2 Diciembre 20181 Adviento

Homilia de Padre Phil Bloom
Stmaryvalleybloom.org
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1 Adviento
irtud Primera de Adviento: Paciencia
(2 de diciembre de 2018)

Mensaje: La primera virtud de Adviento es la paciencia. Abre la puerta a una relacion correcta con Dios y con los demas.
Al comenzar el Adviento, escuchamos a San Pablo decir: "Que el Senor los llene y los haga rebosar de un amor mutuo...para que el conserve sus corazones irreprochables..."

Cuando nos dirigimos a Dios, el comienza a fortalecernos. Otra palabra para la fuerza es "virtud". La palabra proviene del latin "virtus" que significa "virilidad". Queremos hombres fuertes y, desde luego, mujeres de fortaleza. Eso significa hombres y mujeres de virtud. Nuestra serie de Adviento se centrara en cuatro virtudes. La primera virtud de Adviento es la paciencia. Las Escrituras de hoy hablan sobre esperar con paciencia. Paciencia no es facil, pero es esencial para nuestra relacion con el Senor y, por lo demas, entre nosotros. Esperar con paciencia a veces es el mejor servicio que una persona puede realizar. Los soldados lo saben. Un dicho del ejercito es "date prisa y espera". Un soldado tiene que estar vigilante. Puede implicar cierto aburrimiento, pero es necesario para defender el pais. Tuve la oportunidad de hablar con una doctora que trabaja en la sala de emergencia. Le pregunte si su trabajo es tan emocionante como los programas de television. Ella dijo que a veces lo es, pero agrego que "tambien tenemos que esperar mucho". Estoy agradecido de que ella y otras personas esten dispuestas a esperar con paciencia.

El Senor nos dice hoy que debemos velar. Advierte contra la impaciencia que conduce a un comportamiento escapista, como el consumo excesivo de alcohol. Tambien advierte que no nos dejemos atrapar por las preocupaciones inmediatas de esta vida que caigamos en la ansiedad, que es una especie de miedo flotante. La clave para evitar tanto la ansiedad como el escapismo es la vigilancia, tambien conocida como paciencia. Un escritor cristiano del siglo dos llamado Tertuliano consideraba la paciencia como la virtud mas basica. Escribio un ensayo clasico sobre la paciencia. Tertuliano comienza centrandose en la paciencia de Dios y de Jesus. Luego describe como nuestros primeros padres se alejaron de Dios debido a su impaciencia. Despues de analizar el dano causado por la impaciencia, Tertuliano usa ejemplos de santos biblicos para inspirar a sus lectores a practicar la virtud. Es un ensayo impactante, vale la pena leerlo, pero contiene una triste ironia. Tertuliano escribio maravillosamente sobre la paciencia, pero lo paso muy mal practicandolo. Hacia el final de su vida, se impaciento tanto con las fallas de la Iglesia que se unio a una secta que imagino que traeria una iglesia perfecta. Al igual que Tertuliano, tu y yo podemos desanimarnos con la Iglesia. Antes de brincar del barco debemos dar un paso atras y echar un vistazo a la historia. La historia ensena paciencia.

Y sabes, sin paciencia no podemos amar adecuadamente a otras personas. El amor requiere que escuchemos pacientemente a esa otra persona, y equilibramos nuestros propios deseos con el bien de la otra persona. A lo largo de los anyos he leido varios libros de autoayuda. Algunas personas me dicen que debo pedir que me devuelvan mi dinero. Eso podria ser, pero me he dado cuenta de que casi siempre enfatizan la gratificacion retrasada. Muchas personas arruinan sus vidas, y otras personas al agarrar satisfaccion antes de tiempo. La verdad es que el Senor satisfaga todos nuestros deseos legitimos, si solo tenemos paciencia. Velen, dice Jesus. Como un soldado estar vigilante. Para crecer es paciencia, la Biblia recomienda ayunar. Durante el Adviento no tenemos dias de ayuno especificos, pero los invito a seleccionar un dia, tal vez los martes o los viernes, para ayunar. Puede significar abstenerse de algun alimento favorito. Considere el Ayuno de Daniel: sin carne, lacteos, huevos, alimentos fritos, dulces o alcohol. En cambio, frutas, verduras, legumbres, granos, semillas y nueces.

El ayuno es la paciencia - la gratificacion retrasada. Asi que la primera virtud de Adviento es la paciencia. Abre la puerta a una relacion correcta con Dios y con los demas. Al pedir esa virtud, bendecire la Corona de Adviento y encendere la primera de las cuatro velas. Cada semana nos centraremos en una virtud diferente. En ultima instancia, como veremos, la virtud no depende tanto de nuestro poder insignificante, sino de un Poder Superior. Como dice San Pablo: "Que el Senor los llene y los haga rebosar de un amor mutuo...para que el conserve sus corazones irreprochables..."


