20 Agosto 201720 Tiempo Ord

Homilia de Padre Phil Bloom
Stmaryvalleybloom.org
* Disponible en Inglés - ve Homilías Inglés
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Guerra Espiritual Semana 9: La Gran Cosecha
(20 de agosto de 2017)

Mensaje: Guerra espiritual no es individualista. Somos parte de una multitud - una gran cosecha. Message: Spiritual warfare is not individualistic. We are part of a multitude - a great ingathering. . For this all-parish bilingual Mass, I am giving the homily in English, but begin with a summary in Spanish: Las lecturas son buenas para enfocarnos en la gran cosecha - "ingathering." En Romanos San Pablo habla de reunir su "raza" - los judios con los no-judios. Lo vemos en el evanglio cuando Jesus viaja fuera del territorio judio. Encuentra una mujer cananea que pido su ministerio para su hija. Jesus insiste que su ministerio pertenece a las ovejas decarriadas de Israel. Los judios tienen prioridad. La senora persiste y al final Jesus Jesus dice, "que grande es tu fe!" Es un momento dramatico - signo de la gran cosecha.

La misa de hoy se puede ver como parte de este recoger. No sera facil. Estamos en una guerra espiritual, pero no es una guerra individualista. Somos parte de un movimiento - una multitud - una gran cosecha. We have good readings this Sunday for our all-parish Mass and picnic. They focus on the great "in-gathering. Let's start with St. Paul's letter to the Romans. He desires that his fellows Jews accept Jesus. He reminds them of their gifts and their call. And he states: "the gifts and call of God are irrevocable." For those of us who are not Jews by inheritance, we are like "wild olive branches" who have been grafted onto the Jewish tree. This has happened through Jesus. Jesus desires the great ingathering of both Jews and Gentiles. We see that in the Gospel. When Jesus travels outside of Jewish territory a Canaanite woman asks him to minister to her daughter.

Jesus insists on his ministry belongs to "the lost sheep...of Israel." So Israel, the Jewish people, have priority. But Jesus also knows the prophecies of ingathering not only for Jews but also foreigners. We have one of those prophecies in our first reading. Isaiah foresees a day when foreigners (non-Jews) would come to the Lord. Some of them would even become ministers to the Lord, bringing offerings and sacrifices. This privilege we can't achieve on our own - only through Jesus. That ingathering begins today when Jesus responds to the Canaanite woman. At first negative. Jesus sometimes says "no" to our prayers. He has his reasons.

The Canaanite woman, however, persists. Jesus finally says, "O woman, how great is your faith! Let it be done as you wish." This is a dramatic moment - a sign of the great ingathering. I hope that we can see our Mass today as part of that ingathering. Each person has arrived here by their own route. Yet we are together in this Valley. We each have gifts and a call. I'm not saying it will be smooth sailing. This summer we are focusing on spiritual warfare. Next week Jesus will speak about the "gates of the netherworld." In Spanish: "los poderes del infierno." The powers of hell. Those power are real and only in Jesus do we have a chance against them. As we see today, spiritual warfare is not individualistic. We are part of a movement, a multitude - a great ingathering. Amen.
Homilia de la Parroquia Nuestra Senora de la Caridad del Cobre, Caracas
Homilia.org
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Guerra Espiritual Semana 9: La Gran Cosecha
(20 de agosto de 2017)

l Evangelio de hoy nos habla de la fe. Nos trae el relato de una mujer, famosa por su fe, tanto que se habla de "la fe de la cananea". (Mt. 15, 21-28

A veces Dios no nos responde. A veces pareciera que se nos escondiera o que no prestara atención a nuestras solicitudes. Es lo que le sucedió a esta mujer en tiempos de Jesús. El Evangelio especifica que la mujer era "cananea" para significar que no era judía, sino pagana. Impresiona, por tanto, que esta no-judía llame a Jesús "hijo de David?, con lo que está reconociéndolo como el Mesías que los judíos esperaban. Impresiona, también que, siendo pagana, le pida a Jesús que le sane a su hija que está "terriblemente atormentada por un demonio".

A veces Dios nos coloca en una posición de impotencia tal que no nos queda más remedio que clamar a Él, seamos cristianos o paganos, creyentes o no creyentes, religiosos o a-religiosos, católicos practicantes o católicos fríos. Es lo que posiblemente le sucedió a esta madre que, siendo pagana, pero abrumada por la situación de su hija, no le queda más remedio que acudir al Mesías de los judíos.

El desarrollo del relato evangélico nos muestra que la cananea como que intuía que Jesús era Mesías no sólo de los judíos, sino de todos, porque a pesar de no ser judía, se atreve a pedir a Jesús que cure a su hija. Y Jesús se hace el que no escucha. Así es Dios a veces: simula no escucharnos. Y ¿por qué? O, más bien ¿para qué? ... Para reforzar nuestra fe. Se habla de "poner a prueba? nuestra fe. Pero no se trata de una prueba como un examen o un test, sino más bien como un ejercicio que fortalece la fe.

