08 Octubre 201727 Tiempo Ord

Homilia de Padre Phil Bloom
Stmaryvalleybloom.org
* Disponible en Inglés - ve Homilías Inglés
27 Tiempo Ord
Dejes de Preocuparte y Empieces a Vivir
(8 de octubre de 2017)

Mensaje: San Pablo nos dice como dejar se preocuparse y empezar a vivir.

Hoy San Pablo nos dice, "No se inquieten por nada." (Fil 4:6) Quizás nos sonreímos. Cuando alguien nos dice no tener preocupaciones, suena como Poliana (Pollyanna) – la persona tan ciegamente optimista que no cree que cosas malas puedan suceder. Pues, eso no era el caso de Pablo. El enfrentó pruebas que pocos pueden concebir. Una lista parcial incluye flagelaciones públicas, naufragios, mordidas por serpientes, encarcelación y maldades del cuerpo – particularmente aflicciones de los ojos. Sin embargo, en esta carta, escrita al final de su vida, dice “No se inquieten por nada.” En su admonición de no inquietarse, San Pablo hacía eco de Jesús. En la Ultima Cena, sabiendo bien que el día siguiente iba a experimentar humillación publica y torturas indescriptibles, Jesús les dijo a sus amigos, “No se turben.”

Podemos preguntarnos como es posible de obedecer tal mandato. Tenemos hablar claramente. Pablo y Jesús no están haciendo una sugerencia piadosa; están dando un mandato. No se inquieten por nada. No se turben.

A todos nos gustaría estar libres de preocupaciones, pero parece imposible. Tenemos problemas económicos, dificultades familiares, exigencias de trabajo, preocupaciones de salud – sin mencionar lo que está sucediendo en nuestro mundo: desastres naturales, rupturas sociales, guerras, alboroto económico, etc. Cuando Pablo dice no se inquieten, cuando Jesús dice no turbarse, no implica cerrarnos a la realidad. Lo que implica es que es ver nuestros problemas en otra manera. Antes de decir como tenemos que cambiar, quisiera admitir algo. Tengo la tendencia de preocuparme de todo. Me preocupo de dinero. Me preocupo de lo que otros dicen de mí. Me preocupo que esté cumpliendo bien mis responsabilidades. Escucho los problemas de otras personas y me preocupa que no puedo hacer mucho para ayudares. Soy un “preocupón.” Al mismo tiempo, reconozco que toda mi preocupación hace poco bien para mí y para otros.

Cuando analizo mis ansiedades, veo que la mayoría de ellas caen en solamente dos días y que no tengo control sobre ninguno de los dos. Los dos días son ayer y mañana. Doy vueltas pensando en mis fallas y meteduras de pata, pero no los puedo cambiar. Lo mejor que puedo hacer es aprender de los errores, arrepentirme de las cosas pecaminosas y hacer restitución si es posible. Lo mismo aplica a las cosas de mañana – las cosas que me preocupan muchas veces no suceden o cuando suceden, son muy diferentes de lo que imaginaba. El único día que puedo controlar es hoy. Jesús nos dijo, “No se preocupan por el día de mañana, pues el mañana se preocupará por si mismo. A cada día le bastan sus problemas.” (Mt 6:34) No significa que no hacemos planes prudentes. Eso es parte de nuestro deber de hoy día. Pero al hacer nuestros planes, los entregamos a Jesús. Conocía una linda hermana religiosa que vivía esta enseñanza. Ya ha fallecido, pero me acuerdo que cuando escribía una carta, tal vez para pedir algo, rezaría una oración sobre la carta antes de ponerla al correo – y no pensaría más del asunto hasta que la persona respondió. Era uno de los trabajadores parroquiales más eficaces que he conocido.

Si pudiéramos poner nuestras ansiedades en manos de Dios, aumentaría nuestra eficacia. Un hombre de negocios es ejemplo de esta verdad. El había inaugurado una pequeña tienda, pero problemas con trabajadores, deudas y falta de clientes le causaba ansiedad terrible. Su nerviosidad provocó varias maldades físicas. Una noche pensaba que iba a morir antes de la mañana y empezaba a escribir cartas de despidida a su señora, hijo, y amistades. No dormía nada. Cuando amaneció el sol, escuchó a personas cantando en una pequeña capilla.

El himno dijo, “No importa lo que sea la prueba, Dios te cuidará de ti...” Se levantó, pensando, “¡Es verdad! Dios me ama y me cuida.” Se sintió como alguien liberado de una cárcel hasta la luz del sol. Pues, este hombre fundó uno de los negocios más exitosos de este país. Probablemente han escuchado de el. Tenía un nombre medio chistosos: James Cash Penney, pero es mejor conocido como J.C. Penney. No importa lo que sea la prueba, Dios te cuidará de ti. Son buenas palabras. Ahora es el momento de rezar la oración de abandono. ¡Que diferencia si pusiéramos nuestras preocupaciones en manos de Dios! Pues, escuchen con atencion.