Homilia de la Parroquia Nuestra Senora de la Caridad del Cobre, Caracas
Homilia.org
1 Adviento
Domingo 1 del Tiempo de Adviento - Ciclo "C"
2 de Diciembre de 2018

Terminó el Ciclo Litúrgico "B" con la Fiesta de Cristo Rey, pero las lecturas de Adviento, al comienzo del Ciclo "C", siguen en la misma tónica de los últimos domingos del Tiempo Ordinario. Parecería que las lecturas se estuvieran repitiendo. Y es que el Año Litúrgico comienza con la primera venida de Cristo y termina con la segunda venida Cristo. De allí que se le llame a Cristo el Alfa y la Omega, el principio y fin de todo. De allí que la Liturgia de Adviento, preparatoria de la Navidad, nos lleve constantemente de la primera venida de Cristo (Natividad=Navidad) a su segunda venida en gloria (Parusía).

"Yo haré nacer del tronco de David un vástago santo, que ejercerá la justicia y el derecho en la tierra" (Jr. 33, 14-16). Es sólo una frase tomada de la Primera Lectura del Profeta Jeremías. Y en estas breves palabras, que, analizadas gramaticalmente forman una oración compuesta por una oración principal y por una complementaria, la principal nos habla de la venida histórica de Cristo y la complementaria nos habla de su segunda venida. Es una muestra -en una sola frase- del vaivén de la Liturgia de Adviento entre la primera y la segunda venida de Cristo. La oración principal nos habla de "un vástago santo, proveniente del tronco de David". Nos está hablando de Jesús descendiente de David que nacerá y -por supuesto será santo. La oración complementaria nos habla decuando ese descendiente de David venga a ejercer "la justicia y el derecho en la tierra". Y esto no sucederá sino al fin de los tiempos cuando venga a establecer su reinado definitivo sobre la humanidad. La salvación de la humanidad la obtuvo Cristo durante su vida en la tierra, más específicamente con su pasión, muerte y resurrección. Pero esa salvación se realizará sólo en aquéllos que aprovechen los méritos de Cristo, al responder con su sí a la Voluntad Divina.

Y esa salvación se realizará plenamente sólo al fin de los tiempos cuando, como nos dice el Evangelio de hoy (Lc. 21, 25-28.34-36) "verán venir al Hijo del hombre en una nube, con gran poder y majestad". En el final del Ciclo Litúrgico, de los pasados domingos, las lecturas nos invitaban a pensar en la segunda venida de Cristo en gloria. Las lecturas del Adviento nos invitan a prepararnos para esa venida, para el examen final que tendremos en ese momento. En la Navidad -es cierto- celebramos la venida de Cristo en la historia, cuando comenzó su reinado.

Celebramos el cumpleaños de Jesús -y eso nos pone alegres y festivos. Por esa razón la Navidad es época de alegría y regocijo. Pero esa primera venida de Cristo -como un niño, el Niño Jesús nacido en Belén de Judá- nos recuerda que su reino comenzó hace 2018 años, que ese Reino se va instaurando en cada corazón que cumple la Voluntad Divina, y que ese Reino se realizará plenamente cuando Él mismo vuelva en la Parusía y ponga todas las cosas en su lugar. De allí que nuestra vida -toda nuestra vida- debiera ser un continuo "adviento", una continua preparación a la segunda venida de Cristo, que pudiera sorprendernos en cualquier momento, igual que pudiera sorprendernos en cualquier momento nuestra propia muerte. De ninguna de las dos cosas -ni de nuestra muerte ni de la segunda venida de Cristo- sabemos el día ni la hora. Por eso hay que estar siempre preparados. Y ¿qué significa esa "preparación"? Podríamos resumirla en las palabras de San Francisco de Sales: "vivir cada día de nuestra vida como si fuera el último día de nuestra vida en la tierra". Y ... ¿vivimos así? ... ¿O más bien evadimos pensar en esa realidad, tan cierta como segura, del final de nuestra existencia -porque muramos- o del final de los tiempos, -porque venga Cristo en la Parusía? ¿O tal vez pensamos que luego nos arreglaremos, que mientras tanto mejor es gozar y vivir como nos provoque? ¿Es esto "adviento"? ¿Es esto "preparación"? ¿Es que no sabemos lo que nos estamos jugando? Es nada menos que nuestro destino para toda la eternidad.

La Segunda Lectura San Pablo (1 Ts. 3, 12-4,2) hace eco de lo mismo: la futura venida de Cristo. Nos dice el Apóstol que desea "que el Señor conserve nuestros corazones irreprochables en la santidad ante Dios, nuestro Padre, hasta el día en que venga nuestro Señor Jesús en compañía de todos sus santos. Y el Señor es claro: "Velen y estén preparados, porque no saben cuándo llegará el momento ? permanezcan alerta". (Mt. 13, 33-37) ¿Nos estamos preparando para eso? ¿Cómo prepararnos? En el Evangelio de hoy vemos que el Señor es claro el Señor también sobre cómo prepararnos: "Velen y hagan oración continuamente, para que puedan escapar de todo lo que ha de suceder y comparecer seguros ante el Hijo del Hombre".

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