Ese aparente silencio divino es más bien como la calistenia del atleta para fortalecerse en su especialidad. Podemos decir que Dios refuerza nuestra fe. Cuando el Señor parece esconderse o parece no hacernos caso puede ser que esté tratando de fortalecer nuestra fe débil. Sin embargo, Jesús insiste en ejercitar aún más la fe de su interlocutora. No le parece suficiente el silencio inicial, sino que, al recibir la petición de la mujer, le responde que no le toca atender a los que no sean judíos, pues "ha sido enviado sólo para las ovejas descarriadas de la casa de Israel?. La mujer no acepta esta respuesta de Jesús, sino que se postra ante Él y le suplica: "¡Señor, ayúdame!".

Igual que el entrenador exige al atleta templar más sus músculos y aumentar su resistencia para estar mejor preparado, sigue el Señor forzando la fe de la cananea. Le responde: "No está bien quitar el pan a los hijos para echárselo a los perritos?, queriendo significar que para ese momento no debía ocuparse de los paganos sino de los judíos. La mujer no ceja. Definitivamente, no acepta un "no" como respuesta de Jesús. Iluminada por el Espíritu Santo, le responde a Jesús con un argumento irrebatible: "hasta los perritos se comen las migajas de la mesa de sus amos?. La fe de la mujer había sido reforzada con los aparentes desplantes del Señor.

Y ahora la fe de la mujer queda recompensada, pues obtiene de Jesús lo que pide. Nos dice el Evangelio que "en aquel mismo instante quedó curada su hija". "¡Qué grande es tu fe!", le dice el Señor a la mujer. Y ... ¡qué gentil es el Señor! Nos da crédito por lo que no viene de nosotros sino de El. ¡Si la fe es un regalo que El mismo nos da! Ahora bien, como todo regalo, es necesario que lo recibamos. Es necesario aceptar ese regalo maravilloso que Dios nos da constantemente. Y, además, aceptar todos los entrenamientos que Dios hace a nuestra fe, para que ésta vaya fortaleciéndose y un día sea recompensada con el regalo definitivo que Dios quiere darnos: la Vida Eterna. Esta oración persistente de la mujer cananea nos recuerda la necesidad de orar, orar incesantemente, sin desfallecer.

Recordemos, además, que a Dios se le pide, no se le exige. Orar con humildad, como esta mujer, que no exigió, sino pidió. Orar, con humildad, confiando plenamente en Dios, en que nos dará lo que nos conviene para nuestra salvación, y sólo eso, no la satisfacción de caprichos. Y orar, pidiendo a Dios las cosas buenas, lo que nos conviene y siempre atenido todo a su Voluntad, no a nuestros deseos. Hay otro tema en la Liturgia de este Domingo: la salvación es para todos, judíos y no judíos. Las respuestas de Jesús a la mujer cananea parecieran indicar lo contrario. Lo cierto es que Dios eligió al pueblo de Israel para asignarle un papel primordial en la historia de la salvación. Los israelitas serían los primeros en recibir el llamado a la salvación. Pero luego la salvación se extendería a todo pueblo, raza y nación. La elección de Israel no significa, entonces, el rechazo a otros pueblos.

Queda esto claro en la Primera Lectura (Is. 56, 1.6-7), en la que Dios, por boca del Profeta Isaías, asegura que cualquier extranjero (no israelita) que crea en Él, que lo sirva y lo ame, que le rinda culto y que cumpla su alianza, "los conduciré a mi monte santo y los llenaré de alegría en mi casa de oración ... porque mi casa será casa de oración para todos los pueblos?. Todo el que crea en Dios será reunido en su Casa. La Casa de Dios será morada para todos los que quieran creer en Dios y hacer su Voluntad. La Segunda Lectura (Rm. 11, 13-15.29-32) de San Pablo, "el Apóstol de los Gentiles", nos habla también de la salvación universal.

San Pablo se dirige especialmente a los no-judíos, lamentándose de los judíos, los de su raza, que han rechazado a Cristo. Y nosotros ... ¡cuántas veces no hemos rechazado a Cristo! ¡Cuánto tiempo estuvimos rechazándolo y dándole la espalda! ¡Cuántas veces nos hemos comportado como paganos! ¡Cuántas veces al más mínimo silencio de Dios nos empecinamos más en nuestro mal! ¡Cuántas veces, porque Dios no nos complace nuestro capricho o nos hace esperar un rato, le protestamos y nos alejamos de El! ¡Qué diferente nuestra fe a la de la mujer cananea del Evangelio! Pablo concluye este trozo de su carta así: "Dios ha permitido que todos cayéramos en la rebeldía, para manifestarnos a todos su misericordia?.

El pecado es un mal y es causa de condenación para los que no desean arrepentirse y que terminan por no arrepentirse. Pero, si reconocemos a tiempo nuestra rebeldía para con Dios, se manifiesta su perdón, su misericordia infinita. Y si perseveramos hasta el final, obtenemos la salvación, que vino Cristo a traer y que prometió a todos los que aman a Dios. Es decir, a todos los que -como nos dice Isaías en la Primera Lectura- crean en Él, lo sirvan y lo amen, le rindan culto y cumplan su alianza: a todos los que hagan su Voluntad. De allí que cantemos en el Salmo 66 las alabanzas del Señor, para que "conozca la tierra tu bondad y los pueblos tu obra salvadora?.
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