26 Febrero 20178 Adviento

Homilia de Padre Phil Bloom
Stmaryvalleybloom.org
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Sabiduria Escondida Semana 5 - No Se Inquieten
(26 de febrero de 2017)

Mensaje:Mensaje: Junto con dejar juicio a Jesus viene este desafio: No preocuparse de manana.
Este domingo doy la homilia final sobre Sabiduria Escondida. Es cierto que Dios se revela en maneras ordinarias - creacion, otras personas y la conciencia. No obstante, a nosotros ofrece algo mayor: sabiduria escondida. Como dice San Pablo, "Predicamos una sabiduria divina, misteriosa, que ha permanecido oculta..." Solo por sabiduria escondida podemos entender las ensenanzas de Jesus: "Felices los que lloran... Alegrate cuando te insultan..." Sabiduria escondida tambien ayuda entender el significado de luz y sal. Dios quiere que permeemos la sociedad como sal da sabor al estofado. Jesus nos ensena evitar lujuria, desprecio y equivocacion, y luego nos dice ser perfectos. Perfeccion parece imposible hasta examinar el contexto - como Dios hace brillar el sol sobre injustos y justos. Dios nos ve como somos pero ofrece misericordia.

Perfeccion es buscar misericordia. Lo vemos en la palabra de San Pablo sobre ser "administradores de los misterios de Dios," es decir de misericordia y sanacion. Para administrar misericordia tenemos que dejar de juzgar. Esto significa que no hagamos ningun juicio? Pues, si eres maestro, policia o papa hay que hacer ciertos juicios para cumplir tus responsabilidades. Como parroco a veces hago juicios limitados. No me gusta pero tengo una responabilidad.

Por otro lado no soy responsable para el papa o el presidente. Tengo que admitir me gusta juzgar al presidente y otros politicos, pero quizas debo escuchar a Pablo, "no juzgar antes de tiempo." Entonces todo se va a sacar a la luz. Por ahora lo mejor es meterse en sus propios asuntos - juzgar cuando es necesario, pero lo demas dejar al juez perfecto y misericorioso.

Junto coJunto con dejar el juicio a Jesus viene este desafio: No preocuparse por manana. Esto desafio para mi. Soy un preocupon. Me preocupo que alguien se va a desanimar y dejar todo. Me preocupo de nuestros ninos - si van a seguir a Jesus y practicar la fe. Pero Jesus dice no preocuparse de manana. Esta tiene implicaciones que no puedo desarrollar en una sola homilia. Afortunadamente este miercoles comenzamos una pagina nueva. Recibimos la ceniza para recordarnos de la brevedad de la vida. Las cosas que nos preocupan - incluyendo nuestros cuerpos - volveran al polvo. Arrepentirse y creer en el evangelio. Buscar primero el reino de Dios. No preocuparse de manana:
Descansa solo en Dios, alma miaporque el es mi esperanza.
solo el es mi roca y salvacion
mi alcazar: no vacilare.
Amen.

Homilia de la Parroquia Nuestra Senora de la Caridad del Cobre, Caracas
Homilia.org
8 Adviento

Domingo 8 del Tiempo Ordinario - Ciclo "A"
26 de Febrero de 2017

Las lecturas hoy nos advierten de la inconveniencia del apego a las riquezas y también no hablan de la Divina Providencia, ese cuidado que Dios da a sus creaturas. Y podemos ver en estas lecturas de hoy dos aspectos de este cuidado amoroso de Dios: confianza en la Divina Providencia en cuanto a nuestras necesidades materiales y confianza también en cuanto a lo que nos depara el futuro. Sobre el apego a las riquezas Jesús nos da una imagen sacada de la esclavitud de aquel entonces. Nos dice que quien pretenda servir a dos amos se va a ver en dificultades, pues por tratar de obedecer a uno, descuidaría al otro. Y con esta comparación pasa a darnos la idea: no se puede servir a Dios y al dinero (Mt. 6, 24).

Jesús usa la palabra servir. No quiere decir que no haya que tener bienes materiales y que no haya que procurarlos. Con la palabra servir el Señor se está refiriendo a ser esclavos del dinero, o sea, a dejar que el dinero nos domine. Cuando el dinero se convierte en lo más importante en nuestra vida, nos puede llegar a esclavizar. Entonces, no es lo mismo tener riquezas que servir o ser esclavo de éstas. ¿Cómo diferenciar estas dos actitudes? Habla Jesús de dos señores: un señor es Dios y otro es el dinero. Dios desea que nosotros seamos obedientes a El, pues El es el Señor. El nos creó, es nuestro Dueño, dependemos de El. A El debemos obediencia: ser y hacer lo que El desea de nosotros. Pero Jesús nos está advirtiendo que el dinero también pretende ser señor, que el dinero pretende ser nuestro señor. Y ¿puede el dinero hacernos depender de él? ¡Claro que sí! Cuando nuestra vida está centrada sólo y por encima de todo lo demás, en conseguir dinero y en obtener lo que el dinero nos puede dar, sin darnos cuenta, nos hemos convertido en esclavos del dinero y se ha convertido el dinero en señor nuestro.

