01 Octubre 201726 Tiempo Ord

Homilia de Padre Phil Bloom
Stmaryvalleybloom.org
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26 Tiempo Ord
Misericordiosamente Justo
(1ero de octubre de 2017)

Mensaje: Lo que importa es nuestro estado final ante Dios. Y puedes contar con esto: El proceder de Dios es perfecta y misericordiosamente justo. El evangelio de hoy tiene un mensaje semejante a el del domingo pasado: Lo que cuenta es nuestro estado final. Jesus ensena que lo que importa no es cuanto tiempo uno haya trabajado en la vinya, sino que este trabajando en la vinya al final del dia. Hoy escuchamos que una persona puede decir "si" a Dios y luego perder el alma por desobediencia. Por otro lado una persona puede decir "no" a Dios, pero al final ser salvado por un acto de obediencia. Algunos preguntan: Como puede ser justo que una eleccion al final de la vida determina donde se pasa la eternidad?

Dios tiene su propia pregunta: "No es mas bien el proceder de ustedes el injusto? (Ez 18:25) Cuando una persona mira a su vida complete, se puede ver la justicia de Dios. Durante la vida entera estamos modelandonos - o mejor permitiendonos ser moldeados - en una forma particular. Mientras este proceso avanza podemos ser minimamente concientes de lo que esta sucediendo, pero al final estara claro. Para ilustrar esto considerar la novela - El Retrato de Dorian Gray. Es sobre un hombre hermoso que tiene envidia de su retrato porque jamas se envejeceria. Pues, Dorian mantiene su juventud y belleza a pesar de una vida egoista y cruel. Despues de muchos anyos encuentra el retrato. Mientras Dorian mantiene exterioramente bello, su retrato ha cambiado.

Ya esta completamente torcido y feo. De verguenza y colera Dorian ataca el retrato. Cuando la gente escucha el ruido, vienen corriendo. Descubre el retrato en su plena belleza original. Al lado del retrato ven el cuerpo de un hombre viejo, desfigurado horriblemente - repulsivo a todos. Quizas Oscar Wilde aprendio de su propia novela. Hizo cosas que escandalizaron a muchos pero hace un fin bueno, arrepintiendose y recibiendo los sacramentos. Este cambio, sin embargo, no fue tan dramatico como parecia. En su libro "The Unmasking of Oscar Wilde" El Desenmascarar a Oscar Wilde - Joseph Pearce muestra que Wilde por largo tiempo tenia una atraccion a Cristo y la fe catolica. La gente vio una cosa afuera pero Dios vio algo diferente adentro.

Estaba haciendo elecciones pequenas que lo moldeaban en maneras que otros no podian imaginar. Durante esta vida somos como arcilla humeada: por nuestras eleccion podemos ser moldeados en casi cualquier forma. Pero la muerte es como poner la arcilla en el fuego. La arcilla puede ser un vaso bello o una masa malformada. Sea como sea la forma perdurara para siempre. Asi es con nuestras almas: al momento de muerte vamos a estar vueltos a Dios o en contra de el. Al pensarlo bien hay realmente dos momentos que importan: el presente y el final. En el Ave Maria decimos "ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte." El momento de la muerte esta en manos de Dios, el momento que podemos controlar es ahora.

En cierto punto los dos momentos van a coincidar. No habra manana. No habra opcion de arrepentirse. Hermano, comenzar ahora permitir a Dios moldearte como deseas ser para la eternidad. Lo que cuenta no es la imagen que otros perciben. Lo que importa es nuestro estado final ante Dios. Y puedes contar con esto: El proceder de Dios es perfecta y misericordiosamente justo. Amen.