San Pablo nos dice como dejarse de preocupar y empezar a vivi: Hermanos, no se inquieten por nada;
mas bien presenten en toda ocasión sus peticiones a Dios en la oración
y la suplica llena de gratitud.
Y la paz de Dios que sobrepasa toda inteligencia
custodies sus corazones y pensamientos en Cristo Jesús. Amen.

Homilia de la Parroquia Nuestra Senora de la Caridad del Cobre, Caracas
Homilia.org
27 Tiempo Ord
Domingo 27 del Tiempo Ordinario - Ciclo "A"
8 de Octubre de 2017

A Jesucristo le gustaba tomar las imágenes del trabajo y de su tierra para configurar sus parábolas. Así a veces nos hablaba de rebaños, ovejas y pastores, y otras veces nos hablaba de viña, vid y uvas. En el Evangelio de hoy nos habla de una viña suya, que arrendó a unos viñadores mientras se iba de viaje (Mt. 21, 33-43). Cuando llegó el momento de la vendimia o cosecha de las uvas, envió a sus empleados a cobrar la parte que le tocaba, pero los viñadores mataron uno a uno a cada empleado que fue enviando en dueño. Decidió luego enviarles a su hijo, pensando que a ése sí lo respetarían, pero muy por el contrario, lo asesinaron también -nos dice la parábola- para eliminar al heredero y quedarse con la propiedad.

Jesús hablaba en ese momento a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo de Israel, que eran los líderes de los judíos. Y al final del cuento les hace saber que siendo ellos el pueblo elegido, por rechazar a cada uno de los enviados de Dios y también al Hijo de Dios, el Reino de Dios será dado "a un pueblo que produzca frutos?. Como una explicación adicional a la parábola, Jesús da otro símil: "la piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular?. Cristo, aunque rechazado, es la piedra angular (la base de la construcción). Por supuesto, ese pueblo que rechazó a todos los enviados de Dios (los profetas) y los mató, y terminó matando al Hijo de Dios, fue el pueblo de Israel, aunque algunos judíos, comenzando por los Apóstoles y discípulos, sí aceptaron a Jesús como el Mesías. Lo aceptaron también los 3.000 que se bautizaron en Pentecostés. Y a San Pablo, que era judío, el Señor lo envió a predicar a los no-judíos. Y los Apóstoles, siguiendo la instrucción del Señor, fueron por todos los rincones de la tierra, predicando para que todos los pueblos acogieran el mensaje de salvación que había traído el Mesías esperado. Así, a la Iglesia de Cristo, se fueron añadiendo judíos y no-judíos, haciéndose entonces católica, es decir, universal. Por cierto, hay algunos judíos que en estos momentos están dándose cuenta que Jesús es el Mesías prometido y que la Iglesia Católica es la continuación del pueblo de Israel.

En la página web www.salvationisfromthejews.com, vemos el testimonio muy impresionante de un Judío que recientemente se ha hecho Católico:"Si yo era Judío antes, que esperaba y oraba por la venida del Mesías, ¿no soy más Judío aún ahora que estoy adorando y sirviendo al mismísimo Mesías? Simplemente pasé de ser un Judío que estaba ?en la oscuridad? a un Judío que conoce la Verdad! Un Judío es mucho más Judío al reconocer y enamorarse del Mesías Judío, pues ése es precisamente el propósito y el centro del Judaísmo?. (Roy Schoeman) En efecto, si analizamos bien, cuando un Judío se une a la Iglesia Católica, no deja de ser Judío: pasa del Pueblo de Dios escogido, el Israel del Antiguo Testamento, al nuevo Pueblo de Dios, a la Iglesia fundada por el Mesías esperado, la Iglesia Católica. Rosalyn Moss dice que ella es más Judía después de haberse hecho Católica: "Hacerse católico es la cosa mas judía que se puede hacer". (Rosaly Moss por mucho tiempo evangelizó como laica dentro de la Iglesia Católica, pero recientemente fundó en la Diócesis de Saint Louis, Missouri una congregación religiosa católica, con el nombre de "María Esperanza de los Judíos?) Ahora bien, en nuestro tiempo el Señor puede hacer la misma acusación al nuevo pueblo de Israel, que es hoy la Iglesia por El fundada. El Señor puede hacer esa acusación a cada uno de los miembros de su Iglesia, a cada uno de nosotros cristianos de este comienzo de milenio. Y la acusación no sólo es para la Iglesia en su conjunto, sino para cada uno de nosotros sus miembros. ¿Somos mejores nosotros que los que estaban ante Jesús en aquel momento?