Como medida del recto uso del dinero y de los bienes materiales, tendríamos que preguntarnos: ¿me está sirviendo el dinero y lo que obtengo con él a cumplir mejor la voluntad de Dios, o me aleja de ella? ¿El dinero y las riquezas que tengo me ayudan que Dios sea mi Señor, mi Dueño, o me alejan de este ideal? Continuando con el Evangelio, Jesús pasa a hablarnos de su Providencia Divina (Mt 6, 25-33). También lo hace la Primera Lectura (Is 49, 14-15). Con una imagen de ternura maternal, Dios a través del Profeta Isaías nos asegura que El siempre cuida de nosotros: "¿Puede acaso una madre olvidarse de su creatura hasta dejar de enternecerse por el hijo de sus entrañas? Aunque hubiera una madre que se olvidara, Yo nunca me olvidaré de ti", dice el Señor Todopoderoso. Dios da la imagen de una madre que es la persona más pendiente del bienestar de su hijo. Y nos dice que El es así. Pero que si acaso hubiera una madre que se olvidara de su hijo, El que es el Señor Todopoderoso,no se olvidará jamás. La Divina Providencia es ese cuido constante, amoroso, tierno de Dios para con nosotros sus creaturas.

En el Evangelio Jesús usa una imagen campestre de aves del cielo para asegurarnos que él se ocupa directamente de nuestra alimentación. Que si su Padre del Cielo alimenta a las aves que no guardan su alimento en graneros, ¿cómo no va a cuidar de nuestro alimento si nosotros valemos muchísimo más que las aves? También nos asegura que no tenemos que preocuparnos por el vestido. Y recurre a otra imagen campestre: los lirios de campo. "Miren cómo crecen los lirios del campo, que no trabajan ni hilan. Pues bien, yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vestía como uno de ellos". Lo más grave es lo que nos dice enseguida: "Y si Dios viste así a la hierba del campo, que hoy florece y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, hombres de poca fe?" Nos está diciendo algo que es evidente, pero que no tomamos en cuenta: Dios, que cuida de la hierba que es perecedera y dura muy poco, ¡cómo no nos va a cuidar más aún a nosotros que estamos destinados a vivir con El para siempre! Pero además, nos recrimina algo: nos dice que si estamos demasiado preocupados por la ropa es porque tenemos poca fe (!!!???).

¿Por qué nos acusa de poca fe? Porque para tener confianza plena en la Providencia Divina, hay que tener mucha fe: la confianza en Dios es una consecuencia de nuestra Fe en El. Pero no se queda allí el Señor. Luego nos ubica bien ubicados: nuestra preocupación por los alimentos y por el vestido es inútil, ya que a fuerza de preocuparnos no vamos a ser capaces de extender nuestra vida siquiera un momento: "¿Quién de ustedes, a fuerza de preocuparse, puede prolongar su vida siquiera un momento?" Nos dice luego lo que debemos hacer y lo que El desea: "Busquen primero el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se les darán por añadidura".

Es decir, nuestra preocupación debiera estar en buscar ante todo los bienes espirituales, las cosas de Dios, lo que El desea de nosotros, buscar lo que necesitamos para llegar a poseer los bienes eternos del Cielo. Si buscamos a Dios primero, lo demás, lo material, nos viene dado como ñapa, como un bono adicional, sin tener que buscarlo. Lo más grave es que si buscamos la añadidura, la ñapa, el bono adicional, nos podemos quedar sin ambas cosas: sin la añadidura y sin el Reino de Dios que es el Cielo. El otro aspecto de la Providencia Divina se refiere al futuro. Nos dice Jesús que no debemos preocuparnos "por el mañana, porque el día de mañana traerá ya sus propias preocupaciones. A cada día le bastan sus propios problemas". Todos los seres humanos pasamos en algunos momentos de nuestra vida por problemas, vicisitudes, adversidades, sufrimientos. Unos más, otros menos; unos antes, otros después, a cada uno nos llega el momento de tribulación. Por eso el Señor nos advierte que preocuparnos por el mañana es agregar más penas a las que ya tiene el día de hoy. El Señor nos está diciendo que hay que vivir el presente, que ya eso es bastante. Vivamos el presente, confiemos en la Divina Providencia para nuestras necesidades materiales y para el futuro, y no dejemos que el dinero nos esclavice. Nuestro único Señor es Dios.
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