén.

Homilia de la Parroquia Nuestra Senora de la Caridad del Cobre, Caracas
Homilia.org
17 Tiempo Ord
Domingo 17 del Tiempo Ordinario - Ciclo "C" -
28 de Julio de 2019 -

Las lecturas de hoy nos hablan de la oración … nos hablan de varios tipos de oración.

En la Primera Lectura (Gn. 18, 20-32) vemos a Abraham intercediendo por los habitantes de Sodoma y Gomorra, tratando de impedir la destrucción de estas dos ciudades, al presentarle a Dios, aunque sea diez hombres justos, para que, en atención a esos diez hombres buenos y santos, Dios no destruyera estas dos ciudades.

Sabemos lo que sucedió: Dios terminó destruyéndolas con fuego y azufre. Se salvaron solamente Lot y su familia, seguramente porque era tan generalizada la perversión, que no había en ellas ni siquiera esos diez hombres justos, que Abraham ofreció presentar al Señor.

Notemos cómo comenzó ofreciendo cincuenta justos y terminó su oración ofreciendo sólo diez. Y ni diez hubo. Abraham hacía en este caso oración de intercesión por los habitantes de Sodoma y Gomorra.

En el Salmo (Sal. 137) damos gracias a Dios por haber escuchado nuestras oraciones: Te damos gracias, Señor, de todo corazón. Es decir, en el Salmo hemos hecho una oración de acción de gracias.

En la Segunda Lectura (Col. 2, 12-14) sí aparece un justo: Jesucristo, el Justo entre los justos, que salva -no a dos ciudades- sino a la humanidad entera, con su Pasión y su Muerte en cruz. "Ustedes estaban muertos por sus pecados ... Pero El les dio una nueva vida con Cristo, perdonándoles todos los pecados". Si bien "el documento cuyas cláusulas nos condenaban" ha sido eliminado con la muerte de Cristo, sin embargo, para poder aprovechar la condonación de esta deuda, cada uno de nosotros deberá colaborar respondiendo a la gracia divina.

El Evangelio (Lc. 11, 1-13) contiene varias partes:
- Una primera parte contiene esa oración que Cristo nos enseñó -el Padrenuestro.
- Una segunda parte en la que el Señor nos recomienda que pidamos para recibir: "Pidan y se les dará".
- Una tercera parte, que es muy importante, en la que Jesucristo nos dice que el Padre Celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan.

Para comenzar, veamos el Padrenuestro. En esa oración que Jesús nos dejó están contenidas varias formas de oración:
† Oración de Alabanza: Padre Nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea tu nombre.
† Oración de Contrición: Es la oración para pedir perdón por nuestras faltas. Perdona nuestras ofensas.
† Oración de Petición: Venga tu Reino. Danos hoy nuestro pan de cada día. No nos dejes caer en tentación.

Fijémonos ahora en la frase del Señor: "Pidan y se les dará". Y vamos a detenernos un poco más en esto, para poder entender el verdadero sentido de esta recomendación, y evitar cualquier confusión al respecto.

Sucede que tendemos a concentrar nuestra atención y -más que todo- nuestro interés en el "Pidan y se les dará". Pero pasamos por alto, tanto el comienzo del texto que contiene el Padrenuestro, como el final que dice que el Padre Celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan. Y al no tomar mucho en cuenta el comienzo y el final perdemos, entonces, el verdadero sentido de este importante llamado a la oración de petición que nos hace el Señor.

El texto que toca para la Liturgia de hoy viene del Evangelio de San Lucas. Pero este mismo texto ha sido narrado también en forma casi exacta por San Mateo. Fijémonos cómo concluye Mateo esta recomendación del Señor: "... el Padre Celestial, Padre de ustedes, dará cosas buenas a los que se las pidan" (Mt. 7, 11).

Todo el texto es igual en ambos Evangelistas: sólo cambia una palabrita al final: uno dice "dará el Espíritu Santo" y otro dice "dará cosas buenas ... a los que se lo pidan". Son diferentes las palabras, pero veremos al final que significan lo mismo. Y veremos también que el pedir para recibir no puede ser separado del final: es decir de que Dios dará Espíritu Santo y cosas buenas a los que se lo pidan.