El Señor nos dice que nos ha elegido para que demos fruto y nuestro fruto permanezca (Jn. 15, 16). Así quiere que cada uno de nosotros seamos una viña fructífera que dé buenos frutos. Nos da todo lo necesario, tal como nos cuenta el Profeta Isaías en la parábola que aparece en la Primera Lectura y que es preludio de la de Jesús: "removió la tierra, quitó las piedras y plantó en ella vides selectas ... y esperaba que su viña diera buenas uvas? (Is. 5, 1-7). Dios nos dice: "¿Qué más puedo hacer por mi viña que yo no lo hiciera?" El Señor nos está diciendo que nos da todo, nos da todo lo que nuestra alma necesita para dar frutos de santidad, para dar frutos de caridad, para dar lo que El espera de nosotros.

¿Cuáles son los frutos esperados? San Pablo enuncia algunos de los frutos del Espíritu: "amor, alegría, paz; paciencia, comprensión de los demás, bondad, fidelidad; mansedumbre y dominio de sí? (Gal. 5, 22). Todas éstas son virtudes que fluyen de la caridad. Los frutos son todas esas cosas buenas de que nos habla San Pablo en la Segunda Lectura: "Aprecien lo que es verdadero y noble, cuanto hay de justo y puro, todo lo que sea virtud?. Y dando frutos podemos vivir como nos dice el Apóstol: en paz, en la paz verdadera. "La paz de Dios, que sobrepasa toda inteligencia, custodie sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús? (Flp. 4, 6-9). Y bien lo dice Pablo: la paz de Dios no viene de la inteligencia. Es más: la sobrepasa. La paz verdadera viene de vivir en Dios y dar frutos. No puede lograrse a voluntad, sino que nos es dada por Dios.

El Salmo 79 es un Salmo que nos presenta la imagen de la vid, la cual Cristo repite en su Evangelio. El pueblo de Israel es la vid sacada de Egipto, que es llevada a la Tierra Prometida y que se expande bajo el Rey David. Con preguntas el salmista reconoce el castigo (debido a la infidelidad de la idolatría). Luego suplica que proteja a la cepa plantada y al renuevo cultivado por Dios. Al final se muestra un pueblo que aleccionado por el castigo, promete enmendarse. Ante la insistencia del Señor a que demos fruto, cabe preguntarnos ¿damos fruto? ¿damos fruto bueno? ¿Aprovechamos todas las gracias que Dios nos da para ser como El desea que seamos? ¿Somos realmente lo que El desea que seamos? ¿Cómo dar fruto?

Para dar fruto hay que permanecer unidos a El, hay que permanecer en la vid. "Yo soy la Vid y ustedes los sarmientos. Si alguien permanece en Mí y Yo en él, produce mucho fruto, pero sin Mí nada pueden hacer? (Jn. 15, 5). También usa el Señor el símil de la vid, las ramas y las uvas, para explicar cómo hace fructificar más a quienes ya dan fruto. "Toda rama que dé fruto, será podada para que dé más fruto? (Jn. 15, 2). Es el anuncio de purificación para el cristiano que está dando fruto. Con la poda, su fruto será abundante y durará, tal como sucede a la planta que es podada. La poda duele, ciertamente, pero es necesaria para que la rama se haga frondosa. Esta frase es la respuesta al cristiano confuso por el sufrimiento: ¿por qué a mí, Señor? El Señor ya nos respondió en su Evangelio: para que des más fruto.

Y a los que no den fruto, ¿qué les sucede? "Yo soy la Vid verdadera y mi Padre el Viñador. Si alguna de mis ramas no produce fruto, El la corta? (Jn. 15, 1). Significa esto que los que no den fruto, serán cortados de la Vid.

Las parábolas del Señor son para enseñarnos y para advertirnos. Su advertencia no se deja esperar en la parábola del Evangelio de hoy. A los que no den fruto les será quitado el Reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca frutos?. ¿Qué significa esto? Que los que no den fruto no podrán heredar lo que El tiene prometido a aquéllos que sí den fruto.

El Reino de Dios es la vida en Dios. Es la felicidad perfecta que Dios tiene preparada para aquéllos que den fruto. El Reino de Dios puede comenzar aquí en la tierra -es cierto- pero llega su plenitud en la eternidad. Pero el Señor advierte que el Reino de Dios no será para los que no den fruto. Que se les quite el Reino de Dios, como advierte Jesús al final de esta parábola, a los que no den el fruto esperado, significa que no tendrán derecho a vivir en su Reino ni aquí, ni en la eternidad. Es como para pensarlo bien ¿no?
These homilies may be copied and adapted for your own use; however, they may not be commercially published without permission of the author.