Homilia de la Parroquia Nuestra Senora de la Caridad del Cobre, Caracas
Homilia.org
26 Tiempo Ord
Domingo 26 del Tiempo Ordinario
Ciclo "A" - 1º de Octubre de 2017

En el Evangelio de hoy (Mt. 21, 28-32), nos cuenta Jesús que un padre envía a sus dos hijos a trabajar. Uno le contesta que sí va a trabajar ...pero realmente se escapa de su obligación y no va. El otro le dice que no quiere ir, pero luego recapacita y va a hacer lo que el padre quiere. Jesús tenía una audiencia resistente a sus enseñanzas. Por eso les pregunta: "¿Cuál de los dos hijos hizo la voluntad del padre?". Por supuesto, tuvieron que responderle de la única manera que podía responderse: "El segundo" fue quien hizo lo correcto. Luego pasa a acusar a sus interlocutores, diciéndoles que los pecadores, "los publicanos y prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de Dios". Y confirma su acusación, reclamándoles que tampoco le hicieron caso a San Juan Bautista, el primo de Jesús que predicó antes que él, llamándolos a la conversión y el arrepentimiento. ¿Por qué esta fuerte reprensión del Señor?

Porque ésos que se oponen a Jesús son miembros importantes del pueblo elegido por Dios, son los primeros llamados para recibir el mensaje de salvación que trae el Mesías esperado. Y como el hijo de la parábola, habían dado el "sí?, pero luego no estaban haciendo lo que el Padre esperaba de ellos. Se sentían muy seguros de su "sabiduría? y de su "santidad?... Tan santos se consideraban, que creían que no necesitaban convertirse cuando el Bautista llamaba al arrepentimiento. Y tan sabios, que pretendían oponerse al Mesías enviado por Dios. El otro hijo representa a los pecadores reformados, aquéllos que inicialmente dicen que no, pero luego se arrepienten y terminan haciendo la voluntad del padre.

Por eso Jesús les hacer ver a los allí presentes -y nos hace ver a nosotros hoy- que los pecadores, los despreciados por ellos, pueden estar más abiertos para seguir la Voluntad Divina y, por tanto, para recibir el Reino de Dios. Mientras que aquéllos que ya se consideran sabios y santos, se cierran porque creen que ya saben todo y piensan además que están muy bien.

La Primera Lectura (Ez. 18, 25-28) nos hace ver que aquéllos que han dicho sí inicialmente y se apartan del bien y del camino de la voluntad de Dios, no pueden culpar a Dios de su inconstancia -de su pecado- sino que tienen que buscar la culpa en ellos mismos. Eso nos lo dice el Señor por boca del Profeta Ezequiel, enseñanza que refuerza lo que Jesús ha planteado en la parábola de este Domingo. "Cuando el justo (el santo) se aparta de su justicia (de su santidad), comete la maldad y muere; muere por la maldad que cometió. Cuando el pecador se arrepiente del mal que hizo y practica la rectitud y la justicia, si recapacita y se aparta de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá" (Ez. 18, 25-28).

Resumiendo: Mientras estemos vivos siempre hay oportunidad de recapacitar y de arrepentirse. Pero no por esto hay que esperar el último momento, porque no sabemos el día, ni la hora (cfr. Mt. 24, 26). Y no basta ser fiel por un tiempo. No basta decir sí una vez. El SÍ que le damos al Señor debe ser constante y permanente. Hay que dar el sí de una vez por todas. Ese es el SÍ inicial. Pero éste hay que reiterarlo en cada oportunidad, porque nos tocarán vivir situaciones fáciles y difíciles, o momentos de alegría y de sufrimiento. Y siempre hay que decir sí. Es decir, para vivir en la Voluntad de Dios se requiere constancia y perseverancia hasta el final. No basta ser fieles por un tiempo, sino todo el tiempo y hasta el final, pues nos dice el Señor: "El que se mantenga firme hasta el final, se salvará" (Mc. 13, 13). Tampoco hay que sentirse seguro: "El que crea estar en pie, cuide de no caer" (1Cor. 10, 12).

Por último, estas lecturas constituyen un nuevo llamado a la humildad, a no creernos ya totalmente convertidos, ni demasiado "sabios", a sabernos necesitados de conversión siempre... hasta el último momento. En la Primera Lectura San Pablo nos enseña hasta dónde llega la humildad de Jesús, que en todo debemos imitar: "El, a pesar de ser Dios, nunca hizo alarde de su condición de Dios, sino más bien se rebajó a sí mismo... se hizo semejante a los hombres ... se humilló a sí mismo y por obediencia aceptó incluso la muerte, y una muerte de cruz". (Flp. 2, 1-11).
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