Siempre que hacemos oración de petición es porque tenemos un anhelo que deseamos se cumpla o porque tenemos un plan que deseamos se realice, o porque tenemos una necesidad que deseamos sea satisfecha.

Y más de una vez podría parecer que nuestra oración no ha sido escuchada.

Pero sucede que son muchas las veces que pedimos cosas que no nos convienen y que no coinciden con lo que Dios, nuestro Padre, desea para nosotros sus hijos.

Veamos lo que dicen sobre este mismo tema otras citas de la Sagrada Escritura. "Piden y no reciben, porque piden mal" (St. 4 ,2), nos advierte el Apóstol Santiago en su Carta. Y San Pablo también insiste en esta idea: "Nosotros no sabemos pedir como conviene" (Rm. 8, 26).

Más aún: ¿cómo podemos olvidar las palabras tan importantes del Padre Nuestro: "Hágase tu Voluntad así en la tierra como en el Cielo"? Recordemos queJesús nos enseña esta oración justamente antes de decirnos "Pidan y se les dará".

El Catecismo de la Iglesia Católica, que dedica una buena parte de sus páginas a lo que es la oración y cómo debemos orar, nos dice que es necesario orar para poder conocer la Voluntad de Dios. Es decir que necesitamos orar, para poder nosotros pedir lo que está conforme a los planes de Dios, para poder pedir esas "cosas buenas", a las que se refiere San Mateo, para poder recibir esas gracias de santificación a las que se refiere San Lucas cuando dice que el Señor "dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan".

Por eso el Apóstol San Juan refiriéndose al mismo tema de la oración de petición escribe así: "Estamos plenamente seguros: si le pedimos algo conforme a su Voluntad, El nos escuchará" (1 Jn. 5, 9).

Resumiendo, entonces: nuestra oración de petición debe siempre estar sujeta a la Voluntad de Dios, como rezamos en el Padre Nuestro: "Hágase tu Voluntad". Y como rezaba Jesucristo: "No se haga mi voluntad sino la tuya, Padre" (Lc. 22, 42 - Mc. 14, 26).

Adicionalmente, debemos tener en cuenta que en los ambientes "New Age" y del esoterismo se tergiversa esta recomendación del Señor de pedir para recibir.

En efecto, en el mundo del llamado "poder mental" o de la "metafísica" se insiste en que el hombre exija a Dios la satisfacción de sus deseos. Se tiende a confundir "bienestar" con el Bien que es Dios y su Voluntad.

Además, se pretende dar órdenes a Dios, que es nuestro Creador y nuestro Padre -nuestro Dueño- para tratar de lograr la propia satisfacción, lo que nos provoca, lo que deseamos ... y no precisamente las "cosas buenas" que Dios nos quiere conceder.

Esas "cosas buenas" que Dios nos quiere dar no siempre coinciden con nuestros deseos, con nuestros planes, con las cosas que nos provocan, o con las cosas que creemos que son muy importantes y muy necesarias para nuestra vida.

Y, aunque parezca otra la intención, en esa peligrosa corriente del "New Age" que es el poder mental y el control mental, a la larga lo que se obtiene con esa búsqueda de los propios deseos, es la independencia del hombre de su Padre del Cielo. Y esto es todo lo contrario a lo que conocemos por fe a través de la Sagrada Escritura y de la enseñanza de la Iglesia.

Realmente, la Voluntad de Dios se conoce a través de la misma oración. Por eso es importante establecer ese diálogo con el Señor, en el que tratamos de descubrir el misterio de su Voluntad. Cualquiera que sea el tipo o la modalidad de oración que usemos, si la oración es un diálogo sincero para comunicarnos con Dios, para conocer sus deseos y sus planes, para amarlo y para complacerlo, Dios nos va dando esas "cosas buenas" que El, como Padre infinitamente bueno que es, desea darnos para nuestro bien.

En resumen: Dios no siempre nos da lo que queremos, pero siempre nos da lo que necesitamos.

¿Por qué Dios a veces no responde nuestras oraciones?
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